Canadá anunció ayer una serie de aranceles a productos estadounidenses, en represalia por los aranceles anunciados por Donald Trump el lunes. Muchos temieron que este intercambio arancelario pudiera escalar y transformarse en algo más grave, pero el propio Trump descartó esta posibilidad. “Es cierto, por un momento se me ocurrió la posibilidad de bombardear Canadá. Lo estuve pensando, de hecho. Durante varias horas hubo misiles nuestros apuntando a Montreal, a Quebec y a Vancouver. Pero finalmente decidí no dar la orden”.
Si bien el argumento de Trump consistió en que era un buen momento para iniciar otra guerra teniendo en cuenta que el conflicto con Irán no está avanzando hacia una solución, varios analistas celebraron lo que vieron como un inusual gesto de cordura por parte del mandatario. “Obviamente no sabemos si en el futuro, cuando termine el conflicto con Irán, o aun si se mantiene, Trump ataque Canadá. Pero el simple hecho de que se haya dado cuenta de que lanzar bombas sobre ciudades canadienses no era una buena idea ya es un avance con respecto a otros momentos. Nos da esperanzas de que suspenda también el desembarco de marines en Groenlandia”, opinó una fuente del Pentágono.
La frase: “Esto demuestra que el primer ministro Mark Carney no entiende la importancia de nuestra relación con Estados Unidos. Está perjudicando a todos los canadienses”. Pelotudo de Canadá.
