Arturo. Exageran. Este tipo de cosas ya han pasado. ¿O no se acuerdan del arca de Noé?
Mauro. El problema de esta generación es que les tiene miedo a los niños. Las personas ya no asumen su posición de autoridad. Si supieran funcionar como adultos, al Súper Niño ese lo ponían en su lugar con un par de sopapos.
Carlos. Hay mucho blandito entre los rescatistas. En mis tiempos rescatábamos a los perros de las azoteas nadando hasta la casa y trepando a mano limpia. Después los carneábamos y los comíamos. Era otro Uruguay.
Edu. Inundaciones fueron las que tuvimos que enfrentar al final de la dictadura. De autoritarismo, aclaro. Con las inundaciones de verdad no había problema porque los milicos son buenos en eso. En este tema andábamos mucho mejor, hay que reconocerlo.
Sonia. Mi psicólogo me dice que tengo que dejar de preocuparme tanto por las cosas que eventualmente pueden llegar a pasar, aunque me parece raro que cada vez que voy tiene más latas de arvejas en el refugio que se construyó en la azotea.
Francisco. Llegó la hora de reclamarles a los gobernantes que fijen en 70% el porcentaje máximo de donaciones que se llevan para sus casas.
Laura. Quise comprar una estancia en un lugar alto, pero me enteré de que valía 8.000 veces más que lo que gano de sueldo.
Claudia. Estoy muy asustada. A juzgar por lo que se ve en portales de noticias, las piedras de granizo que caen son cada vez más grandes. Es eso, o que las manos de las personas que publican las fotos en las redes se están achicando. Eso me asusta aún más.
Pocho. Estoy tranquilo porque sé que las autoridades van a sobrevolar las zonas afectadas en helicóptero.
Lucho. A Metsul ya no le creo nada. Si los brasileños fueran tan inteligentes no tendrían un 50% de electores dispuestos a votar al hijo de un simio.
