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Deporte Fútbol
Francisco Calvo, de Nacional, el 19 de octubre, en el Gran Parque Central. · Foto: Ernesto Ryan, Agencia Gamba

Francisco Calvo, de Nacional, el 19 de octubre, en el Gran Parque Central.

Foto: Ernesto Ryan, Agencia Gamba

Enorme victoria de Nacional 3-2 ante Deportivo Maldonado en un partidazo

El Gran Parque Central fue escenario de un gran juego en el que los tricolores asaltaron el segundo puesto del Clausura detrás de Liverpool, al cual enfrentarán en la próxima fecha.

¡Qué partidazo! Ya no por el juego, por la estética o por los lucimientos individuales, sino por la tensión y la emoción de la contienda. Nacional, que fue superado en acciones ofensivas durante buena parte del partido, llegó a sacar una gran ventaja de tres goles cuando terminaba el juego, pero Deportivo Maldonado, que nunca paró, se llegó a poner 3-2 al final, dando una referencia más ajustada de lo que fue el encuentro.

Ahora Nacional quedó segundo en el Clausura a un punto del líder, Liverpool, al que, justamente, enfrentará el domingo, y quedó tercero en la anual a cinco puntos de Peñarol y a uno de su vencido, por lo que ya está en posiciones de Libertadores otra vez.

Cada partido es una final

Cada partido es una final, dicen los jugadores, dicen los técnicos, decimos los periodistas, dicen los hinchas. Cada partido es una final y la metáfora a veces queda corta porque se ajusta a cada encuentro, fundamentalmente en los finales de campeonato.

Este partido en el Gran Parque Central fue una final y eso ya se veía horas antes con las entradas agotadas. Eso ya se veía minutos antes con las tribunas explotando y cantando, y eso ya se veía en el juego, con un cuarto de hora inicial trepidante, con los fernandinos dispuestos a todo, como lo han hecho durante toda la temporada, y con el tricolor obligado y estimulado por los sueños que parecían perdidos de volver a pelear el título.

A pesar de ese marco de obligatoriedad, de necesidad histórica y presente de que los locales arrasaran o pisaran al rival del interior, Deportivo Maldonado tuvo una impostura impecable de jerarquía al inicio del encuentro y casi que frustró a Nacional, que no pudo hacer más que intentar desarmar los circuitos de los fernandinos.

Hubo un cuarto de hora largo en el que quien no había comprendido el grado de dificultad del partido que el Depor le propondría como en toda la temporada a Nacional lo entendió a ley de juego. Muy de a poco, pero con mucho tesón y esfuerzo, casi como en un partido copero, Nacional se fue arrimando al arco de Adriano Freitas y empezó a generar situaciones de alerta. Fundamentalmente pelotas largas para que se moviera, como podía, Maximiliano Gómez, que intentó, volcado a la derecha, remates y pases hacia el lugar en donde debía estar él.

Y así, tras generar con una pelota aérea un tiro de esquina, a la salida del córner, Gastón Martirena, en vez de ejecutarlo directo, se la dio corta a Camilo Cándido, que de zurda metió un centro templado para que apareciera con enorme y franco cabezazo el zaguero costarricense Francisco Calvo. El defensa goleador, con presencia en las dos áreas, puso un testazo franco y fuerte que venció la volada de Freitas para poner el 1-0 y destrabar un partido complicadísimo.

Casi no cambió el partido, cambió el marcador, pero la intensidad de juego se mantuvo a pleno con Deportivo dominante y Nacional administrando la neutralización de su juego.

El sudor de la aristocracia

Por eso la segunda parte fue también de ardua labor para los locales. Entendiendo el valor de esa victoria parcial y olvidándose de 11 presencias en este Clausura para todos los partidos, la aristocracia del fútbol se remangó para neutralizar el fútbol punzante de Deportivo Maldonado, que no cesó en la búsqueda del gol. Daniel Carreño desde el banco vio la complejidad de sostener todas las acciones defensivas con futbolistas que estuvieran amonestados y por eso, ya jugándose el segundo tiempo, puso dos variantes y salieron los que tenían amarilla: Cándido y Lucas Rodríguez.

Como pudo, el equipo local intentó optimizar las veces que llegó cerca del área de Deportivo Maldonado, y así fue que, con remates justamente desde afuera del área de Maxi Gómez –primero en la mejor jugada que conformó el tricolor– y Luciano Boggio –también pateando desde lejos tras pivoteo del sanducero–, se crearon las acciones más peligrosas de los locales, mientras el fernandino seguía atacando y los defensas tricolores sacando.

Y en el tercer o cuarto ataque de los bolsos contra una decena de ofensivas rojiverdes llegó el segundo de los tricolores, anotado por Boggio. Fue al minuto 78 a la salida de un córner cuando la pelota ya había sido despejada a medias. Luciano Rodríguez la pudo revolear al medio con una pirueta y entrando por detrás de todos, en palomita y con un frentazo de alegría, Boggio la mandó a las redes para poner el 2-0.

Y solo tres minutos después, y también después de un córner, llegó el tercero de los tricolores, y fue otra vez el tico Calvo, que estaba en el área contraria por el córner y que en la segunda jugada, tras un remate de Tiziano Correa, la pelota rebotó y le quedó a Calvo, que definió de zurda de manera certera, poniendo el 3-0 y el segundo de su autoría.

A los 40 minutos llegó el gol y el descuento del Depor con una pelota que Guillermo López, uno de los cuatro cambios que hizo el entrenador, aprovechó cuando el balón se metió entre los centrales como un rayo próximo al área chica y empujó la pelota a las mallas.

Apenas unos minutos después, a los 92 minutos, llegó el segundo descuento con una punzante entrada al área de Christian Tabó, que la puso al medio para la aparición de Renato César, quien a centímetros de la línea la empujó para poner el definitivo 3-2. Partidazo.