Desde temprano había clima de final en el Gran Parque Central. Mucha gente en las calles de La Blanqueada, poco lugar para estacionar, entradas agotadas y recibimiento con fuegos artificiales para el tricolor. Era un partidazo y el escenario estaba dispuesto; incluso en un pasaje del primer tiempo hubo lluvia torrencial para agregar el único condimento que faltaba.
Liverpool ganó con el molde, el mismo con el que venció a Peñarol el domingo pasado; 1-0 y a otra cosa. Otra vez a soñar con la gloria en Belvedere; a falta de tres fechas, los de Jorge Fossati están dos arriba de Montevideo City Torque en un mano a mano por el Clausura.
En el momento justo
Los dos equipos se pararon en formaciones espejo: tres jugadores en el fondo, dos carrileros, tres centralizados y dos punteros. El trámite fue trabado, con juego directo que intentaron los dos, mucha pierna fuerte y la posesión que pasaba de un lado a otro sin grandes instantes de tenencia.
En el embudo del campeonato, y mucho más en esta clase de partidos, un partido puede definirse por detalles. El pibe Luciano Rodríguez salió lesionado por un dolor en la rodilla, pero quería volver. Agustín Rogel calentó, pero retornó el gurí, que no pudo aguantar y salió definitivamente. Antes de que se diera el cambio, llegó el gol. Federico Martínez se ubicó entre Sebastián Coates y Gastón Martirena, que estaba como lateral. El delantero negriazul ganó perfecto de cabeza y convirtió su tanto para cerrar una semana perfecta tras anotarle a Peñarol el domingo pasado.
Liverpool fue un equipo más compacto, que transicionó mejor y que estuvo mucho más cómodo con el resultado a favor. Nacional se repitió en centros o poniendo a sus delanteros de frente, pero con inferioridad numérica. Al equipo de Daniel Carreño le faltó generación por el medio.
La fortaleza de Belvedere
Nacional metió cambios para el segundo tiempo, con Maximiliano Silvera sumándose a los delanteros. Los atacantes salieron a jugar y fueron rotando las posiciones, pero pocas veces pudieron combinarse para lastimar. Solamente hubo un disparo de Silvera que llevó a una gran atajada de Mathías Bernatene.
Liverpool defendió en un bloque bajo, siendo tácticamente perfecto. Jorge Fossati volvió a leer notable el juego. Puso a Diego Romero por Ramiro Degregorio, a meter pierna en la mitad de la cancha y ser desahogo para salir al ataque. A los zagueros les salieron chichones de despejar envíos aéreos.
Incluso, el negriazul tuvo chances de aumentar con Ruben Bentancourt en una jugada donde remató un par de veces, pero tapó Alexis Martín Arias. Los de Belvedere se aferraron a los tres puntos, defendieron bien y se fueron de La Blanqueada en el primer lugar del Clausura, tras despachar en una semana a los dos grandes y dejarlos afuera de combate por el torneo corto.
