“Vas a tener todo tipo de represalias por sacar una cosa de la cual no tenés ninguna prueba. Y no solamente eso, justo ahora, 30 y pico de años después, cuando vas a arruinar gente que es inocente. [...] Vamos a ver que tu corazón aguante ahora, hijo de puta”. Esta es parte de la amenaza vía audio de WhatsApp que recibió el periodista Juan Correa, del portal de noticias Agesor, del departamento de Soriano. ¿El motivo? El 4 de julio publicó una nota en la que informó que el ex militar Óscar Troya, “denunciado por torturas”, asumió como presidente del Club de Leones de Mercedes. La mujer que le mandó el audio a Correa dice ser Marisa de Pazos, quien, según el periodista, es integrante del Club de Leones y dirigente del Partido Colorado.

En la nota que motivó la amenaza se señala que Troya, nacido en 1954, “figura en la lista de los militares denunciados como participantes de torturas a civiles detenidos”, específicamente “el ciudadano mercedario Ángel Gallero”. Entre otras cosas, se indica que Troya “ingresaba a torturar” en el centro de detención clandestino “La tablada”, que dependía del Órgano Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA).

Correa realizó la denuncia policial por la amenaza, “para cortar de raíz que eventualmente después alguno más se subiera al carro”, dijo a la diaria, y agregó que el año pasado sufrió un infarto; por eso De Pazos, que conoce su estado de salud, termina el audio haciendo referencia a su corazón.

El periodista dijo que menos de una hora después de publicada la nota, Troya se comunicó con él, y “más allá de la molestia que tenía, lo hizo en términos respetuosos”. El ex militar le planteó la posibilidad de hacer sus descargos en el portal, y Correa aceptó. “Esa misma noche, él [Troya] tenía una primera reunión de directiva de los Leones, y me dijo que iba a tener que explicar que no era así como habíamos puesto. Al día siguiente se iba a reunir con nosotros, para aclarar la situación, pero me dijo que había hablado con su familia y un abogado y que prefería dejarlo así”, señaló Correa, y agregó que Troya le dijo que había recibido llamadas de integrantes del Club de Leones a nivel internacional (Chicago), para que explicara “cuál era la situación y lo que estaba pasando”.

En el intercambio telefónico que tuvo con Troya, Correa le preguntó sobre lo denunciado en la nota de Agesor, y el ex militar le contestó que “en ningún momento” había pertenecido a la OCOA, y que realizaba “tareas de administración”. “Le hice saber lo que me pasó con Marisa de Pazos, y me dijo que ella no es enviada de él”, agregó Correa. Remarcó que en ningún momento de las charlas con Troya “hubo falta de respeto”. “Él defendió su posición y nosotros la nuestra”.

A todo esto, ayer el Consejo Directivo Central de la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU) publicó un comunicado en el que manifiesta su solidaridad con el periodista amenazado y el apoyo a la denuncia policial. Además, condena la “injustificada conducta de la dirigente De Pazos” y lamenta que “un hecho de estas características se registre en nuestro país”. Por último, APU solicita “a los organismos pertinentes que actúen de modo inmediato, para que se juzgue a quienes desarrollan esos injustificados procedimientos, y que, asimismo, se garantice el libre ejercicio de la actividad periodística”.

Correa contó además que con De Pazos tenía “una perfecta relación”, y que en “innumerables ocasiones” fue a cubrir actividades tanto del Partido Colorado como del Club de Leones, “sin ningún tipo de inconveniente”. Además, dijo que recibió el audio amenazante “sin previo anuncio de nada”. El periodista ya presentó una declaración en el juzgado, y De Pazos también; por lo tanto, se espera que ambos sean convocados por la Justicia luego de la feria judicial.

la diaria se comunicó con De Pazos, quien dijo que no iba a hablar del tema porque, precisamente, está en manos de la Justicia.