El colectivo independiente Ópera Joven surgió en 2006 con la realización de la ópera L'elisir d'amore. En ese entonces, un grupo de amigos y cantantes veía una promoción muy limitada del arte lírico. Tratando de revertir esa situación, gestaron un espectáculo integrado, en exclusiva, por músicos y cantantes jóvenes. Años después, de aquella orquesta surgieron músicos que hoy integran la Sinfónica del SODRE y la Filarmónica de Montevideo, como fue el caso de Estaban Louise, que en 2010 -y a los 24 años- asumió la dirección del Coro del SODRE, convirtiéndose en el maestro más joven en ese cargo.

Recordando el comienzo, el tenor y régisseur Edgardo Rocha dijo a la diaria que, ya a los 20 años, muchos integrantes del colectivo percibían que la verdadera técnica y el verdadero arte lírico sólo se podían adquirir sobre el escenario, y que por eso ellos mismos decidieron crear un espacio. Luego de una pausa de nueve años y de que varios de sus integrantes afianzaran su carrera en Europa, en 2014 el colectivo volvió a reunirse para montar una nueva ópera, Così fan tutte -de Wolfgang Amadeus Mozart-, que se estrena hoy en la sala Zitarrosa y continúa hasta el miércoles 2 inclusive, con la dirección musical de Louise.

En este nuevo proyecto se repiten varios integrantes de L'Elisir d'Amore, que hoy ya cuentan con más experiencia, y “por esa misma razón decidimos incluirlos, para que así los nuevos artistas pudieran contar con una referencia de gente que ya maneja los códigos escénicos”, señaló Rocha, a la vez que explicaba que seleccionaron Così fan tutte para “acercar la juventud a la ópera”, dado que esta obra se caracteriza por ser “osada” dentro del género, al tratar temáticas que continúan vigentes, como el cambio de pareja, el instinto, la infidelidad, el mensaje que se quiere brindar pero en verdad no se logra por la presión social, o simplemente por aquello de que se “debe demostrar frente a los demás. Esto continúa identificando mucho a la sociedad, y por esas mismas razones seleccionamos esta ópera, que se desarrolla a partir de impulsos. Ningún personaje tiene un aria definida, sino que se generan como consecuencia de situaciones vividas. Mozart utilizaba mucho esto, el hecho de preparar el aria a partir de determinadas situaciones, que se daban a partir de un sostenido desarrollo teatral: no hay lirismo, es teatro puro, y por eso mismo tratamos de trabajar a partir de lo escénico y las intenciones. El canto sólo es el modo de manifestarlo, y no se ejecuta por el mero hecho de cantar. Hay una historia, un drama, y el público al que apuntamos siente próximo eso que ve en el escenario. Ése es nuestro principal objetivo”, aseguró.

Rocha ha trabajado en países como Italia, Suiza, Alemania, Francia, España y Austria, y ha integrado varias producciones de Così fan tutte, entre ellas una puesta dirigida en 2012 por el reconocido cineasta italiano Ettore Scola. El régisseur cuenta que todas esas producciones fueron tradicionales y ambientadas en la época en que Mozart escribió esta ópera (a fines del siglo XVIII), si bien aclara que se trataba, a la vez, de adaptaciones que dejaban leer y sobreentender muchas cuestiones que también ocurren en la actualidad, “porque el ser humano es el ser humano, y el instinto siempre ha estado presente. En aquella época no existía [Sigmund] Freud, pero el inconsciente funcionaba exactamente del mismo modo. Hoy, que podemos descifrar esos códigos, podemos comprender mucho más sus proyecciones, y por ende, es mucho más fácil hacer nuestra la obra”.

Rocha describe el trabajo junto a Scola, evidentemente, como una experiencia enriquecedora, por la calidad de la trayectoria de ese director como hombre de teatro -y sobre todo- de cine. Recuerda que en aquel entonces el trabajo escénico se centraba mucho en la imagen y en un aspecto que él define como “la intención de lo mínimo”: “Mucha menos gestualidad y mucha más intención, apelando a cómo piensa el personaje y no tanto en los gestos a los que debe recurrir”. Esto mismo es lo que Rocha trató de replicar ahora en la puesta uruguaya de Così fan tutte, al apelar a la personalidad de los actores para la interpretación de las distintas situaciones, “llegando a escenas perfectas. Más que puesta en escena fue una concientización acerca de los personajes y de las situaciones. El público podrá percibir que cada tenor, barítono o soprano tiene su propio personaje, con un carácter particular, ya que dejé que forjaran a esos personajes de acuerdo a su personalidad, a partir de las bases que posibilitaba la ópera”, comentó.

Por otro camino

Così fan tutte, en sus comienzos, fue considerada una ópera machista, e incluso -recuerda Rocha- en algunos teatros fue prohibida durante mucho tiempo, por el hecho de “una mala interpretación que la catalogaba como misógina. A mi modo de ver no es Così fan tutte (así hacen todas), sino Cosi fan tutti (así hacemos todos), porque los seres humanos en general actuamos así, aunque no lo queramos aceptar. Lo que se van a encontrar en escena -pediría al público que venga con una amnesia total de las producciones anteriores de la obra- es algo muy distinto, y una puesta muy abstracta. Trabajamos mucho con Yael Carretero, diseñando una escenografía a partir de la idea de la mente humana, con cambios de forma, de color y de estructura dependiendo de las circunstancias. El escenario va rotando de acuerdo a cada situación y a cada movimiento de los personajes, ya que cada uno cuenta con una escena y un espacio diferentes”. Además, trabajaron junto con una psicóloga que analizó el libreto, e intercambió con ellos posibles interpretaciones sobre por qué cada uno de los personajes se comporta de determinada manera, y qué reacciones provoca en los demás.

El promedio del elenco ronda los 25 años, y fue seleccionado alternando estudiantes avanzados de canto lírico con profesionales del medio (participan Julia Araújo, Lucía Leite, Gonzalo Fletcher, Andrés Barbery, Andrés Prunell, Álvaro Godiño, Claudia Drescher, Verónica Moner, Stefanía Maquiera, Nicolás Zecchi, Santiago García, Jhasmin Ghidone, Denise Girard). Consultado sobre qué implica ese promedio de edad a nivel creativo, y cuál es el posicionamiento con respecto a las generaciones anteriores, Rocha reconoció que percibe un gran crecimiento en el país en comparación con la década previa, sobre todo debido a la cantidad de jóvenes interesados en el canto lírico y en ejecutar obras de calidad. Para él, esta transformación también se vincula con que muchos cantantes uruguayos han tenido éxito en el exterior, lo que, de cierto modo, se ha convertido en una inspiración. “Lo bueno es generar instancias para ayudarlos a crecer artísticamente, porque después de que terminan el conservatorio o la escuela no están listos para seguir una carrera de inmediato. Nosotros queremos oficiar de puente o nexo intermedio, y que de esa manera puedan conocer cómo se prepara una ópera”.

Ópera Joven apunta a los escenarios alternativos (en relación con lo habitual para la ópera) y a localidades con precios accesibles, para contribuir de manera activa a la difusión del género. Ésta es la segunda vez que se estrena una ópera en la sala Zitarrosa, luego de La médium (2000). “Ya hace 20 años que Così fan tutte no se representa en Uruguay. La meta es contar con un lugar fijo para ofrecer un título al año, ya que la preparación es fundamental para la profesionalización. Para mí era un sueño poder lograrlo, y sólo pude alcanzarlo en el exterior. Ésa es la función que nosotros queremos cumplir”, expresó Rocha.

De esta manera, vuelven al escenario las hermanas Fiordiligi y Dorabella -junto a la criada Despina y el filósofo Don Alfonso-, a las que sus novios embaucarán en el marco de una arriesgada apuesta con la que intentan demostrar quién tiene la razón, poniendo a prueba la fidelidad de sus prometidas. Ellas, obviamente, los sorprenderán con sus reacciones. Pero Fiordiligi y Dorabella no representan a las mujeres como seres frívolos, inconstantes y vanidosos, como creyeron los críticos de la época. Sus novios no sólo se hacen pasar por otros para probarlas, sino que además cruzan las parejas, y cada uno intenta seducir a la novia del otro. Pero cuando ven que el resultado es terrible, apelan a la compasión de las mujeres. Ya se sabe que Mozart fue un innovador y que contó con una potencia creativa sorprendente -incluso para sus contemporáneos-. Pero con esta ópera el austríaco, además, logró adecuar un texto clásico alternando la moral y lo teológico, mientras, por qué no, se reía de cierta ingenuidad. Después de 20 años llega una nueva Così fan tutte instintiva, que apela a la proximidad y a un retrato social del hombre que, inevitablemente, se sigue repitiendo.

Reparto

-Fiordiligi: será interpretada por Julia Araújo el 28 y el 30 de agosto y el 1º de setiembre, y por Lucía Leite el 29 y el 31 de agosto y el 2 de setiembre.

-Dorabella: Claudia Drescher actuará el 29 de agosto y el 1º de setiembre, Verónica Moner el 28 y el 31 de agosto y Stefanía Maquiera el 30 de agosto y el 2 de setiembre.

-Ferrando: en este rol participan Gonzalo Fletcher (28 y 30 de agosto, 1º de setiembre) y Andrés Barbery (29 y 31 de agosto, 2 de setiembre).

-Guglielmo: Nicolás Zecchi estará el 28 y el 30 de agosto y el 1º de setiembre, y Santiago García el 29 y el 31 de agosto y el 2 de setiembre.

-Don Alfonso: en este papel trabajará Andrés Prunell el 28 y el 30 de agosto y el 1º de setiembre, y Álvaro Godiño el 29 y el 31 de agosto y el 2 de setiembre.

-Despina: el 28 y el 30 de agosto, así como el 1º de setiembre participará Jhasmin Ghidone; el 29 y el 31 de agosto y el 2 de setiembre, Denise Girard.