Como ocurre año a año durante la noche del 24 de agosto, miles de personas salieron a bailar y recordar viejos éxitos de la música popular uruguaya e internacional. Pero no todo el mundo se contagió con el espíritu de la Noche de la Nostalgia. Un hombre que ayer se quedó en su casa leyendo un libro sobre la época de oro del fútbol uruguayo aseguró que no sale a bailar en la Noche de la Nostalgia porque, para él, todas las noches son noches de la nostalgia. “A los uruguayos que celebran esto habría que sacarles la nacionalidad. Acá la nostalgia jamás puede ser cosa de una noche, y mucho menos puede ser una cosa divertida. Añorar los viejos buenos tiempos es algo que yo hago las 365 del año. Y lo hago mucho más en invierno, cuando el frío y el cielo gris te hacen entrar en un estado melancólico que te lleva a pensar que todo lo bueno que había en el mundo se perdió para siempre debido al inexorable paso del tiempo, que todo lo destruye”.
La sorpresa: “¿Las canciones de Britney Spears ya son oldies?”. Veterano desconcertado.
