Descuelga un cuadro de la pared que conserva, detrás del vidrio, un papel con un sello oficial. “Es el oficio del Ministerio de Defensa Nacional con el parte de la sanción que se me impuso y que refleja el momento que se vivía”, dice Villamil. En 1971, el piloto aviador militar era mayor y junto con otros oficiales de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) decidió “coordinar respuestas” ante la posibilidad de que el resultado de las elecciones de noviembre de ese año desembocara en un golpe de Estado. Por eso, la justicia militar lo procesó y sancionó por “desobediencia y motín”, y lo pasó a “situación de disponibilidad” luego de cumplir la mitad de la pena. En 1976 pasó a “retiro obligatorio” y ese mismo año, junto con otros oficiales de la FAU, pidió asilo político en la Embajada de México y se exilió en ese país, donde permaneció hasta 1984. “Vivíamos un proceso de fuerte politización de las Fuerzas Armadas [FFAA], en el marco de la Doctrina de la Seguridad Nacional, y en todos aquellos que teníamos fuertes convicciones democráticas se generó una gran preocupación porque, de continuar, peligraban las instituciones democráticas”, explica.

En México, con otros militares en el exilio, conformó “el Sector Democrático de las FFAA”, para “marcar” que “no era monolítico el asunto”. El sector representaba “a los compañeros que estaban presos en el país y a muchos que estaban dentro de las FFAA y que por razones de supervivencia se mantenían, pero no comulgaban con las ideas de la dictadura”. “Trabajamos mucho por la libertad de los presos y por la restauración de la democracia”, cuenta Villamil. Al regresar del exilio se puso a la orden del general Liber Seregni y éste lo designó responsable de la Comisión de Organización del Exterior del FA, encargada de facilitar la llegada de votantes desde afuera.

Entre 1985 y 1990 fue presidente de la Comisión de Finanzas del FA, acompañó a Seregni en una gira por Europa, colaboró con el Centro de Estudios Estratégicos 1815 fundado por Seregni, y fue cofundador y secretario del Centro de Estudios Estratégicos del Uruguay. “Hicimos ese centro porque al salir de una dictadura, que por más que haya sido cívico-militar, fue predominantemente militar, era urgente contar con ámbitos de estudio, de trabajo, de propuesta en materia de doctrina de seguridad nacional, para ayudar al sistema político a corregir determinadas cosas”, menciona, mientras muestra una de las publicaciones del centro, que después “se diluyó”. Obviamente, Villamil también integró “la vieja” Comisión Permanente de Defensa del FA, que presidió hasta 2005 el general Víctor Licandro. Ese año, como Licandro, Villamil dejó la actividad militante. Con cierto pesar, cuenta que “cerraron hasta el comité de base” de su zona, Malvín, y en el mismo local “pusieron un club de los blancos”. “Bochornoso”, sentencia.

Éstos son

Además de un presidente, la CEDN debe tener dos miembros permanentes, que son González y Colotta (independientes), un miembro “nexo con el Poder Ejecutivo”, que es Ismael Errandonea, y un integrante de alguna de las comisiones de Defensa Nacional del Parlamento, que es el diputado Felipe Caraballo (lista 711). También hay un delegado “por cada uno de los espacios integrantes” del FA, que son, titulares primero y suplentes después: por el MPP, el director general de Secretaría del MDN, Hernán Planchón, y Carlos Villar; por el Frente Liber Seregni, Carlos Luján (Nuevo Espacio) y el diputado Carlos Varela (Asamblea Uruguay); por el Partido Comunista, Óscar Rora; por el Partido Socialista, Claudio Alonso; por Casa Grande, la senadora Constanza Moreira y Margarita Percovich. Las bases del interior tienen un representante, Carlos Martínez, que alterna con uno de las bases de Canelones, Alejandro Catucci, y hay dos delegados de las bases de Montevideo, Eduardo Alonso y Edward Rivero.

De vuelta al polígono

En 2014 la entonces presidenta del FA, Mónica Xavier, lo invitó a asesorar en materia de defensa y, poco a poco, volvió a la actividad política. Junto con Julián González, Álvaro Colotta y Diego Gonnet, se desempeñó en ese rol hasta que Xavier decidió recrear la Comisión Especial de Defensa Nacional (CEDN) del FA y la Mesa Política lo designó presidente, el 17 de julio.

Los cometidos de la CEDN son asesorar a la Mesa Política “en todo lo que ésta demande y en todo lo que la comisión, de oficio, entienda conveniente; conformar un ámbito de coordinación entre frenteamplistas del Poder Ejecutivo y del Parlamento del área de defensa con la fuerza política; tomar conocimiento de los asuntos en desarrollo y proyectos que manejan” esos dos poderes para “el análisis”, produciendo “opinión y colaborando” en consonancia con la legislación, normativa vigente y documentos programáticos del FA, así como proponer la conformación de subgrupos de trabajo temáticos y realizar “eventos con la más amplia participación política cuando los temas a resolver así lo aconsejen, y propiciar la resolución de cursos” en la materia. “Este ámbito va a generar un vínculo virtuoso entre la fuerza política y los compañeros con responsabilidades ejecutivas y legislativas. Tener ámbitos temáticos internos de estas características favorece la unidad del FA y evita el debate en los medios, que en mi opinión no ayuda a la unidad y es improductivo en cuanto a alcanzar acuerdos”, expresa Villamil, que se declara un “ferviente partidario del trabajo en equipo”.

El militar retirado explica que la comisión ya lleva tres reuniones y que recién está “calentando motores”. Cuenta que ya se formó el primer subgrupo, denominado Fuerzas de Paz y Relaciones Internacionales: “Nos interesa contar con la mejor y más completa información al respecto, que comprenda todos los enfoques sobre la participación de Uruguay en las fuerzas de paz de Naciones Unidas. Esto comprende el análisis de la conveniencia del país, los aspectos económicos e incluso los beneficios o costos profesionales de la participación de las FFAA. Además, a este grupo se le encomendó la tarea de recopilar todos los convenios y tratados vigentes, y organizaciones a las que adherimos, relacionadas con la defensa, para producir un informe a la comisión que después lo procesarán la Mesa Política y los compañeros del Ejecutivo y del Parlamento”, agrega. Aclara que “esta comisión es sustancialmente asesora” y “no es unidad ejecutora”.

Con respecto a la integración de la comisión y la ausencia de representantes de algunos sectores (ver recuadro), Villamil dijo que en su opinión el grupo debía ser “reducido” para “poder trabajar efectivamente”. “Es necesario que pensemos en el funcionamiento práctico y en la eficacia del trabajo si queremos avanzar y producir cosas con cierta dinámica. A los subgrupos se puede convocar a personas que no estén en la comisión pero son idóneos en los temas”, expresa.

Villamil agrega que pidió al subgrupo sobre misiones de paz “atender expresamente” el tema de Haití y “realizar un informe sobre la situación política” de ese país, que “preocupa a algunos compañeros”. La idea es tener esos informes prontos para fin de año, de manera que sirvan como insumos para la decisión de prorrogar o no la permanencia de las tropas uruguayas en ese país, que se debe tomar en diciembre.