Pablo Macedo es profesor de Historia e integra actualmente la Comisión Directiva de la Asociación de Docentes de Enseñanza Media de Rivera, de la que fue presidente. El docente encabeza la Lista 11 para las próximas elecciones de representantes docentes en el Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), una de las tres que presenta la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza del Uruguay (CSEU). La lista fue propuesta a la CSEU por la Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria (Fenapes).
Entrevistado por la diaria, Macedo señaló que su candidatura reivindica la necesidad de que el sistema educativo cuente con autonomía y cogobierno. De todas formas, es consciente de que en los últimos años no solo no se ha avanzado en ese sentido, sino que se ha retrocedido. El último hito fue la sustitución de los consejos desconcentrados con participación docente en Inicial y Primaria, Secundaria y UTU por direcciones generales unipersonales designadas políticamente.
Macedo dijo que los sindicatos, y en particular Fenapes, tienen a la autonomía y el cogobierno “como el horizonte” a alcanzar, en el entendido de que cuanto menos participación de los protagonistas del acto educativo “es menos democrático el proceso” de toma de decisiones.
Más allá de que afirmó que los actuales consejeros docentes, Daysi Iglesias y Julián Mazzoni, han sido “muy receptivos” a los planteos de los trabajadores de la educación desde que asumieron sus cargos en 2022, consideró que “para profundizar la democracia” del sistema se deben recuperar los consejos, como lo propone un proyecto de ley que está a estudio del Parlamento. En ese sentido, Macedo entendió que contar con consejeros docentes en los desconcentrados de la ANEP “permitía tener mucha mayor proximidad del ente con las comunidades” educativas.
El docente cuestionó en particular la actitud de las autoridades de la educación del gobierno anterior hacia los trabajadores sindicalizados y dijo que “Fenapes fue sometida a un proceso de lawfare”. Por ello, valoró que “es importante impulsar la libertad sindical, la participación y la profundización democrática” en todos los gobiernos.
Preocupaciones para los próximos años
En caso de ser electo, Macedo ocupará el cargo durante cinco años y una de las principales preocupaciones que planteó para ese período es la presupuestal. Al respecto, recordó que, pese a que inicialmente los subsistemas de la ANEP habían estimado una necesidad de contar con 6.000 millones de pesos de incremento, el ente terminó pidiendo la mitad y el Poder Ejecutivo solo asignó 300 millones de pesos en el proyecto de Rendición de Cuentas.
Macedo entendió que es necesario seguir trabajando por lograr una inversión en educación equivalente al 6% del producto interno bruto y 1% para investigación. Entre las principales necesidades presupuestales del sistema educativo mencionó la recuperación de las horas de coordinación docente, de forma de contar con tiempo remunerado para la interacción y planificación con colegas, pero también para el vínculo con las familias de los estudiantes y la comunidad. En ese sentido, mencionó que las comunidades educativas también demandan contar con más acompañamientos pedagógicos para los estudiantes.
El candidato también señaló que el año que viene habrá que volver a negociar un acuerdo salarial entre el gobierno y la CSEU, ya que el que se firmó en 2025 tiene una vigencia de dos años. Además, afirmó que otra de las demandas es la de contar con más recursos para invertir en infraestructura edilicia, tanto para arreglos de mantenimiento eléctrico, sanitario o fallas edilicias que, por ejemplo, generan goteras, hasta obras más estructurales. En el caso de Secundaria, planteó, hay liceos que tienen edificios muy antiguos que ya están demandando obras de mayor profundidad, pero el presupuesto para obras y arreglos no permite realizarlas.
Macedo habló de la importancia de “aprovechar la baja de la natalidad”, que “no puede ser una excusa para recortar grupos”. Por el contrario, dijo que “tiene que ser una excusa para mejorar las condiciones de estudio y trabajo”, con “grupos más pequeños con mejor atención a los estudiantes y en edificios acordes a sus necesidades”. Al respecto, dijo que los centros educativos tienen que tener instalaciones “que inviten a permanecer en ellos, a estudiar, y que sean cómodos”.
Las políticas curriculares y seguir desmontando la TCI
El candidato al Codicen también se refirió a la necesidad de “continuar desmontando la transformación curricular integral (TCI)” del gobierno anterior, un planteo que ha realizado Fenapes. Según argumentó, la TCI “implicó un empobrecimiento de los contenidos” a partir de definiciones filosóficas y epistemológicas que permearon “el currículum, los planes, los programas y la evaluación”.
En ese sentido, se refirió al acuerdo que Fenapes alcanzó con la Dirección General de Educación Secundaria que ratifica la libertad de cátedra y lo consideró “muy importante”. No obstante, señaló que “no basta con eso”, ya que “hay que avanzar aún más”.
En concreto, planteó que “hay que tener un marco normativo que garantice los derechos de los trabajadores” y que “no puede seguir pasando que cada vez que cambie un gobierno haya que estar saliendo a defender las cosas mínimas, las obvias”. Por ejemplo, se refirió a “la libertad de colocar un volante, un afiche en la cartelera sindical o la libertad de planificar las clases o ejercer la profesión docente de la forma que uno entienda profesionalmente más correcta y más acorde a las necesidades de los estudiantes”.
Respecto de cómo están siendo procesados los cambios a la TCI en el actual gobierno, señaló que es necesario seguir escuchando la postura de las Asambleas Técnico Docentes (ATD) y que lo mismo aplica para los sindicatos en el caso de políticas que implican la modificación de las condiciones de trabajo.
En concreto, Macedo entendió que los mecanismos de evaluación que el actual gobierno pretende discutir tienen que “tener una correlación con los contenidos”. Por su parte, dijo que muchas veces “hay cierto temor a usar la palabra examen o cualquier forma de evaluación que suene un poco más dura o más vinculante con los contenidos” que se dan en clase. En esa línea, planteó que es frecuente que en las coordinaciones docentes se hable acerca de la necesidad de que los reglamentos de evaluación planteen con más claridad cuál es el límite de inasistencias que los estudiantes pueden tener y el peso que tendrán en el pasaje de grado.
En suma, Macedo indicó que si no se discuten los cambios en las condiciones de trabajo con los implicados y si no se escucha la opinión de las ATD en temas que son de su competencia, “vamos a seguir teniendo conflictos y seguir sin avanzar en discusiones” necesarias, pero que no se terminan dando. Más allá de que entendió que quienes ocupan cargos políticos en el gobierno de la educación tienen que tomar decisiones, dijo que “se puede decidir escuchando de forma más amplia y más plural”.
En cuanto a qué camino deben tomar las políticas curriculares, el candidato llamó a “escuchar la producción local”, a lo emanado de las ATD y a releer a los pedagogos y filósofos uruguayos antes que a “incorporar experiencias educativas o planteos extranjeros”, algo que últimamente ocurre con mucha facilidad, según lamentó.
El rol del consejero docente
Más allá de la correlación de fuerzas en el Codicen, que deja a los consejeros docentes en minoría frente a los tres consejeros nombrados políticamente, Macedo planteó la importancia de “articular, apostar al diálogo y a avanzar colectivamente” en el organismo. Según completó, el objetivo de ello tiene que ser “profundizar el acceso democrático al conocimiento y la participación”.
Consultado acerca de ejercer dicha representación durante un gobierno del Frente Amplio, partido con el que los sindicatos tienen mayores coincidencias programáticas, señaló que los colectivos docentes han tenido discrepancias con gobiernos de distintos partidos y orientaciones, incluyendo aquellos que se definen como progresistas.
En ese sentido, habló de la necesidad de “navegar entre las limitaciones institucionales y presupuestales”, algo que desde los sindicatos siempre se ha hecho a partir de “la resistencia” y “una postura crítica”, pero con disposición a negociar. Por lo tanto, insistió en que, de llegar al Codicen, lo primero será “estimular a que haya diálogo antes de tomar una decisión”. “Muchas veces se resuelve algo y atrás vamos los estudiantes y trabajadores a oponernos, porque consideramos que no hubo los procesos adecuados. Se puede coincidir o no con una propuesta, pero se debe escuchar a todos los involucrados”. concluyó.
Macedo planteó que también será importante mantener el vínculo con la CSEU y con el PIT-CNT y que, en un contexto en el que la autonomía no está presente a nivel político en el sistema educativo, el rol de la consejería debe ser plantear temas y discusiones que no van a proponer otros actores.
La formación docente y el plan de titulación
Además de plantear la necesidad "estructural" de que se cree la Universidad Nacional de la Educación, al abordar la formación docente Macedo se refirió al plan de titulación para docentes de educación media en ejercicio elaborado por la ANEP. Según dijo, “toda cuestión que afecte las condiciones de trabajo debe ser pauta de negociación colectiva. En el mismo sentido que lo resuelto por Fenapes, rechazó el plan y sostuvo que “evidentemente hubo un proceso que falló en cuanto a la negociación colectiva y al diálogo”.