Dos grupos de 42 personas debatirán a nivel nacional y regional qué desarrollo necesita el país, bajo la premisa de que todos podemos -e incluso debemos- “participar en la deliberación acerca de los problemas colectivos”. Retomando la experiencia y las recomendaciones efectuadas en los juicios ciudadanos llevados adelante en 2010 y 2011 sobre energía nucleoeléctrica y minería de gran porte, respectivamente, un equipo interdisciplinario compuesto por 15 investigadores de la Universidad de la República (Udelar) creó el proyecto “¿Qué desarrollo en Uruguay?” y durante abril seleccionará al azar a casi un centenar de montevideanos y tacuaremboenses para que en cada departamento sean protagonistas de dos instancias de diálogo sobre esta temática.

Los Diálogos Ciudadanos sobre Desarrollo se realizarán en Montevideo y Tacuarembó, el 23 y 30 de mayo, respectivamente. “Tendrán un formato diferente al de los juicios ciudadanos porque transcurrirán durante una sola jornada en cada departamento, con un diálogo estructurado a partir de preguntas guías facilitadas por colaboradores”, explicó Marila Lázaro, bióloga doctorada en Filosofía, Ciencia, Tecnología y Sociedad, especializada en Cultura Científica y Participación Ciudadana y una de las autoras de Juicios ciudadanos en Uruguay: dos experiencias de participación pública deliberativa en ciencia y tecnología, disponible en www.quedesarrollo.uy.

El proyecto cuenta con tres mecanismos de consulta y participación para diferentes públicos: el método Delphi -técnica de comunicación estructurada para llegar a un consenso entre expertos de economía, ambiente, filosofía y otros-; grupos focales juveniles de los dos departamentos abordados; y los diálogos ciudadanos, que apuntan a garantizar la diversidad y pluralidad de voces. Los resultados de estos tres componentes se difundirán en junio.

“El proceso hacia la instancia de diálogo ciudadano es lo más interesante, porque genera un conflicto de valores”, indicó la investigadora. Conformados de manera azarosa, tras un primer relevamiento con encuestadoras, los dos grupos buscarán garantizar la mayor pluralidad de voces, por medio de “diferentes visiones, posiciones ideológico-partidarias, estratos sociales, procedencia, experiencias de vida, edad”. El debate inicial, en siete grupos de seis personas, y un plenario final “permiten ir haciéndose cargo de lo que uno cree que quiere a nivel individual-familiar sobre lo que implicaría un futuro mejor, para pasar a dar una visión colectiva que aporte a quienes están pensando -en este caso- el tema de desarrollo”. “Mientras que en los juicios ciudadanos hay una controversia clara, un tema caldeado en la opinión pública, donde se manejan conflictos de intereses y enfoques sobre el tema, los diálogos abordan un tema ambiguo en el que todavía no hay posicionamiento”, añadió. “Con participación se puede retroalimentar el involucramiento social y un mayor conocimiento sobre la temática, de forma no dicotomizada. El propio proceso genera aprendizaje colectivo”, concluyó Lázaro.