Según el presidente Donald Trump, el viaje a Moscú del director de la CIA, John Radcliffe, fue “semi rutinario”. Pero fuentes del Kremlin y de la propia agencia indicaron que en realidad se trató de una misión “muy importante”, que tuvo como principal objetivo advertir a Rusia que atacar países de la OTAN sería “cruzar una línea roja”. Las fuentes indicaron que Radcliffe incluso llegó a reunirse con el mandatario ruso Vladimir Putin. “La reunión ocurrió. Fue en un café muy concurrido de Moscú a la hora pico, es decir, un entorno en el que la presencia de ambos iba a pasar desapercibida. De todos modos, tanto el director de la CIA como Putin, que fue agente de la KGB, decidieron extremar los cuidados y quedarse poco tiempo en el café. Luego de los primeros minutos ambos se pararon y comenzaron a caminar por las calles repletas de gente, intentando pasar desapercibidos mientras mantenían una conversación en la que se jugaba nada más ni nada menos que la posibilidad de que la civilización humana sea destruida por un enfrentamiento nuclear”.
Radcliffe había llegado a Moscú en un contenedor de comida para aerolíneas, por lo que se especuló con la posibilidad de que el propio Trump lo estuviera acompañando, pero finalmente se confirmó que el presidente no viajó a Moscú.
La frase en código: “Dígale a sus jefes en Washington que dejen de tocarme el culo”. Vladimir Putin, exespía y especialista en criptografía.
