Este jueves, el Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT se propuso divulgar datos que no conforman “la mirada habitual” de la distribución de los ingresos y presentó un informe sobre la participación de la masa salarial en el producto interno bruto (PIB), con una exposición a cargo del director y director adjunto de la institución, Milton Castellano y Julio Perdigón, respectivamente, junto con los economistas Alejandra Picco y Julián Rapetti.
El documento se elaboró con información del Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Banco Central del Uruguay (BCU). En lugar de una mirada “personal” sobre el tema, propone una aproximación “funcional” que sea “complementaria” a la individual para relevar “cuánto del producto generado en la sociedad es apropiado” por los trabajadores asalariados –ya que excluye a los cuentapropistas– al tiempo que se vincula a ese acercamiento porque cuando hay una mejora en la distribución personal de los ingresos, la participación de la masa salarial en el producto “se mueve en el mismo sentido”.
Según contó Rapetti, el análisis toma “tres grandes componentes”: la cantidad de asalariados, las horas promedio de trabajo y el salario real. Con el objetivo de consignar la participación de la masa salarial en el PIB, el estudio utilizó la remuneración de asalariados de las Cuentas Nacionales del BCU en 2019, que excluye el ingreso mixto de los trabajadores cuentapropistas, y tras combinarlo con la evolución del índice de masa salarial sobre el PIB consignó que en 2025 la participación de la masa salarial en el PIB fue de 40,7%, el mismo nivel de 2019.
En lo que respecta a otros años, el máximo de la serie fue del 47,4% en 2001 y el mínimo del 36,1% en 2003, seguido por una recuperación que finalizó en el 43,1% de 2014, mientras que el 37,9% de 2022 marca el punto más bajo reciente por la pandemia. Lo proyectado para 2026, a través de los datos en la Rendición de Cuentas, es que la participación de la masa salarial en el PIB “aumentaría levemente”. Con todo, Rapetti advirtió que los números son sensibles a cambios y el aumento obedecería más a un magro crecimiento esperado del PIB que a una “dinámica pujante en el mercado salarial”, ya que “no es que haya habido alguna gran política activa para mejorar la participación de los salarios”.
Comparaciones relativas: masa salarial en máximos
También se presentaron tres comparaciones. Un primer cruce entre la cantidad de asalariados y el promedio de horas trabajadas demostró que el total de trabajadores dependientes, con un “crecimiento fuerte hasta 2014”, fue de 1.250.000 en 2025 y consolidó un incremento del 29% respecto de 1998, mientras que la cantidad de horas fue “disminuyendo paulatinamente” hasta un promedio de 38 horas semanales en promedio el año pasado. Combinadas, el documento indicó que hubo un 17% de aumento en la cantidad de horas de trabajo asalariado en toda la economía y, respecto de 2024, un -0,4%.
A su vez, de la combinación entre las horas de trabajo asalariado con el índice medio de salario real –la variación salarial sin el efecto de la inflación, que alcanzó su máximo en 2025 y se ubicó un 32% por encima de 1998– se desprende que la masa salarial tuvo una evolución positiva y en 2025 creció “un 54% desde 1998”, con lo que alcanzó “el máximo valor en la serie con crecimiento sostenido desde el año 2020”. Respecto de 2024, representa un crecimiento del 0,7%.
Por último, al comparar el índice de masa salarial con la evolución del PIB, se refleja que desde 1998 a 2025 el PIB “creció 74% por encima del crecimiento de la masa salarial” y su participación quedó un 12% por debajo de lo registrado en el año de inicio de la serie durante el período. “En relación con 2024, el índice de masa salarial aumentó 0,7%, mientras que el PIB creció 1,8% en términos reales. Como resultado, la participación de la masa salarial en el PIB disminuyó 1%, mostrando un menor peso relativo del trabajo asalariado en la apropiación de valor en la economía”, dice el informe.
Un cambio en la estrategia negociadora del PIT-CNT
Según Picco, el dato de distribución permite ver “cómo las sucesivas crisis han llevado a una importante caída de la masa salarial en el PIB que luego se tiende a recuperar en los años posteriores”, pero al no mantenerse ese peso hay una “transferencia de ingresos desde los trabajadores a otros sectores de la sociedad que luego se ha vuelto irrecuperable”. Dijo que es “difícil” calificar el dato y que en la comparación internacional la cifra se encuentra “al nivel de Chile”, pero en las economías avanzadas supera el 50%.
Castellano dijo también que el informe se encaró con el objetivo de “cambiar un poco algunos criterios” de cara a la negociación colectiva y los insumos que utilizan los sindicatos en las plataformas, ya que acostumbran a comparar el salario únicamente con la inflación, lógica en la que si se “lograba un punto, dos o lo que sea” por encima, era “un éxito”.
Ahora, la estrategia del PIT-CNT comenzó a virar hacia “el concepto de desigualdad”, que prevén incorporar en las negociaciones y para eso es preciso sumar otros indicadores. “Los números demuestran que la torta siguió creciendo más y el salario en algunos momentos llega, en otros momentos cae, y, por lo tanto, lo que se perdió ahí, lo que yo no tuve en el bolsillo, nadie me lo devuelve”, señaló enmarcado en la necesidad de “empezar a mirar los ingresos de los trabajadores con una mirada más amplia”.
Además, reparó en que se habla de la productividad como un elemento que hace a la competitividad, pero no se logró crear “ningún espacio para discutir productividad institucionalmente”. Consultado sobre qué otros insumos son necesarios para ampliar la discusión, mencionó la tecnología, la inteligencia artificial, discutir la concentración en algunos sectores e incorporar la mirada de género, entre otros.
