El Día del Patrimonio, dedicado a la presencia indígena en el Uruguay actual, puso nuevamente sobre la mesa el tema de la relación que tenemos los uruguayos con nuestro pasado. Es que el país se ve a sí mismo como blanco, pero los expertos han demostrado una y otra vez que la herencia genética de nuestros antepasados indígenas está presente en una amplia mayoría de la población. “Yo escucho mucho a los científicos, los respeto y sé que tienen razón. De hecho, me encanta la idea de tener sangre charrúa o guaraní. El problema es que el supremacista blanco que anida en el fondo de mi personalidad, y que todos los uruguayos tienen, piensa que no, que acá no somos indios, que no somos como México, Bolivia o Paraguay, sino que somos genéticamente europeos”, declaró una mujer que participó en las actividades del Día del Patrimonio.
Un hombre que el sábado estuvo en el Museo de Arte Precolombino e Indígena reconoció que las piezas allí exhibidas lo llevaron a cuestionarse muchos de sus preconceptos sobre el tema, pero el supremacista blanco que lleva dentro no acusó recibo ante la exhibición. “El enano racista ese no hacía otra cosa que pedirme que nos fuéramos de ahí a comer un guiso o un plato de pasta”.
La propuesta: “Las campañas del Ministerio de Turismo tendrían que hacer hincapié en que acá no andamos cazando animales con arco y flecha”. Supremacista blanco encerrado en el cuerpo de un tipo común y corriente.
