Cronograma

En cuatro jornadas de actividad nutrida, el Primer Encuentro Uruguayo de la Canción Infantil se divide en tres secciones: talleres, conferencias y espectáculos. Los talleres son exclusivamente para los inscriptos (más información por el 2916 4403 y a través de encuentrouruguayo2010@gmail.com), para las conferencias la entrada es libre con preferencia para los inscriptos (es decir, el cupo restante se abrirá al público en general) y las entradas para los espectáculos musicales tienen un costo de 100 pesos para los no inscriptos. Las conferencias y los conciertos tendrán lugar en la sala Zitarrosa (18 de Julio 1012), y los talleres, en el teatro de AGADU (Canelones 1122). La programación completa se puede consultar en encuentrouruguayocancioninfantil2010.blogspot.com. El jueves de 19.15 a 21.30 se presentarán la argentina Coqui Dutto (Canciones de cuna) y Ana Camou (Vientos de aquí); el viernes actuará la murga infantil La Zafada y Marcelo Ribeiro presentará su espectáculo Circo circulando; el sábado estarán Giraluna, Palacatún y Roy Berocay; el domingo, de 15.30 a 19.00, estarán el colombiano Jairo Ojeda, los uruguayos Con los pájaros pintados y Susana Bosch, y, en el cierre, los brasileños Márcio Coelho y Ana Favaretto presentarán A cara do Brasil.

Primero, un poco de historia. En 1994, a partir del Primer Encuentro de la Canción Infantil Latinoamericana y Caribeña, convocado por Casa de las Américas y realizado en La Habana, Cuba, surgió el Movimiento de la Canción Infantil Latinoamericana y Caribeña (Mocilyc), nucleado en torno a una posición ética y estética basada en la confianza en la capacidad de los niños para crear, inventar y jugar. El colectivo uruguayo Papagayo Azul, cuya coordinación general está a cargo de Julio Brum y Fernando Yáñez, integra el Mocilyc desde 2004, y ya en 2005 estaba organizando, en Piriápolis, el Séptimo Encuentro de la Canción Latinoamericana y Caribeña (se trata de eventos de frecuencia bienal; el del año pasado tuvo lugar en México y el del año que viene será en Brasil).

La premisa de los organizadores de este encuentro uruguayo es la necesidad de “reflexionar y construir aportes artísticos y educativos que respeten a los niños como seres humanos, con derecho a una sensibilidad nutrida en sus raíces”. Dirigido sobre todo a músicos interesados en la canción infantil y a educadores, el encuentro significa una oportunidad de intercambiar experiencias y debatir acerca de la relación de la infancia con el arte y la música, pero también de conocer propuestas provenientes de otras latitudes de América Latina. Llegan a Montevideo para participar, ya sea brindando talleres y conferencias o presentando su trabajo artístico, los brasileños Ana Favaretto, Márcio Coelho y Cris Lima, el colombiano Jairo Ojeda, y las argentinas Coqui Dutto, Sonia Brounstein y Cristina Kirianovicz.

Cuidar el arrullo

Susana Coqui Dutto es una cordobesa de extensa trayectoria en la música para niños, aunque no se vincula al público infantil solamente desde esta actividad: también es docente y desde hace algunos años conduce un programa de radio que tiene a los más chicos como destinatarios y participantes. Ya había visitado Montevideo cuando estuvo en el mencionado Séptimo Encuentro, en 2005, y dice que le impresionó por el parecido que encontró con Córdoba, su ciudad. Llega en esta ocasión con la expectativa de “profundizar el intercambio y conocer las propuestas más nuevas que se están desarrollando”. “Además, sinceramente, también tengo expectativas con respecto a la recepción que pueda haber de mi último trabajo”, agrega.

Dutto será la encargada de abrir la parte artística del encuentro, el jueves 23, con Canciones de cuna, un espectáculo musical para bebés y niños de hasta cinco o seis años. Se trata de “una propuesta para una edad bastante particular y para la que no hay demasiadas producciones”, cuenta. “Se basa en las canciones de mi último disco y en una búsqueda estética nueva que he iniciado hace unos años”, agrega. No cree que sea cierto que las madres canten cada vez menos canciones de cuna: “El canto, el arrullo, el tarareo es algo espontáneo y casi te diría instintivo en una madre o un padre que tiene que hacer dormir o tranquilizar a un niño”, afirmó. No obstante, considera que hay cierto descuido en cuanto a aquello que se busca, se elige y se ofrece al niño para escuchar: “De alguna manera se ha perdido de vista la importancia del rol del adulto en la selección de lo que el niño consume diariamente dese el punto de vista sonoro. Quizá parezca extremo pero creo que nos preocupamos por que nuestros hijos coman saludable, por que sean tratados por los mejores médicos o especialistas en caso de enfermedad, pero nos importa muy poco la música que escuchan. Simplemente admitimos pasivamente y hasta masivamente lo que está de moda a través de los medios, sin preocuparnos por los criterios que proponen. Cuando elegimos música para nuestros niños, ¿priorizamos una canción de poesía bella, de cuidado estético en su producción, expresiva, afinada, de variedad rítmica e instrumental?; ¿pensamos, por ejemplo, en música instrumental como un aporte significativo a la escucha y a la riqueza sonora?”. “Somos los responsables de la ‘memoria musical’ de nuestros niños”, asegura.

Junto con su colega Susana Rins, Dutto compartirá el taller “Cuando la canción infantil llega al aula”, basado en “una experiencia de trabajo interdisciplinario e integrador curricular” que ambas docentes realizan a nivel primario. Al ser consultada acerca del papel que cumple la escuela en el mantenimiento de una tradición vinculada con la música para niños, la cantautora hace un diagnóstico del contexto en el que debe plantearse la cuestión: “La experiencia que nos toca vivir a los maestros en los últimos tiempos presenta muchos desafíos en torno a la educación: por un lado, la fragmentación del conocimiento y la búsqueda de una especialización a ultranza; por otro, el desafío de trabajar con niños que llegan al aula con situaciones y problemáticas que a veces sobrepasan la función básica de la escuela. La escuela se ve impelida por la necesidad de actuar como institución de contención, sobrecargando sus objetivos fundacionales. Esto adquiere mayor importancia cuando consideramos al niño como sujeto social en formación: es la infancia el período de constitución de la identidad, de la identificación con valores, con tradiciones, con ámbitos geográficos de pertenencia. Los mediadores en este encuentro con lo social son en primera instancia la familia y, complementariamente, la escuela. Considero que ambas instituciones son las encargadas de transmitir la herencia cultural -posibilitadora de la inclusión en un colectivo social- y de potenciar en el niño sus capacidades creativas, innovadoras, instituyentes de nuevos aspectos que otorgan dinamismo a la cultura. La propuesta intenta revalorizar la música en particular y el arte en general en la formación integral de la infancia”.

La otra región

La brasileña Ana Favaretto participará en el encuentro junto con Márcio Coelho, con quien trabaja desde hace unos cuantos años: “Este año Márcio y yo completamos 17 años de dedicación al universo de la canción infantil. En 1993, Regina Rennó, una artista plástica y escritora de libros ilustrados, muy conocida en Brasil, sugirió y recomendó a Márcio a una gran editorial brasileña para musicalizar libros infantiles. Ese proyecto culminó en el espectáculo A letra mágica, presentado junto con la banda É Tudo Cena Dela, de la cual yo formaba parte como cantante, vestuarista y escenógrafa. Poco tiempo después Márcio produjo nuestro primer CD de canciones para niños, Vida colorida”.

Favaretto y Coelho son los encargados del cierre del encuentro. “El espectáculo A cara do Brasil presenta el concepto de música para niños en el cual se propone una estética que respeta la capacidad intelectual del niño y se rechaza una imposición didáctica en detrimento del deleite estético”, remarca Favaretto. También Coelho va en esa dirección cuando comenta sobre su trabajo: “Es el resultado de un proceso de maduración que me llevó a comprender que no podemos restringir el universo de la canción infantil a los límites de la educación formal. Mi participación en el Mocilyc fue de importancia fundamental para esa guiñada a favor de una estética que abra el abanico de posibilidades de los contenidos de las canciones”. Coelho nació en el samba y tuvo la oportunidad, cuando era joven, “de beber en la fuente de la más pura MPB”, apunta Favaretto. Aunque no reniega de sus raíces en la musicalidad carioca, compone “canciones con letras inteligentes aplicadas a varios géneros musicales brasileños como el samba, el xote, el baión, y de otras procedencias, como el reggae, el rock y el blues”, dice su colega.

Acerca del papel que ocupan las músicas tradicionales de las diversas culturas latinoamericanas en un contexto de globalización, Favaretto comentó: “En nuestras andanzas por países de América Latina pudimos conocer canciones y juegos cantados diferentes de los que conocíamos en Brasil. Eso está íntimamente ligado a la colonización de nuestro país, que desembocó en una formación cultural diferente a la de los otros países latinoamericanos. Confieso que sentía envidia de la comunicación de otros artistas cuando proponían un juego para la platea de un país que no era el suyo e inmediatamente todos ya lo conocían e interactuaban. Estas canciones de dominio público son de extrema importancia para la cultura de cada pueblo. Son la cultura viva, pues sufren modificaciones de región a región. Nadie sabe quién las inventó y todos saben jugar, son de todos sin ser de nadie: esto es la verdadera cultura creada por el pueblo. Son las que inician nuestra formación musical”.