Enrique Pichon-Rivière (1907-1977) nació en Ginebra. Cuando tenía tres años, su familia emigró a Argentina y al poco tiempo se instaló en un pueblo de la selva chaqueña. Con el tiempo, fue psiquiatra y uno de los fundadores de la Asociación Psicoanalítica Argentina. Atento a las dimensiones colectivas, gestó la teoría del “grupo operativo” y desarrolló la psicología social. En la sala B del Auditorio Nelly Goitiño se puede ver, sobre él, El francesito, un documental (im)posible, de Miguel Luis Kohan. “¿Cómo ‘encontrarse’ con Pichon-Rivière? ¿Cómo dar cuenta de alguien que provocó un impacto tan fuerte en la forma de abordar y relacionarse con la locura y la neurosis, extendiendo esto a la sociedad como un lugar posible para realizar la ‘cura’ o entregarse a la ‘perdición’?”, se pregunta Kohan. Según dijo al diario Página/12, Pichon “era un personaje de mil facetas distintas”, y no era posible abarcarlas todas. Así es como retomó su tránsito por la cultura guaraní, el aprendizaje del lenguaje poético, y el peculiar contexto que lo llevó a lo que después conceptualizó como “el hombre en situación”.