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Mundo Europa
Giorgia Meloni, durante una conferencia en Bruselas. · Foto: Nicolas Tucat / AFP

Giorgia Meloni, durante una conferencia en Bruselas.

Foto: Nicolas Tucat / AFP

El gobierno italiano de Giorgia Meloni decretó medidas de mano dura para menores que protagonicen actos vandálicos

“Manifestarse es un derecho, pero saquear nuestras ciudades no lo es”, afirmó la mandataria, luego de los graves incidentes del fin de semana en varias ciudades, particularmente en Milán.

El gobierno de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, aprobó el martes un nuevo paquete de medidas de seguridad diseñado para frenar la creciente ola de protestas violentas que sacude el país.

El detonante de la disposición adoptada por el Ejecutivo que encabeza la dirigente ultraderechista fueron los incidentes ocurridos el fin de semana en varias ciudades italianas, particularmente en Milán, donde jóvenes y policías se enfrentaron cerca de céntrica plaza del Duomo, donde personas lanzaron botellas y saquearon comercios.

Los incidentes, aunque a menor escala, recordaron a los que se registraron el sábado en París. Los enfrentamientos en Milán entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad comenzaron el sábado, al mismo tiempo que se estaba realizando una manifestación autorizada contra el aumento del costo de vida.

El domingo, la Policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a varios grupos concentrados en la plaza del Duomo, donde se captaron imágenes de jóvenes, en su mayoría hombres y muchos de ellos encapuchados, lanzando objetos contra vehículos de la Policía.

Ya desde el domingo, Meloni había puesto a trabajar a los organismos gubernamentales y ministerios en la implementación, a la mayor brevedad posible, de una nueva y más severa legislación. De acuerdo a lo que consignó la agencia Ansa, la primera ministra remarcó que “ninguna idea política ni dificultad social” puede “justificar” tales “actos de devastación”, a los que “nadie debería restar importancia”, y exigió “claridad” a “todas las fuerzas políticas”, las cuales deben situarse “del lado de la ley”.

Tras los graves incidentes del fin de semana, el Ejecutivo ha optado por endurecer las penas e introducir la prisión preventiva para los menores de edad. Además, se instauró un nuevo delito de “participación violenta en una manifestación”, según informó el diario barcelonés La Vanguardia. “Manifestarse es un derecho, pero saquear nuestras ciudades no lo es”, afirmó Meloni en un video publicado el martes en sus redes sociales.

Si bien se registraron incidentes de menor entidad en ciudades como Roma, Turín y Bolonia, el foco de esta crisis está puesto en Milán, capital de la región de Lombardía, donde el gobierno ordenó el despliegue de 500 efectivos militares adicionales que patrullarán la ciudad hasta fin de año. Sin embargo, debido a la firme oposición del presidente de la República, el centrista Sergio Mattarella, los soldados no dispondrán de poderes policiales.

La mandataria culpó a los extranjeros de los disturbios, subrayando que la mitad de las 330 personas arrestadas en el contexto de los incidentes nacieron fuera de Italia o son hijos de padres inmigrantes. Como castigo, el gobierno dispuso la imposición de multas económicas a los padres de los menores implicados para sufragar los destrozos ocasionados. “Haremos todo lo que podamos para evitar que lo que hemos visto se convierta en la normalidad”, advirtió Meloni, tras un balance de unos 200 agentes de policía heridos y daños materiales que rondan el millón de euros.

Esta decisión se produce mientras Milán prevé nuevas protestas. Los disturbios forzaron a varias marcas de lujo a cerrar sus locales en el centro de la ciudad y reforzar la seguridad ante el temor a más actos de vandalismo como los del fin de semana. La tensión social, sin embargo, se extiende por toda Italia; Roma registra manifestaciones sindicales por la inflación, y en el sur, camioneros y agricultores bloquean carreteras por el aumento del precio de los combustibles. A estas marchas por el alto costo de la vida se han sumado también estudiantes de secundaria y universitarios.

La estrategia de mano dura de Meloni ensancha los márgenes del polémico decreto de seguridad aprobado este año, que ampliaba los poderes policiales, permitiendo retener a manifestantes hasta 12 horas sin presentar cargos y facilitando a los agentes la alegación de legítima defensa.

El alcalde de Milán, el dirigente centroizquierdista Giuseppe Sala, expresó su preocupación por los disturbios ocurridos en la ciudad y advirtió que la situación no se resuelve únicamente con medidas policiales o represión.

En declaraciones consignadas por el diario romano La Repubblica, Sala manifestó que existe gran inquietud ante las movilizaciones y posibles nuevos incidentes previstos para el fin de semana. El alcalde milanés anunció además una reunión de seguridad en la que, además de autoridades regionales, participarán el ministro del Interior del gobierno de Meloni, Matteo Piantedosi, y el jefe de la Policía, Vittorio Pisani.

Sala además llamó al diálogo y dijo que participará en una manifestación con esa consigna que se realizará este miércoles en la Piazza della Scala de Milán.