La emisión de bonos globales era muy común en Uruguay previo a la crisis que azotó al país entre 1998 y 2003, destruyendo casi por completo las capacidades financieras locales. Durante los años posteriores, al gobierno le resultó difícil salir a vender a los mercados financieros internacionales una deuda que, además de pesada, era emitida por un país que no era “de confianza”. Sin embargo, una década después, la situación parece haberse revertido; en los últimos cinco años se volvió a recurrir la operación de canje, obteniéndose una demanda que supera ampliamente las ofertas, a tasas muy favorables para un país con las características de Uruguay.

Dos años después de la última apertura, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) anunció el lunes una nueva oferta al mercado financiero internacional: una emisión de un bono global en dólares estadounidenses con vencimiento en 2027 que, a pesar del actual contexto de volatilidad global y regional, fue sobredemandado rápidamente por una base inversora de alta calidad, en la que se incluyen bancos centrales europeos.

El bono vino a cubrir las necesidades de financiamiento del gobierno para 2016; la amplia demanda del instrumento implicaría que “hay más gente dispuesta a prestarnos dinero, incluso más de lo que necesitamos”, dijo a la diaria Gabriela Mordecki, coordinadora del Grupo de Análisis Macroeconómico del Instituto de Economía (Iecon) de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración. La economista consideró que el éxito de la operación significa que “Uruguay está bien visto en los mercados internacionales”, porque, “más allá de los problemas de la economía global e incluso regional, el país es considerado un buen pagador y esto da una señal de la solidez del gobierno”, afirmó.

La actual deuda pública se compone en 65% de bonos globales, 26% de bonos locales y 9% de préstamos a organismos multilaterales, según información de la Unidad de Gestión de Deuda del MEF, con datos actualizados a junio. Casi tres cuartas partes de ésta tiene un plazo de repago mayor a cinco años y sólo 4% es menor a un año. Por otro lado, una porción cercana a la mitad se expresa en dólares estadounidenses y la restante en pesos o Unidades Indexadas, y sólo una parte menor corresponde a yenes (3%) y euros (1%).