La clarividencia, como la capacidad intuitiva de ver, en el presente, lo que se proyecta en el futuro, es la definición presentada por el geógrafo Milton Santos en una entrevista grabada en el año de su muerte (2001) y que abre el documental Encontro com Milton Santos: o mundo global visto do lado de cá, dirigido por Silvio Tendler. La película trata del pensamiento de este intelectual sobre cómo la perspectiva periférica revela tensiones y posibilidades alternativas a la razón instrumental y corporativa.
El geógrafo defendía que, a principios del siglo XXI, el Departamento de Geografía de la Universidad de São Paulo encajaría institucionalmente en la Escuela de Comunicación y Artes (ECA). Ya sea por la centralidad asumida por la información y la comunicación en el período actual o por la necesaria interdisciplinariedad para comprender el tiempo presente a través de diversos discursos geográficos, esta posición resuena hasta el presente.
Al definir el espacio geográfico como un híbrido de objetos y acciones, Milton Santos llamó la atención sobre el hecho de que el individuo está constituido por las características y contradicciones del lugar. En la medida en que todos estamos entrelazados con el entorno que nos condiciona y que al mismo tiempo producimos, la aprehensión de este espacio puede extrapolar la disciplina universitaria guiada por una metodología estrictamente científica. En especial cuando el interés por la dinámica de la realidad compleja, multifactorial y en constante cambio, se desvanece ante la prioridad de replicar como universales los modelos explicativos preestablecidos por perspectivas que parten del centro y que ignoran la periferia.
Aunque a veces no esté tan interiorizado en la producción del conocimiento universitario, el compromiso de retratar, reflexionar, descifrar e intervenir en los espacios de existencias reales, concretas y constitutivas parece estar presente en el circuito artístico paulista en 2026. Por ejemplo, en exposiciones como Joaquín Torres García: 150 años, en el CCBB, o Pascale Marthine Tayou: Knockout, en la Pinacoteca de San Pablo, y en especial en Hay toda una vida que no conoces, de Allan Weber, en el Instituto Tomie Ohtake.
Nacido y criado en la comunidad de Cinco Bocas, en Brás de Pina, al norte de Río de Janeiro, Weber trabajó, entre otras cosas, como delivery en motocicleta para aplicaciones de reparto hasta consolidarse a través de su producción artística. Esta consolidación le permitió abrir la Galería de Arte Cinco Bocas como espacio de exposición y encuentro en la comunidad donde nació y donde vive hasta hoy. Esta presentación parece importante porque delimita cómo se desarrolla la situación periférica tanto en el lugar de residencia como en la forma de desplazarse por la ciudad como repartidor de aplicaciones. Ambos conforman la visión de este artista sobre la vida cotidiana en la metrópoli contemporánea.
El Instituto Tomie Ohtake queda en medio de la avenida Faria Lima, símbolo del paisaje representativo del principal centro corporativo y financiero del país. Allí, la primera exposición individual de Weber en un espacio institucional de Brasil (comisariada por Ana Roman y Catalina Bergues) reúne fotografías, instalaciones, esculturas y videos que nos invitan a reconstruir vínculos camuflados por capas de segregación socioespacial. Los vínculos tensos que integran, por un lado, facilitaciones selectivas derivadas de la hiperconexión, la inteligencia artificial, la computación en la nube y los edificios de oficinas espejados, y, por otro, la generalización y concreción de la superexplotación del trabajo bajo las plataformas (por ejemplo, de envíos de comida) se hacen evidentes. Al mismo tiempo, demuestra las posibilidades de crear alternativas para los usos orgánicos de los lugares de la vida cotidiana como espacio de encuentro, intercambio y convivialidad.
En la entrada del pabellón principal de exposiciones, bolsas apiladas para entregar comida llevan mensajes que sintetizan la tensa reconstitución de estos enlaces: “tu consuelo, mi infierno” y “ningún lugar en el mundo es igual que nuestro lugar en el mundo”. A la izquierda, una instalación con bancos y cascos de motocicleta gastados por el uso intensivo cuelga del techo bajo la tensión de gomas en casi la mitad del salón. Estas obras se suman a la serie de fotos que muestran el interior de bolsas con alimentos empaquetados para la entrega y titulados “Tamo junto não é tip”. En conjunto, parecen situar objetos concretos, inestables e intensivos en uso cotidiano como una faceta que se busca ocultar tanto por idealizaciones de la época como por flujos y conexiones armónicas.
Velocidad y lentitud
Como dijo Milton Santos, si para quienes circulan solo en los circuitos acomodados la aceleración contemporánea aparece como vértigo, porque toman esta falsificación como real y representativa del todo, a los ojos del “hombre lento” los objetos y fragmentos de la ciudad, considerados ultramodernos, aparecen como un “espejismo”, debido a la restricción del acceso en un contexto de segregación socioespacial. Aquí, este “hombre lento” se caracteriza por la posibilidad de develar la dimensión de la fábula que abarca el entusiasmo automático con la aceleración de los objetos técnicos digitales, supuestamente promotores de mejores condiciones de vida y sociabilidad para la población en su conjunto.
Así, de la misma manera que Milton Santos lo definió, Mano Brown describe como “espejismo” la presencia de una sucursal bancaria justo delante de la favela, en la canción “Da ponte pra cá” (2002), del grupo Racionais MC’s.
Emblemas de la superexplotación del trabajo, por un lado, las técnicas también pueden movilizarse como estrategias de supervivencia y como generadoras de encuentro y copresencia en prácticas de mutualidad. Ocupando la mitad del salón situado a la derecha, en el Instituto Tomie Ohtake, la instalación Nós que sustenta na raça está compuesta por columnas de bidones de agua apilados. Un objeto emblemático de la arquitectura de las periferias metropolitanas brasileñas, son evidentes en las viviendas populares construidas por mano de obra improvisada. La serie Día de baile reúne obras hechas con lonas utilizadas para protegerse de la lluvia durante los bailes, en especial en Río de Janeiro. Definidas por Weber como “tecnologías de la existencia”, tales reflexiones parecen tener mucha relación con las formulaciones de Milton Santos. Al entender la Geografía como una filosofía de las técnicas, Santos presentó como “técnicas dóciles” aquellas usadas como contrarracionalidades. Estos parecen estar representados en las obras de Weber también en la serie de fotos Arte de la trata, en las máscaras y en la sala de video: todas ellas destacando las potencialidades de la vida cotidiana compartida en comunidad a través del mutualismo, las festividades y el fútbol.
Dos centenarios
A 100 años de la Semana de Arte Moderno de 1922, José Miguel Wisnik publicó un texto en Folha de São Paulo en el que debate cómo el acontecimiento de principios del siglo XX digería la grandeza y la barbarie, la grandeza y los límites, envuelto en la acelerada y anómala transición de una “provincia” de oligarquías tradicionales al espejismo de una “metrópoli”. Aunque estaba equipada con infraestructuras urbanas modernas de agua, gas, electricidad y transporte financiadas por capital inglés y rascacielos, aunque era sede de la decadente gestión cafetera y el crecimiento industrial, la sociedad paulista no había resuelto sus obstáculos fundamentales representados por la brutal concentración de tierra, riqueza, ingresos y poder: San Pablo era “una ciudad que dejó de ser provincial sin volverse cosmopolita”. A finales del siglo XX, las disonancias de una modernización incompleta, selectiva y conservadora se traducían en la “aparición de un sujeto periférico que está a cargo de sus propias mediaciones”. Como prueba de este proceso, Wisnik coloca el lanzamiento del álbum Survivor in Hell (1997), de Racionais MC’s, y como proyección al siglo XXI sitúa la grabación del espectáculo AmarElo, de Emicida, en el mismo Teatro Municipal de la Semana de 1922, pero en 2020.
En el centenario de Milton Santos, se hace explícito el poder de las complejas lecturas geográficas de fábulas, perversidades y posibilidades dadas en las metrópolis brasileñas tanto en casos de diálogo directo con la obra del geógrafo a través de canciones como “Voz ativa 2020”, de Dexter, y “Favela venceu”, de Don L. También en lenguajes como los desarrollados por Allan Weber en la exposición Hay toda una vida que no conoces. Como posible evidencia de lo que Milton Santos llamó el período popular de la historia, caracterizado por el estallido de tensiones imposibles de contener debido a la linealidad y armonía deseadas por quienes se benefician del estado actual de las cosas, la obra de Weber se caracteriza por los desplazamientos que le permiten traducir nuevos contenidos del espacio, tanto por los desarreglos como por las perspectivas actuales. En este sentido, Allan Weber y Milton Santos parecen converger en la clarividencia y la intuición potencial que surgen en las periferias a partir de las interfaces de los discursos espaciales entre geografía, comunicación y artes. Al fin y al cabo, a través de diferentes caminos, la articulación entre ambas formulaciones parece exponer los vínculos entre la ontología del espacio (una dimensión concreta experimentada de forma desigual entre individuos en la vida cotidiana sobre la que se desarrollan discursos geográficos bajo diversos lenguajes) y la epistemología existencial (un cuerpo teórico específico de la ciencia geográfica que, desde una perspectiva periférica y en diálogo con otros campos, contribuye de manera original al análisis y la intervención en el espacio en su conjunto), como discutió María Laura Silveira en la conferencia inaugural del seminario Milton Santos 100 años: un geógrafo del siglo XXI, organizado por el Departamento de Geografía y el Instituto de Estudios Brasileños de la Universidad de São Paulo.
Caio Zarino Jorge Alves, investigador posdoctoral y profesor colaborador en el Departamento de Geografía del Instituto de Geociencias de la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp). Artículo publicado originalmente por Le Monde diplomatique, edición Brasil.
