“Había una vez un grupo de niños llamado Las Garcitas, que limpiaba y ordenaba todo con magia y orden. Había también un ómnibus que les habían regalado e iba a ser una biblioteca para todos los niños del barrio. Esto era loco, muy loco, porque todos se chupan los mocos. A los niños les gusta leer libros, porque se usa la imaginación y soñar que un día los cuentos se terminaron. Y nos comimos ricos conejos de un vecino viejo, muy viejo, y colorín colorado este cuento se ha acabado”. Así narran Las Garcitas su propia historia, con fragmentos de un cuento, armado por el grupo de forma colectiva, que adornaban las paredes del ómnibus. “En una hoja una escribía algo y luego lo doblaba y otra seguía escribiendo sin saber lo que había puesto la otra. Después escribimos el cuento con pintura en el parte de afuera del ómnibus”, contó a la diaria Anahí, una de las pequeñas integrantes del grupo.

Biblioteca en marcha

Para colaborar con Las Garcitas: colectivo Abitab Las Garcitas Nº 24.547 (la cuenta estará habilitada hasta el 16 de enero de 2012). Para contactarse: [email protected]

Las Garcitas, que debe su nombre a estas aves que habitan los alrededores del arroyo Pando, surgió a fines de 2005. El grupo se conformaba en ese entonces por niñas y niños que tenían entre tres y 12 años y que, motivados por los adultos del lugar, comenzaron a hacer tareas de limpieza y preservación del entorno del arroyo. Fue también por esa fecha que decidieron armar una biblioteca. “Empezamos a cuidar y limpiar la zona del arroyo que estaba todo sucio; veníamos con bolsas de plástico a juntar la basura, pusimos tachos para desechos. Después estábamos sentadas en el arroyo y a Camila se le ocurrió la idea de hacer una biblioteca móvil. Todos los sábados nos empezamos a juntar”, contó Lucía, otra de Las Garcitas. Consiguieron un carro, recolectaron libros y comenzaron a reunirse semanalmente para participar en talleres de música y tejido, entre otras actividades.

Las Garcitas crecieron y, con ellas, el grupo y la biblioteca. Hace tres años, una empresa de transporte les donó un ómnibus que con la ayuda de varios vecinos repararon y adaptaron para establecer allí la biblioteca y un lugar de encuentro. El ómnibus, que fue ubicado en la placita de Rincón del Pinar donde se hace la Fiesta de la Primavera desde hace 11 años, recibía energía eléctrica de un aerogenerador que fue construido por un grupo de vecinos de la zona. Luego de cinco años, Las Garcitas logró juntar casi 700 libros que compartía con todos los niños del barrio. Allí también funcionaba la radio comunitaria Arropando.

Rehusar y reciclar

Pese al cuidado y la dedicación de garzas y garcitas por mantener este espacio de encuentro donde, entre otras cosas, atesoraban y compartían libros, materiales y manualidades, el ómnibus “comenzó a ser objeto de agresiones”, cuentan las más grandes. Incluso el aerogenerador no estaba funcionando porque robaron el cable que va del molino al ómnibus y las baterías que permiten transmitir la energía.

Esta situación se aravó hasta el punto de que en la madrugada del 4 de octubre el ómnibus finalmente fue prendido fuego. Aún no tienen el parte de Bomberos, pero está claro que el incendio fue intencional. “Fue un impacto grande, fue un día triste, pero entre llanto y llanto íbamos pensando qué hacer, cómo arrancar nuevamente”, contó Margarita, una de las garzas, como les dicen a los adultos que apoyan al grupo.

“Lloraron mucho, tuvimos que hacer una especie de duelo, estar ahí y hablar del tema, pero pasado el momento los integrantes de Las Garcitas ya estaban pensando qué linda podía quedar nuevamente la biblioteca, pensando el tema de otra manera. Ante todo había ganas de arrancar de vuelta”, agregó Adriana.

La capacidad de resiliencia del grupo hizo que rápidamente comenzaran a pensar ideas para crear una nueva biblioteca. “Lo bueno es que todas dijeron que querían seguir, sin importar lo que había pasado. Íbamos a seguir donde fuera y como fuera; eso es muy importante”, dijo Elena, otra de las garzas.

Las ideas para construir una nueva sede del grupo fueron de lo más variadas; entre ellas, una de las garcitas propuso con inteligencia armar una biblioteca flotante en el arroyo, así no corría riesgo de ser “prendida fuego” nuevamente.

“Entre todas las alternativas estamos viendo si traer algo nuevo o reutilizar y reciclar lo que quedó. La idea es volver a cerrar y tener otra vez un espacio de reunión y biblioteca. Ellas habían pensado un método alternativo, y como una parte importante de Las Garcitas es la de conservación y la ecología, consideraron reciclar botellas de plástico para rehacer las paredes que se quemaron. Hay experiencias de construcción de botellas; las garzas grandes estamos tratando de conectarnos con gente que nos guíe y asesore para saber si eso es viable”, explicó Adriana.

Rápidamente, el grupo recibió apoyo de mucha gente. “Estamos viendo cómo vamos a canalizar toda esa ayuda. Creamos un colectivo en Abitab para los que quisieran apoyarnos con la parte económica. Estamos buscando el lugar y pensando cómo va a ser mientras tanto el funcionamiento del grupo. Por suerte ahora el tiempo está lindo y además hay vecinos que nos han prestado sus casas para juntarnos”, dijo. “Recibimos un email de la asociación de escritores en el que nos anunciaban que van a organizar una rifa y qu cada autor va a donar un libro. El 4 de noviembre se va a organizar un sorteo en la casa de los escritores, en el Mercado de la Abundancia, y lo recaudado se destinará a la biblioteca de Las Garcitas”, contaron.

Gracias a donaciones de vecinos y escritores del barrio, en poco tiempo Las Garcitas logró reunir nuevamente más de 100 libros, y el viejo carrito que en los orígenes del grupo llevó a cuestas la biblioteca móvil se puso nuevamente en funcionamiento.

Por otra parte, las garcitas siguen realizando tareas para preservar el entorno del arroyo. Recientemente plantaron árboles autóctonos para construir allí un bosque nativo. Arazá, guaviyú, tala, cedrón del monte, anacahuita, plumerillo, arrayán, viraró y pata de vaca son algunas de las diversas especies que cada garcita cuida y ayuda a crecer.