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Deporte Fútbol
Mathías Cubero (archivo, mayo de 2025) · Foto: Rodrigo Viera Amaral

Mathías Cubero (archivo, mayo de 2025)

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Lito redondo: goleó a Wanderers 4-0 y se metió entre los mejores ocho de la Copa Uruguay

El equipo de la C dirigido por Horacio Peralta fue la sorpresa y gestó un estupendo e histórico triunfo.

Lito, el redondo, el de la historia que ya no es aquel Centro Atlético histórico sino un club que en algún lugar busca el espíritu de aquella señera institución pero que es una organización deportiva empresarial, consiguió su más magnífica victoria desde su vuelta a las canchas aplastando en octavos de final de la Copa Uruguay a Wanderers, a quien venció por 4-0 con goles un gol de Francisco Brenner y tres de Anthony Aires.

Lito es el primer equipo no profesional de la AUF en meterse entre los ocho mejores e iguala la hazaña de Sportivo Barracas de Dolores, de la Organización de Fútbol del Interior, que en la segunda edición la de 2023 fue el mejor equipo amateur. Ahora Lito jugará el lunes ante Danubio intentando estirar la gloria y meterse en semifinales.

Hacer historia

Un partido pleno de situaciones particulares de contenido histórico y de un marco singular. En el Paladino volvieron a enfrentarse, después de una punta de años, Wanderers y Lito, instituciones que guardan la particularidad de que, cuando se generó el cisma del fútbol uruguayo en 1923, ambos presentaron alineaciones en las dos entidades que en ese momento regían la competencia institucionalizada.

El bohemio jugó en la asociación como Montevideo Wanderers y en la federación como Atlético Wanderers —donde además fue el campeón del torneo que lideraban políticamente Peñarol y Central—, mientras que Lito compitió con el escudo redondo, su insignia inicial en la entidad de la calle Guayabos, al tiempo que quienes eligieron el camino disidente disputaron el certamen de la federación bajo la insignia del Lito cuadrado. Hubo, entonces, enfrentamientos entre el albinegro y el tricolor en ambos frentes. El último duelo oficial por el campeonato uruguayo se había disputado en 1928, cuando la identificación ya ni siquiera era necesaria porque el redondo original se bastaba a sí mismo.

Arroyo Seco a todo caudal

Pero las curvas de la historia no terminan en la década del 20. En el arco del elenco de la divisional C atajó Mathías Cubero, aquel golero guantes de oro del mundial de México en 2011, respaldado por una línea defensiva integrada por Amaro García, Damián Rius, Guillermo Niski -sólido y seguro- y Gonzalo Magliano, con Emiliano Romero -el santalucense de larguísima carrera en Argentina y Ecuador-, Camilo Sánchez, Agustín Rodríguez en la zona de volantes, y la dupla ofensiva compuesta por Aires -ex Liverpool y selecciones juveniles que fue la figura-, Andrés García y Brener, bajo la atenta dirección técnica de Horacio Peralta.

En la vereda de enfrente, bajo los tres palos del bohemio estuvo el montevideano guardameta de la selección boliviana Geronimo Govea, Enzo Porro, Alan García, Cristofer Marques y Guillermo Borthagaray, Sergi Oriol y Santiago Guzmán, Jonathan Urretaviscaya, Rodrigo Rivero, con Tomás Hernández y Joaquín Blanco en el frente de ataque.

El encuentro se plantó interesante y en un marco teórico inesperado, porque Lito comenzó a jugar de igual a igual ante un oponente con futbolistas de vasta experiencia en la primera división. Para completar la sorpresa, el conjunto de la C dio el golpe antes del cuarto de hora, al anotar la apertura por intermedio de Brener, quien recibió un pase filtrado de García -que después sería figura en el juego- para definir con absoluta claridad ante la salida de Govea y estampar el 1-0.

Pero no fue todo, porque después de ese tanto inicial el equipo azul del Chino Peralta siguió atacando y Wanderers no encontraba respuesta. Estuvo un par de veces por volver a festejar, hasta que en los veintisiete minutos otro servicio de García para Aires —que picó habilitado ante la sorpresa de la última línea de Wanderers— terminó en una definición precisa para poner el dos a cero que hacía caer la estantería en el Paladino.

Con el 2-0 a favor de Lito, a Wanderers le costó reaccionar, pero en los últimos cinco minutos del primer tiempo se instaló contra el arco de Cubero, quien respondió con solvencia para permitir que su escuadra se fuera al descanso con la inesperada y legítima ventaja.

El pasaje a cuartos

Tras el regreso de los vestuarios, Lito siguió siendo ese equipo que parecía ir por la final del mundo. A pesar de que Wanderers realizó tres variantes tácticas e intentó arrimarse. Pero antes de los diez minutos del complemento, Aires firmó el golazo de la tarde para sumar su segundo tanto personal y, de paso, reservar un pasaje indiscutible hacia los cuartos de final. Aires robó el esférico, lo jugó hacia un costado en las inmediaciones del área grande, esperó la devolución, levantó la vista y, desde fuera de la zona de peligro, sacó un disparo formidable con la parábola descendente exacta para colgarse del ángulo e inflar las redes. Una auténtica obra de arte.

En la media hora del complemento además llegaría la cuarta conquista y la tercera en la cuenta personal de Aires, mandando el cuero a guardar en un descuido garrafal de la defensa bohemia cuando intentaba salir jugando desde el fondo. Govea cedió para uno de sus zagueros, que fue anticipado con viveza por Aires para definir con categoría y sentenciar la goleada histórica.

Una gratísima sorpresa, que la deberá disfrutar en estas horas y ya prepararse para el lunes buscar un lugar en las semifinales enfrentando a Danubio.