Ayer falleció Ratko Mladic, el militar serbiobosnio conocido como el “carnicero de Bosnia”, que cumplía una pena de cadena perpetua en La Haya tras ser condenado por crímenes de lesa humanidad que incluían la masacre de Srebrenica. Familiares del genocida habían pedido recientemente su liberación, argumentando que sufría graves problemas de salud, pero la Corte Penal Internacional rechazó el reclamo. Según estos familiares, Mladic les había transmitido su intención de visitar Uruguay si se concretaba su liberación. “La idea de él era escapar a un país en donde no lo arrestaran. Leyendo algunas noticias internacionales se enteró de que varios políticos uruguayos no estaban de acuerdo con la teoría de que cualquier persona con una orden de captura del tribunal de La Haya debería ser apresada al pisar un país que haya refrendado el estatuto de Roma”, explicó uno de sus familiares.
Mladic también se interesó por el hecho de que incluso si se procediera a su arresto por crímenes de lesa humanidad, muchos de estos políticos podrían pedir su liberación por motivos como enfermedades o edad avanzada. “Ya teníamos los pasajes reservados”, confesó uno de sus familiares.
La última voluntad: “Llévenme a ese paraíso”. Últimas palabras del carnicero de Bosnia.
