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Mundo Brasil
Luiz Inácio Lula da Silva, durante la ceremonia de promulgación de una ley que pone fin al régimen laboral de seis días de trabajo por uno de descanso, en el Senado Federal, en Brasilia. · Foto: Evaristo Sa, AFP

Luiz Inácio Lula da Silva, durante la ceremonia de promulgación de una ley que pone fin al régimen laboral de seis días de trabajo por uno de descanso, en el Senado Federal, en Brasilia.

Foto: Evaristo Sa, AFP

“No le digan al indeciso qué candidato tiene que elegir; pídanle que piense qué Brasil quiere”, dijo Lula

El presidente participó en la promulgación de la ley que reduce la jornada laboral y viajó a Minas Gerais, un estado clave, a buscar nuevos apoyos para la segunda vuelta del domingo 25.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, participó el viernes en el acto de promulgación de la enmienda constitucional que reduce la jornada laboral semanal y termina con el régimen conocido como “6x1”, de seis días de trabajo y uno de descanso. La iniciativa fue un logro para el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y quienes la criticaban terminaron por apoyarla. “No fue una conquista burocrática, fue una conquista que surgió de las calles y de un reclamo histórico del pueblo trabajador”, dijo Lula días atrás cuando el texto fue aprobado. Se estima que esta enmienda beneficiará a más de 37 millones de trabajadores, aquellos que cuentan con contrato formal y cumplen jornadas laborales más extensas.

Si bien está prevista la aplicación gradual de esta norma, a dos meses de su promulgación, en diciembre, ya tendrá un fuerte impacto: la semana laboral pasará a estar compuesta de cinco días de trabajo y dos de descanso y el total de horas trabajadas se reducirá de 44 a 42, sin pérdida salarial. Un año después, este número de horas bajará a 40.

Durante el acto de promulgación en el Congreso, Lula reivindicó la importancia de la democracia para resolver las discrepancias políticas y mencionó esta enmienda como un ejemplo de ello. La iniciativa salió adelante gracias a la negociación con otros sectores políticos, pese a que el PT no cuenta con mayorías legislativas suficientes. El presidente celebró la aprobación de la medida, dijo que va a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y descartó que vaya a perjudicar a los empresarios. Su rival para la segunda vuelta presidencial del domingo 25, el ultraderechista Flávio Bolsonaro, era uno de los opositores a esta iniciativa. La criticó en varias ocasiones y llegó a proponer una norma alternativa, pero terminó por apoyarla con su voto en el Senado para evitar pagar un costo político.

Sin embargo, poco antes de votarla, cuando ya había anunciado que lo haría, Bolsonaro también quiso quedar en buenos términos con las patronales y manifestó ante empresarios que podría revisar esta decisión de terminar con el “6x1” en caso de ser electo, informó CNN Brasil. Ante periodistas, dijo: “Vamos a votar a favor del fin del régimen 6x1, y quien pagará los costos será el gobierno, porque los empresarios están asfixiados, están en quiebra”. Afirmó que con el cambio de régimen se haría necesario contratar más trabajadores y que “existe el riesgo de que muchas personas pasen a la informalidad”. A pesar de esas argumentaciones, dijo que su voto se alinearía con “la voluntad de la mayoría de los trabajadores brasileños”.

En campaña

Lula, que en la primera vuelta quedó unos dos puntos por debajo de la votación de su rival, aparece con una desventaja similar en las últimas encuestas de intención de voto. En la de Datafolha, publicada el jueves, Bolsonaro reúne un apoyo de 47% frente al 45% de Lula, y en la de Quaest, también publicada ese día, los porcentajes son de 46% y 44%. En los dos casos, estas distancias quedan comprendidas en el margen de error de los sondeos, por lo que se considera que hay un empate técnico entre los candidatos a la presidencia de Brasil.

En ese escenario, la campaña se intensifica y se instalan nuevos temas y propuestas. El jueves Lula anunció que impulsará una enmienda constitucional para ofrecer transporte gratuito los fines de semana para que los trabajadores puedan aprovecharlo en su nuevo día libre. Esta medida se suma a otras que buscan apoyar a los sectores más pobres, a los pequeños empresarios y extender a los estudiantes universitarios becas que actualmente reciben los estudiantes de secundaria.

A su vez, el líder del PT en el Senado, Camilo Santana, presentó una enmienda que reduce la edad de imputabilidad penal de 18 a 16 años como una excepción para casos de delitos graves como homicidio, tortura o violación, informó el portal Metrópoles. De acuerdo con este medio, antes de que Santana hiciera esa propuesta, el senador del bolsonarista Partido Liberal Rogério Marinho había presentado, con apoyo de Flávio Bolsonaro, una iniciativa para bajar la edad de imputabilidad a los 16 años para todos los delitos y a 14 para los más graves.

Después del acto en el Congreso, Lula visitó el estado de Minas Gerais, el segundo mayor distrito electoral después de San Pablo, y habló ante una multitud de seguidores en el municipio de Juiz de Fora. A ellos les pidió que hicieran un esfuerzo para “convencer” a los indecisos de votar el domingo 25. “No le digan al indeciso qué candidato tiene que elegir; pídanle que piense qué Brasil quiere. Seguro que nos votará, somos la única opción de mejorar Brasil”, dijo el presidente, y repasó las políticas que implementó el PT en sucesivos mandatos.

En Minas Gerais el padrón electoral suma 16 millones de personas y en la primera vuelta Lula reunió el 45% de los votos, dos puntos menos que Bolsonaro. Ese estado es considerado un distrito electoral que reproduce en menor escala los porcentajes de votación de los candidatos a la presidencia en todo el país. “Quien gana en Minas gana en Brasil, y vamos a ganar en Minas y en Brasil”, afirmó Lula.

El voto y los algoritmos

“Más de 100 organizaciones acusan a las big techs de interferir en las elecciones brasileñas”, informaba el viernes el diario Folha de São Paulo. El periódico reveló también que existieron conversaciones en las que un funcionario de Meta admitió que cuentas de Lula fueron perjudicadas en su difusión en comparación con las de Bolsonaro y que podía haber una reacción judicial. Marco Aurélio Bellizze, juez del Tribunal Superior Electoral, dictó una medida cautelar que prohíbe a Meta aplicar cualquier medida que restrinja el alcance de las publicaciones de uno de los candidatos o las excluya de sus recomendaciones.

Según informó Carta Capital, la campaña del PT volvió a acusar a la empresa Meta de utilizar mecanismos para darles mayor visibilidad a las publicaciones de Flávio Bolsonaro que a las de Lula con el objetivo de favorecer al candidato de extrema derecha. La revista había publicado que “la inteligencia artificial de Meta, integrada en Whatsapp, rechazó la creación de carteles con el nombre de Lula y el número 13”, que identifica a su candidatura, “pero generó imágenes para Flávio con el número 22”.