¿Cómo conoció al edil Gonzalo Gómez?
En realidad, no lo conozco. Hay varias personas con ese nombre. Me habían recomendado a otro que se llama igual, pero en el apuro del armado de las listas hubo un error del que me hago cargo.
¿Entonces tampoco conoce al asesor Pablo Leiva, que fue procesado por tráfico de drogas?
No, a él sí lo conozco, porque es cliente del local de cobranzas que manejo con mi señora. Leiva era muy buen cliente y hace unos meses vino a canjear una tostadora que se ganó con los puntos acumulados. Igual le quedan un montón, porque venía seguido. Cuando marchó en cana estábamos por darle un Abitab de premio.
Pero ¿le alcanza el tiempo para atender ese negocio y a la vez ocupar un cargo en el directorio de la Administración Nacional de Puertos?
Tengo muchos ratos libres. Digamos la verdad: está muy tranquilo el puerto. Además, no se olvide de que soy director por la oposición. Los problemas son del gobierno. Yo estoy para fiscalizar, para controlar que no haya nada turbio.
¿Y qué opina de la gestión del gobierno en el puerto?
Un desastre. Los narcos trafican frente a sus narices y ellos no se dan cuenta de nada. Supuestamente.
¿Tenía buena rentabilidad el local de cobranzas? ¿Qué lo decidió a comprarlo?
La verdad, yo soy bastante malo estacionando y este lugar tiene un parking enorme. Para mí eso es invaluable. Incluso me habían ofrecido otro Abitab, que no tenía clientes turbios y daba más o menos la misma ganancia, y elegí este para no tener que maniobrar tanto. Con el auto.
¿Usted cree que este episodio que está protagonizando puede ser el fin del wilsonismo?
De ninguna manera. El wilsonismo murió hace rato. ¿Por qué piensan que me compré un Abitab?
