El viernes la Intendencia de Montevideo (IM) firmó un convenio junto con Cinemateca Uruguaya, en el que se le otorgan a la institución 1.118 metros cuadrados en un edificio a construirse en el viejo Mercado Central, ubicado en la manzana englobada por Reconquista, Bartolomé Mitre, Canelones y Ciudadela, donde se instalarán tres salas cinematográficas y servicios accesorios. La concesión se extenderá por un plazo de 30 años a partir de que la institución se instale. La obra llevará aproximadamente dos años.

Esto se enmarca en un proyecto mayor, vinculado a la cesión por parte de la IM del Mercado Central a la Corporación Andina de Fomento (CAF) para que implemente su sede, además de la construcción de un complejo cultural abierto a todo público.

En la ceremonia, realizada en el foyer del teatro Solís, la actriz Estela Medina se mostró sorprendida -con su timidez pública habitual- cuando fue convocada a firmar el convenio como Ciudadana Ilustre; a ella se sumaron César Troncoso y el entrañable Berto Fontana. El comienzo implicó varios saludos institucionales, de El Galpón, la Casa de los Escritores, la Sociedad Uruguaya de Actores, la Sociedad Uruguaya de Gestión de Actores Intérpretes y la Asociación de Proyectos de Cine Independiente, entre otros, que destacaron el rol comprometido de Cinemateca durante la dictadura militar y su gran contribución a la consolidación del tejido social.

Héctor Guido, director de Cultura de la IM, dijo que con Montevideo Capital Iberoamericana de la Cultura (MCIC) se propusieron no sólo abarcar una gran agenda, sino también tomar decisiones vinculadas a las políticas culturales, conjungando en la práctica hechos y acciones. Aseguró que desde lo público tienen la obligación de defender el patrimonio cultural de los uruguayos, y que las políticas culturales públicas sólo tienen sentido cuando evitan que las reglas de mercado se apropien de la identidad: “Cinemateca nos asegura la diversidad y su historia nos llena de orgullo”, declaró.

Por su parte Héctor Lescano, presidente de la Comisión MCIC, luego de saludar uno por uno a los jerarcas presentes en el público y a los oradores, declaró que este convenio “salda la deuda con la cultura, la industria cultural y la democracia”. La intendenta Ana Olivera, luego de aclarar que la CAF es la que se encargará de la obra del edificio, dijo que desde un principio se pensó que la planta baja de éste debía estar dedicada al arte: “En esta decisión confluye una vocación por la cultura desde el lugar donde estamos; nos importa cambiar la fisonomía de las cosas que se nos han ido perdiendo”. Agregó que se han propuesto la creación de un sistema que abarque a todos, aspecto en el que ha insistido con ahínco Guido desde el principio de su gestión. “Todos juntos seguiremos construyendo la cultura del trabajo y la cultura de la democracia”, concluyó la intendenta.

La coordinadora general de Cinemateca, María José Santacreu, explicó que la expresión de “alegría y optimismo no es usual en Cinemateca, aunque nos tendremos que acostumbrar a cambiarlo: [con este convenio] se abre una promesa a futuro”. Dijo que se sienten capaces de reconocer que Cinemateca es una institución “fundamental para la cultura uruguaya” aunque tiene una existencia paradójica, ya que cuenta con un archivo fílmico sostenido por salas de exhibiciones. “Celebramos la firmeza de la IM, que no se ha movido un ápice desde su decisión inicial”, dijo.

Asuntos pendientes

Santacreu dijo a la diaria que la idea del convenio surgió al principio de esta administración, y que antes de contar con esta posibilidad habían buscado otras alternativas. En diciembre de 2007 Cinemateca fue declarada De Interés Departamental de la Ciudad de Montevideo. Cuando asumió Olivera, “nosotros estábamos pasando esos típicos momentos de zozobra alarmante, y una de las primeras medidas de la IM fue darle una partida a Cinemateca para su archivo fílmico de 50.000 dólares”, puntualizó Santacreu, y agregó que después se siguió trabajando en la idea de colaborar con la problemática de las salas. Si bien como institución Cinemateca está viviendo un buen momento, la coordinadora asegura que éste es un tema complejo, “ya que si bien existe una cuestión pendiente, tal vez éste no sea el momento de tratarla, porque ésta es una buena noticia y a nosotros obviamente nos sitúa en otro lugar, aunque es indudable que el modelo que se continúa viendo de Cinemateca es el que tiene que competir en el mercado”. Afirmó que siguen dependiendo de la dinámica de oferta y demanda para sostener sus actividades comerciales; y si bien Cinemateca siempre llama la atención sobre eso, “tal vez sea algo difícil de entender, o la gente se cansó de escuchar ese sainete de base, 'Cinemateca siempre en problemas', pero es realmente complicado mantener un archivo fílmico sólo mediante la exhibición. Y esto es algo que no ha cambiado, por lo que si bien para nosotros este convenio es una alegría inmensa, ya que nos brinda un instrumento para competir mejor, no quita que el modelo siga siendo el de la dependencia comercial”.

Santacreu consideró que este convenio no sólo les permitirá competir mejor sino también brindar un mejor servicio, cuestiones que cambian el panorama de la institución, ya que “hoy en día es difícil esponsorear la sala de Cinemateca, para lo cual hay que tener una presencia de ánimo de quienes quieren unir su marca a algo que funcione realmente perfecto, y eso complicado." Sostuvo que pese a las dificultades han logrado conseguir apoyos, aunque éstos implican que el modelo que deban seguir aplicando sea el de la competencia: “Es como mantener una Biblioteca Nacional alquilando libros”, ironizó.

Según ella, la programación de Cinemateca tiene una superabundancia de oferta, aunque algunos no lo logren percibir. “Muchas veces nos dicen, '¿Por qué, si están en una situación deficiaria, tienen tantas salas y no cierran algunas?' Y la respuesta es justamente que nosotros necesitamos tener una oferta muy grande, porque los ingresos vienen por ese lado”.

Las cinematecas de otras partes del mundo distan mucho del modelo uruguayo. Santacreu aseguró no tener respuesta a la pregunta de si Cinemateca dejará de tener problemas, ya que esto dependerá del éxito que tengan con las nuevas salas y de que los espectadores vuelvan de manera masiva, ya que la institución sigue manteniendo una política de precios muy accesibles.

“Creo que vamos a estar mucho mejor, porque lo que vamos a ofrecer va a ser diferente, aunque el modelo sigue siendo raro”. Cree que a partir de hoy se les abre una muy buena posibilidad, además de tener por delante un gran desafío, como es el equipamiento de las salas. Si bien todavía no tienen una idea cabal de cuál sería el costo de esto, porque solicitarán varios presupuestos, el equipamiento que necesitan no es el estándar, precisamente porque usan películas de archivo. Adelantó que se van a “presentar a fondos y realizar un proyecto de los insumos que necesitamos para equipar las salas”, sosteniendo que los desafíos son varios: mantener la estructura actual, el proyecto de las nuevas salas y la apuesta por que haya una respuesta positiva por parte del público, que permita mantener el archivo y las exhibiciones, además de los trabajadores implicados. “Es un momento raro, porque por un lado hay una noticia muy buena, que quiero celebrar; para nosotros es lo más importante en cuanto a un apoyo público que hemos recibido en la historia. Por otro lado, lo que no se está tratando es esa cuestión paradójica de que una cinemateca tenga que sacar sus recursos de la competencia en el mercado de la exhibición”. Cree que hoy en día se percibe a Cinemateca como una exhibidora, cuando en verdad “es otra cosa”. “Cómo va a funcionar esta futura Cinemateca, por ahora es una incógnita”, concluyó.