El Polo Tecnológico 2 de UTU en Paysandú busca consolidarse como una referencia regional en la formación técnica y tecnológica, con una oferta educativa orientada a las necesidades del sector productivo y carreras que presentan una importante demanda laboral. El director, Pablo Ledesma, destacó, en diálogo con la diaria, el crecimiento sostenido de la matrícula terciaria, las posibilidades de continuidad educativa y la articulación con otras instituciones de enseñanza superior.
Ledesma está vinculado a UTU desde 1990, cuando comenzó su trayectoria como docente, y se desempeña en cargos de dirección desde 2016. Es maestro técnico en electrónica y asumió la conducción del actual Polo Tecnológico 2 de Paysandú en 2023. El centro funciona en el edificio proyectado originalmente como Pueblo Tecnológico en 2015. Durante la administración anterior había pasado a denominarse Instituto de Alta Especialización, pero posteriormente recuperó su nombre original.
La infraestructura cuenta con dos grandes aularios, seis salones de clase, 12 laboratorios internos y un amplio taller destinado al área industrial y metalmecánica, equipado, entre otros elementos, con tornos y tecnología de control numérico computarizado (CNC).
Formación técnica con salida laboral
La propuesta educativa comprende bachilleratos vinculados con la automatización y la robótica, los sistemas mecánicos industriales y las instalaciones eléctricas. A nivel terciario, se dictan tecnicaturas en automatización, instalaciones eléctricas y mantenimiento industrial, además de dos carreras de ingeniería tecnológica: electrónica y electrotecnia.
Uno de los aspectos que Ledesma destacó es la particularidad de la carrera de Ingeniero Tecnológico en Electrónica, que se ofrece en el interior del país únicamente en Paysandú, además de Montevideo. El centro sanducero también impulsa la modalidad semipresencial para facilitar el acceso a esta formación.
Se trata de una carrera de cuatro años que permite obtener el título de ingeniero tecnológico. De acuerdo con la explicación del director, ya existen egresados y la inserción laboral es especialmente favorable. “Particularmente, esas carreras tienen desocupación cero”, afirmó, al señalar que los llamados de organismos públicos como UTE y la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande suelen demandar profesionales con este perfil.
También mencionó como un avance el reconocimiento de la categoría B para los egresados de Ingeniería Tecnológica en Electrotecnia, un paso que, a su entender, jerarquiza la formación y amplía las posibilidades de desarrollo profesional.
El Polo Tecnológico cuenta actualmente con alrededor de 400 estudiantes, considerando los bachilleratos y las propuestas terciarias. Aproximadamente 80% procede del departamento de Paysandú, incluidos jóvenes de localidades del interior, como Guichón y Young.
De acuerdo con Ledesma, mientras la matrícula de los bachilleratos se mantiene relativamente estable, las inscripciones en las carreras terciarias muestran una tendencia creciente. El interés también proviene de personas que desean retomar sus estudios y profundizar su formación técnica.
En materia de continuidad educativa, el director explicó que los egresados pueden avanzar hacia otras instancias de formación superior, con la posibilidad de que algunas asignaturas sean reconocidas como créditos al ingresar a la Universidad de la República (Udelar), según corresponda.
Con respecto a la permanencia estudiantil, indicó que la deserción es muy baja en los bachilleratos, donde existe un seguimiento de las trayectorias y contacto con las familias cuando se registran inasistencias prolongadas. En el nivel terciario, en cambio, el abandono es mayor, aunque también se implementan mecanismos de acompañamiento.
Articulación con UTEC y el sector productivo
La coordinación con otras instituciones constituye otro de los ejes de trabajo del centro. En el mismo espacio funciona la Universidad Tecnológica (UTEC), con la carrera de Tecnólogo Mecánico. Ambas instituciones comparten salones, talleres y equipamiento, mediante acuerdos de uso y coordinación.
Ledesma consideró que esta articulación puede profundizarse en el futuro, especialmente ante la posibilidad de ampliar la oferta vinculada con la ingeniería mecánica. Su experiencia también incluye un período de trabajo como asesor de representantes docentes en los consejos de UTU, instancia en la que participó en iniciativas destinadas a fortalecer los vínculos entre la educación y el sector productivo. Entre ellas, recordó un convenio marco con la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua para facilitar prácticas de estudiantes en cooperativas.
El director sostuvo que Paysandú cuenta con una oferta terciaria amplia, integrada por las distintas propuestas de UTU, UTEC y la Udelar. A su entender, esa diversidad contribuye a que la ciudad avance hacia un perfil universitario, con mayores oportunidades de formación sin necesidad de trasladarse a Montevideo. En el caso del Polo Tecnológico 2, uno de los desafíos consiste en dar a conocer mejor sus especialidades. Por tratarse de un centro relativamente nuevo, explicó que inicialmente costó que la población identificara tanto su denominación como las formaciones que allí se imparten.
Para revertir esa situación, se trabaja mediante redes sociales, visitas coordinadas con las direcciones de los centros educativos y una muestra anual abierta al público, en la que los estudiantes presentan sus proyectos y trabajos. El acceso también se apoya en instrumentos de asistencia económica. El director enfatizó que durante este año aumentaron las becas Butiá y que los estudiantes terciarios pueden acceder, asimismo, a las becas del Fondo de Solidaridad. Además, mencionó el apoyo que representa la residencia universitaria para jóvenes provenientes del interior departamental, entre ellos, estudiantes de Guichón.
