La Marcha Binacional de la Diversidad se enmarca en el circuito de Interpride, la red global que une y coordina a los organizadores de marchas y eventos del Orgullo LGBTQIA+ en todo el mundo. La iniciativa cuenta con el apoyo del Fondo de Mujeres del Sur, el colectivo Riversidad, Atru Rivera, el Movimiento Transcultural, la Prefeitura de SantʼAna do Livramento, la Coordenadoria da Diversidade Sexual e Gênero y el Ministerio de Desarrollo Social (Mides).
Las actividades se desarrollan a lo largo de todo setiembre, mes instituido en Uruguay para la visibilización y el trabajo por los derechos, al que Livramento se sumó a partir de 2024 mediante un decreto impulsado por la exprefeita (exintendenta municipal) Ana Tarouco, un esfuerzo respaldado también por el Conselho de Políticas Públicas LGBTA de Livramento.
Desde la organización se esperaba que el evento fuera declarado de interés turístico por el Ministerio de Turismo y de interés departamental por parte de la intendencia; sin embargo, hasta el momento ninguno de los dos organismos se ha expedido al respecto.
Ediciones anteriores han reunido a más de 2.000 personas, motivo por el cual los organizadores consideran que la movilización cuenta con las características y los argumentos de peso suficientes para ser tenida en cuenta.
Agenda y descentralización territorial
La programación de este año ha tenido un fuerte enfoque descentralizado, llegando a diferentes puntos del departamento.
En Tranqueras, las actividades comenzaron en la plaza 33 Orientales con la intervención de árboles con motivos alusivos, la creación de postales y un taller de relatos diversos a cargo de la autora Margarita García Telesca, desarrollado en el centro La Piedra Cultural. El cierre en esa localidad fue el 19 de setiembre con una tertulia y la presencia de la psicóloga e investigadora Silvina Vilariño, quien presentó su estudio sobre las experiencias de vida de personas LGBT en el interior profundo.
El 12 de setiembre se llevaron a cabo propuestas recreativas, coronadas con la presentación del artista Petru Valensky en un formato de café concert con entrada libre.
Dentro del mes de la diversidad está agendada la instalación del Consejo Departamental en Rivera.
Finalmente, el 25 de setiembre será la gran Marcha Binacional de la Diversidad, que tendrá como punto de concentración la plaza Artigas de Rivera, a las 18.00. Desde allí, la movilización recorrerá la avenida Sarandí, ingresando a SantʼAna do Livramento por la continuación de la principal arteria de la ciudad hermana, hasta el Largo Hugolino Andrade (frente a la plaza Internacional). Luego, el trayecto continuará por las calles Rivadavia Correa y João Pessoa (Livramento), retornando a suelo riverense para culminar en el Teatro de Verano, donde se concentrarán los espectáculos artísticos.
Reivindicaciones y el desafío de la aplicación de leyes
Sebastián Güida, referente del colectivo Riversidad, en conferencia de prensa, destacó que la marcha busca visibilizar que el movimiento está firmemente arraigado en la comunidad y convoca a más de 2.000 personas cada año. “No somos cuatro personas llevando el activismo adelante; todos tenemos familias y formamos parte de esta sociedad”, expresó.
Los organizadores enfatizan que si bien Uruguay cuenta con un marco legal avanzado en materia de derechos, las normas no se están aplicando de manera efectiva, especialmente en el interior del país, donde las vulnerabilidades se acentúan. A diez años de la primera marcha, surgida en un contexto de fuerte violencia y agresión hacia un estudiante secundario, la persistencia de expresiones de odio en redes sociales y la agresión cotidiana reafirman la necesidad de seguir ocupando el espacio público.
Asimismo, se señaló la complejidad burocrática y la falta de recursos económicos que enfrentan las organizaciones sociales para acceder a fondos públicos y gestionar denuncias formales ante cada acto de hostigamiento. En este escenario, los colectivos funcionan como redes de contención esenciales para las juventudes y la comunidad.
Apoyos institucionales y el llamado al sector empresarial
Desde el ámbito estatal, la directora de la oficina territorial del Mides, Mariana Lacerda, subrayó el trabajo coordinado de forma permanente con los colectivos sociales. Por su parte, Aima Peña, en representación de la Unión de Trabajadores del Ministerio de Desarrollo Social (Utmides) y la Secretaría de Derechos Humanos y Género de COFE, remarcó el acompañamiento sindical histórico a estas causas frente a las situaciones de discriminación y violencia en la frontera.
Sin embargo, los organizadores apuntaron la ausencia de propuestas institucionales propias de la comuna local, por lo que recae el peso de la organización exclusivamente en la sociedad civil y en el esfuerzo “artivista”, como los llaman a los artistas de Rivera, Tacuarembó, Paysandú, Cerro Largo y del interior de Rio Grande do Sul, quienes participan de forma totalmente honoraria.
En la misma línea, se cuestionó el rol del sector comercial y empresarial. Sebastián Güida señaló una contradicción, apuntando que mientras que en junio, cuando se celebra el Mes del Orgullo, algunos comercios y free shops utilizan la temática para marketing o cartelería con fines comerciales, ninguna empresa local apoya financieramente los proyectos sociales ni las actividades de los colectivos que trabajan todo el año por la inclusión en la región.
Una celebración familiar y abierta
La marcha se realiza de día de forma intencional, para demostrar la existencia y coexistencia pacífica de la comunidad. Los organizadores invitan a familias, vecinos y público en general a concurrir a disfrutar de un entorno libre de acoso y violencia.
Con la participación de más de 20 artistas en el Teatro de Verano, la propuesta reafirma que la diversidad es un concepto amplio y que el objetivo central es la tolerancia, el respeto mutuo y la convivencia en paz.
A diez años de aquella primera movilización marcada por la hostilidad y la agresión, la frontera de Rivera y Livramento se prepara para ocupar nuevamente el espacio público con una convocatoria que trasciende la celebración para convertirse en una interpelación directa a la sociedad y a sus instituciones.
