Charles Soule entró en el radar de los lectores de historietas estadounidenses en 2013, cuando comenzó a trabajar en varias series de DC Comics y Marvel, tomando la patata caliente de guionistas consagrados y manteniendo el nivel o, en ocasiones, superando a su antecesor, como cuando heredó la serie Swamp Thing, del popular Scott Snyder. Si bien ya tenía en su carpeta la miniserie Twenty Seven (2011) y su secuela, este abogado convertido en profesional del cómic sorprendió a propios y ajenos.

Fue precisamente su experiencia como defensor de las leyes la que colaboró para que terminara por escribir el destino de los dos abogados más populares del noveno arte: Jennifer Walters, también conocida como She-Hulk; y Matt Murdock, que perdió la vista pero vio potenciados el resto de sus sentidos y el combate al crimen como Daredevil. Mientras Soule comenzaba en forma independiente su serie de ciencia ficción Letter 44 (2014; con dibujos del español Alberto Jiménez Alburquerque), Marvel lo fichaba como artista exclusivo y terminaba de ponerle el rótulo “Atentos a lo que hace este hombre”.

Además del buen nivel –en promedio– de sus historias, entre sus colegas se destacó por lo prolífico. Cuando lo usual es que un guionista se limite a dos títulos mensuales, Soule podía encabezar cuatro series superheroicas mientras continuaba con su obra personal, todo ello sin dejar de ejercer como abogado.

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En su sitio web nos ha hecho creer que la principal razón de su productividad es tener una agenda ordenada, pero la realidad seguramente incluya algún pacto demoníaco. A eso se suma la escritura de al menos una novela, que salió publicada en abril y se puede adquirir en forma digital mediante internet: su nombre es The Oracle Year y demuestra que este nativo de Brooklyn logró un muy buen negocio por su alma inmortal.

The Oracle Year cuenta la historia de Will Dando, un joven que un día se despierta con su cabeza llena de predicciones. Lo que parecía un simple delirio onírico se vuelve más serio cuando se empiezan a cumplir, una por una, esas profecías y el soñador decide hacer algo con ellas.

Soule logra escapar de los clichés, por más que la novela tenga mucho del thriller atrapante que se regala en los cumpleaños. Su Will parece tomar decisiones bastante sensatas y realistas, como establecer un sitio web en el que compartir sus vaticinios, recibir millones de preguntas de los internautas... y ganar millones de dólares ofreciendo información a multinacionales.

La primera mitad del libro fluye a buen ritmo, siguiendo los planes de Will y su mejor amigo, quienes tienen legítimas dudas éticas y morales acerca de qué hacer con la información que tienen a su alcance. ¿Salvar vidas o comprarse una isla? ¿Por qué no las dos cosas?

El realismo de las reacciones de los protagonistas parece estar acompañado de un realismo en las reacciones del resto de los habitantes del planeta, que desarrollan fanatismos pero también muchísimo miedo, en especial desde los centros de poder. Nadie sabe cómo funcionan los poderes del autoproclamado Oráculo, así que parece difícil lidiar con él. Si solamente supieran que Will tampoco lo sabe...

Mientras un pastor de la televisión se convierte en su peor enemigo, el gobierno de Estados Unidos contrata a una abuelita muy peligrosa y la acción parece volverse global, con amenazas nucleares incluidas. Es en estos momentos en los que los clichés parecen ganarle a la originalidad, incluso en la forma en la que nuestro tímido bajista se convierte prácticamente en un héroe de acción y hasta tiene tiempo para una historia de amor demasiado hollywoodense.

A nadie debería sorprenderle entonces que, incluso antes de que se publicara, ya había varios estudios disputándose los derechos. Y en enero de este año se confirmó la adaptación, que tendrá al autor como productor ejecutivo. “El libro de Charles fue muy disputado y estamos honrados de que nos lo confiara, para así llevar su historia a la televisión en una serie con giros inesperados y vueltas de tuerca que esperamos que atraigan la atención de una audiencia global”, dijo Becky Clements, presidenta de Tomorrow Studios. Seguramente el nombre del estudio haya influido en la decisión.

La prosa sencilla y los capítulos cortos hacen que la novela se lea a buen ritmo y el resultado sea satisfactorio, más allá de que The Oracle Year no logre destacarse demasiado frente a otros exponentes del género “literatura de aeropuertos”. Y para los lectores uruguayos hay un condimento más.

Teatro Solís y hotel Carrasco

Charles Soule fue uno de los invitados en la edición de 2017 de Montevideo Comics. Allí mostró su excelente disposición, conversando con los seguidores del cómic superheroico (entre los que me incluyo) y compartiendo una jugosa charla. La visita corta parece haberle dejado buenos recuerdos, ya que Uruguay es escenario de varias escenas importantes.

Mientras que la tensión en Oriente está ubicada en un país ficticio, quizá para no ser objetivo de una fatwa, se habla largo y tendido del hotel Carrasco y del teatro Solís, donde se desarrolla una de las 108 profecías con las que Will despertó un día y que cambiaron su vida para siempre. Sin ánimo de espoilear lo que ocurre en la novela, solamente diré que no tenemos un futuro promisorio.

No hay información acerca de traducciones o ediciones locales de El año del Oráculo, y Soule no pudo profetizarlo a este medio. Su sitio web incluye una forma de contactar al autor, pero, al igual que Will Dando, no tuvo tiempo para responder nuestras preguntas. Con la cantidad de trabajo que tiene, vamos a perdonarlo.