Montevideo City Torque arañó una enorme gesta, pero quedó eliminado en las semifinales de la Copa Sudamericana con Atlético Mineiro, que había ganado 3-0 en la ida en Brasil. El conjunto dirigido por Marcelo Méndez se impuso 2-0 con goles de sus zagueros, Kevin Silva y Gary Kagelmacher, que llegaron cuando el partido ya se iba, pese al dominio sostenido del ciudadano durante todo el partido.
Ante una muy buena concurrencia, Torque salió aplaudido y ovacionado al cerrar un torneo realmente notable, que significa un gran paso para la joven institución, que cayó a las puertas del partido definitorio.
Marcelo Méndez, director técnico de Montevideo City Torque, el 21 de octubre, en el estadio Centenario.
Foto: Guillermo Legaria, Agencia Gamba
Cerradísima como la tormenta
Bajo una lluvia torrencial, Torque hizo lo que tenía que hacer: salió a buscar el partido y metió a Mineiro contra su arco a lo largo de todo el primer tiempo. El equipo de Eduardo Domínguez vino a administrar la ventaja y, aunque sufrió, jugó siempre con la calma del resultado de la ida, que explica, en parte y sin restarle ni un ápice de mérito al equipo de Méndez, la supremacía absoluta de Torque en la primera parte.
Sobre el minuto 10, una asociación entre Eduardo Agüero y Franco Pizzichillo por la derecha llevó peligro importante por primera vez sobre el arco de Gabriel Delfim, que luego de esa jugada se lució con tres o cuatro atajadas notables. De ese tiro de esquina vino la primera: la pelota le quedó en el segundo palo a Esteban Obregón, que le dio de primera, y el arquero la sacó del ángulo. Del tiro de esquina desde el otro lado, le quedó el rebote a Facundo Silvera, que le dio un zurdazo firme desde el borde del área, para otra respuesta de Delfim.
Mineiro tuvo un par de chances, bien riesgosas, una tras una pérdida del balón en la salida de Torque y otra con un tiro libre de tres cuartos de cancha. Pero en el primer tiempo fue todo del ciudadano, que generó chances de todo tipo y color –de pelota aérea, desde fuera del área, centros por abajo, combinaciones por adentro, robos altos– y el conjunto brasileño se salvó de manera poco menos que insólita.
Que un dominio tan evidente, y con tantas situaciones a favor, no se tradujera en un primer descuento, urgente para Torque, no era un buen augurio de cara al complemento. De todas formas, desde una tribuna Olímpica casi repleta bajó la melodía de una trompeta y el ritmo de un bombo y un redoblante, que acompañaron el populoso cántico “Vamos, Torque, vamos, ponga huevo que ganamos”, que se escuchó acorde a la circunstancia.
Renan Lodi, de Atlético Mineiro y Esteban Obregón, de Montevideo City Torque, en el estadio Centenario, el 21 de octubre.
Foto: Guillermo Legaria, Agencia Gamba
Tanto remar
La tónica del partido no cambió en el segundo tiempo y se siguió jugando casi enteramente en el campo de Mineiro, que sin embargo pudo tener la pelota unos minutos al arranque y moverla para llegar con juego asociado al área rival. En la mejor del visitante, la llevaron de un lado a otro y un centro desde la derecha encontró a Reinier solo cerca del punto penal, pero su tiro se estrelló en el travesaño.
El equipo uruguayo no dejó de buscar –mucho más cuando quedó 11 contra diez tras la expulsión del ecuatoriano Alan Franco del equipo brasileño–, aunque con creciente e inevitable desprolijidad. En los últimos minutos se acercó con pelotas quietas y centros al área, muy poblada, sin ya poder generar situaciones claras de manera sostenida.
Pero así fue como llegó el primer gol del partido, tras uno de esos centros y gracias al fallo de un defensor en el primer palo, que le dejó la pelota a Silva para empujarla sobre la línea. El tanto, aunque sobre la hora, alentó una última y maravillosa esperanza, y mucho más cuando, minutos después, Kagelmacher conectó un tiro de esquina y la puso en el ángulo. Pero ya se iba el partido y no dio tiempo para la remontada.
Atlético Mineiro, que en la edición pasada de la Copa Sudamericana perdió la final contra Lanús, buscará su primer título en el torneo enfrentando a Boca Juniors en el Metropolitano de Barranquilla, el próximo 21 de noviembre.
