“Nunca vi tanta gente llamada Homero como en Uruguay”, dice Stephania Xydia, integrante de la asociación internacional Los Lectores de Homero. El dato es pintoresco, así como tal vez lo sea la presencia de un busto que representa al poeta griego en la Rambla Sur, pero los promotores de las Jornadas Homéricas lo unen al hecho de que en nuestros cursos de secundaria se estudian La Odisea y La Ilíada, y al extenso apoyo institucional que lograron reunir: los ministerios de Relaciones Exteriores y Educación y Cultura, la Universidad de la República, la Intendencia de Montevideo, la Comisión Europea, la Biblioteca Nacional y el Consejo de Educación Secundaria, además de varias empresas privadas y fundaciones particulares.

Estos signos de “prohelenismo” -que probablemente hayan pasado inadvertidos para la mayoría de nosotros- fueron identificados el año pasado por el actor Yannis Simonides, quien estuvo de visita unos días representando el unipersonal teatral Apología de Sócrates. Simonides es también uno de los directores de la asociación internacional sin fines de lucro The Readers of Homer (Los Lectores de Homero), que busca revivir la cultura griega mediante lecturas colectivas que recuerdan la tradición oral que hay detrás de la figura autoral conocida como “Homero”.

En aquella ocasión Simonides fue traído a Montevideo por la Fundación María Tsakos (los astilleros Tsakos también son auspiciantes del evento), cuyo papel en la organización de estas Jornadas ha sido central, según Xydia.

Rito colectivo

Aunque habrá actividades de diverso tipo toda la semana (ver recuadro), el centro de las Jornadas Homéricas serán dos lecturas maratónicas de La Ilíada y La Odisea en el Paraninfo de la Universidad, que comenzarán el miércoles a las 12.00 y el viernes a las 9.00, respectivamente, para extenderse hasta la medianoche en ambas ocasiones. La duración no será lo único particular de estas sesiones, sino también la diversidad de idiomas en que se leerán las obras, ya que además de diversas figuras de la política, las artes y las humanidades (Eduardo Galeano, Carlos Liscano y Julio María Sanguinetti serán de la partida, por ejemplo) y liceales de todo el país, entre los oradores habrá diplomáticos y visitantes extranjeros leyendo en sus lenguas nativas, al tiempo que una pantalla seguirá al texto en español. La convocatoria es abierta y aún hay algunos espacios para sumarse; los interesados deben escribir a [email protected]

La experiencia de escuchar a más de 200 personas turnándose para leer un texto en esas condiciones tiene mucho de ritual antiguo, y más de un pasante ocasional suele quedarse en la sala, comenta Xydia. “Uno de los objetivos de estos encuentros es volver a leer en comunidad, a valorar la actitud de leer bien y claro, de amar la lectura, de estar junto con la gente, que es algo que hemos olvidado. Ahora se lee, pero no se lee como un arte”, dice la organizadora.

Otras de las actividades centrales serán las conferencias. Entre los disertantes del exterior estarán el chileno Miguel Castillo Didier (“La isla amada, punto de llegada y de partida”, el viernes a las 18.00 en la Sala Maggiolo de la Universidad de la República) y Georges Stassinakis, presidente del Comité  Coordinador de la Sociedad Internacional de Amigos de Nikos Kazantzakis. Considerado el mayor escritor griego del siglo XX, Kazantzakis (1883-1957) es el autor de la novela en que se basó la película Zorba el griego y estuvo a punto de ganar el Nobel en el año de su muerte (pero le fue arrebatado por Albert Camus). También hizo su propia versión de La Odisea, en la que continúa la saga de Ulises en 33.333 versos. Stassinakis comparará el sábado la Odisea homérica y la de Kazantzakis, y leerá fragmentos de ésta.

Entre las metas de Los Lectores de Homero también está construir puentes con la cultura griega moderna. En la conversación con Xydia es inevitable mencionar la actual crisis griega, que para la organizadora es la manifestación de un malestar social profundo en el pueblo helénico, del que tal vez se pueda salir releyendo y reinterpretando los textos clásicos. De todos modos, Homero dejó de ser hace siglos un patrimonio exclusivode Grecia, ya que remite a valores universales, y los Lectores de Homero han realizado exitosamente jornadas similares en Grecia, Egipto, Turquía, Italia y Estados Unidos. Según Xydia, sin embargo, en ninguno de estos lugares se involucró a tantos actores ni se programaron tantas actividades como en Uruguay. “El de Montevideo es el mayor evento hasta ahora; nunca se hicieron dos lecturas con tantos participantes, ni nada de lo demás; no creo que pase otra vez”, dice. Sólo resta que el público se aproxime a la experiencia homérica.