Con un plantel reducido por las lesiones y otros percances, la selección uruguaya llegó este miércoles a India desde Seúl, después de jugar allí su segundo partido amistoso de esta fecha FIFA, con triunfo 4-1 ante Corea del Sur. Los dirigidos por Diego Forlán se preparan para cerrar su gira asiática enfrentando a India en el VYBK Stadium de la ciudad de Calcuta, el próximo martes 6 de octubre, a las 10.30 de los relojes uruguayos.
El plantel celeste fue recibido en Calcuta con honores y con una amistosa expresión de sus rituales ancestrales, como la entrega de la estola —o uttariya— que se coloca sobre los hombres para simbolizar respeto y honor, y la aplicación del Tilak, o “tercer ojo”, una bendición espiritual. Inmediatamente, los jugadores iniciaron sus trabajos, primero en el gimnasio, y este jueves ya en la cancha, con intenciones de continuar la preparación que se plasmó en la buena victoria frente a los coreanos.
Al túnel del tiempo
La buena presentación del conjunto celeste en Seúl, tras unos días más de trabajo, cambió la cara respecto al arranque con derrota frente a Japón, dos rivales de la más alta jerarquía en la confederación asiática y cada vez más competitivos a nivel mundial. El próximo rival pertenece a otra categoría —India nunca participó de un Mundial y ocupa el lugar 138 del ranking FIFA— y se puede anticipar una menor exigencia para Uruguay, con lo que se refuerza la posibilidad de nuevos ensayos y variaciones en el equipo, que se prevé que en Calcuta tenga la participación de algunos futbolistas del plantel que viajaron pero no han sumado minutos todavía.
Más allá del carácter amistoso y de prueba del cotejo, se impone —o será exigida quizá— cierta obligación para el equipo de Forlán, quien lidera como técnico interino este ciclo incipiente y tentativo, no sin algunas suspicacias sobre su trayectoria y su aptitud para el puesto —totalmente ajenas, sobra decirlo, al grado de identificación que Cachavacha tiene con la selección en su calidad de jugador—, y en un clima en el que parece primar cierto reclamo resultadista después de la decepción del último Mundial y el amargo final del agitado ciclo de Marcelo Bielsa.
Ese proceso, cuya base principal de futbolistas conforma el equipo actual, culminó con la sensación inevitable de algo perdido, que ahora se busca recuperar y que tal vez tenga que ver con algunos rasgos de la proverbial identidad histórica celeste, huidiza y no siempre viable, en constante tensión con el fútbol moderno —del que Bielsa es uno de sus tótems—, aunque siempre idealizada y ambicionada. En esa aspiración, y en la manifestación práctica de ese ideal, reside el futuro de la selección uruguaya que ahora, al mando de Diego Forlán —hasta marzo, en principio— se encamina al centenario de su primera Copa del Mundo.
Con algunos menos
Uruguay llegó a India con un plantel mermado respecto al que arrancó la gira (que ya había tenido antes la baja de Federico Valverde. Giorgian de Arrascaeta, que entró en los minutos finales frente a Japón y fue titular frente a Corea del Sur, donde hizo un gol y dio una asistencia, sufrió en ese segundo partido una fractura en la muñeca izquierda, y ya volvió a Brasil, donde fue operado por el cuerpo médico de Flamengo. También abandonó la gira Sebastián Cáceres, quien no sumó minutos en los partidos, pero sufrió una molestia en el pubis durante los entrenamientos, y regresó a España para recuperarse en su nuevo club, el Celta de Vigo.
A esas dos bajas por lesión se le sumó la de Brian Rodríguez, que fue titular en los dos amistosos, pero se perderá el juego ante India por un problema con su pasaporte que le impidió ingresar al país, y ya retornó a México para ponerse a la orden en el América.
Quedan seis jugadores que no han tenido minutos en la gira: Thiago Cardozo, Santiago Mouriño, Juan Rodríguez, Facundo Bernal, Rodrigo Zalazar y Martín Satriano.
El arquero de Belgrano de Córdoba, Cardozo, quien todavía no ha debutado en la selección, tiene todos los números para ser titular frente al seleccionado indio, teniendo en cuenta que los otros dos arqueros —Santiago Mele y Cristopher Fiermarín— ya alternaron en los primeros partidos. Por otra parte, las bajas de Brian y de Giorgian le dan buenas chances a Zalazar para ir de arranque en el último juego de la gira, ya que el ahora jugador del Sporting de Lisboa puede jugar como enganche o como puntero por derecha.
En cuanto a los demás que todavía no jugaron, resta ver si Forlán decide mandarlos como titulares o darles minutos desde el banco. El técnico probó con dos equipos titulares diferentes ante Japón y Corea, pero en ambos mantuvo la dupla de zagueros —Ronald Araújo y Mathías Olivera—, el doble cinco —Rodrigo Bentancur y Lucas Torreira—, el 9 —Darwin Núñez— y los atacantes por las bandas —Brian Rodríguez y Maximiliano Araújo—, y cualquiera que vaya a ingresar como titular necesariamente debería romper con estos nombres que parecen afirmarse como la base firme del equipo que quiere Forlán.
Facundo Bernal podría ocupar un lugar en la zona de contención, ese puesto que tuvo la mala fortuna de compartir con Rodrigo Bentancur, en esta gira capitán y figura destacada del equipo. Santiago Mouriño, que antes de la gira reveló su crecimiento en el puesto de lateral derecho, es también una alternativa interesante en un puesto que ya ocuparon Nahitan Nández y, de manera notable, Guillermo Varela ante Corea.
El defensor del Cagliari Juan Rodríguez, principal representante de la renovación de la celeste —es el más joven del plantel con 21 años—, seguramente sume minutos desde el banco ante India, como antes lo hizo José María Giménez, que entró para jugar los últimos 20 ante Japón, en la otra punta de la experiencia de la selección, perdiendo lógico terreno en el equipo titular a sus 31 años y con una carrera que ya dejó atrás su máximo potencial.
Martín Satriano, que viene acumulando experiencia y rodaje con una prometedora temporada en el Getafe de España, pide a gritos mostrarse con la camiseta celeste (con la que debutó jugando unos pocos minutos en amistoso frente a Canadá con Diego Alonso como técnico hace ya cuatro años) y empezar a ofrecer una saludable presión en la competencia goleadora a Darwin Núñez, quien con su doblete frente a Corea del Sur puso fin a una larga sequía, y es una alentadora noticia para la selección.