El Movimiento de Participación Popular dio a conocer un documento en el que advierte que el modelo económico del país se está agotando.

“El actual modelo económico basado en un ascendente crecimiento vinculado a la demanda de nuestros productos a nivel internacional, y por tanto de sus precios, la inversión extranjera y el ensanchamiento del mercado interno, producto de una mejor distribución del ingreso y de la inversión de las empresas públicas, comienza a dar señales de agotamiento”, dice el documento, llamado “4 problemas, 4 objetivos, 4 propuestas y 4 lineamientos para el cuarto gobierno”.

En el documento se observa que en la región “se ha fortalecido el bloque restaurador que apunta a recuperar la conducción económica de los países en que la izquierda o el progresismo han logrado salir de las crisis de los años dos mil, cuando estábamos ante la fase recesiva de la economía”. Como ejemplos, se cita los casos de Brasil y Argentina.

En el texto se sostiene que “una economía dependiente, primarizada y exportadora es muy sensible a las variaciones de precios internacionales de los commodities”, por lo que “cuando sus precios caen, se reducen los márgenes de ganancias del sector agroexportador”. Entonces, cuando esto sucede, “el evangelio neoliberal culpa a los salarios y a los impuestos pujando para su disminución, intentando trasladar el costo al resto de la sociedad, haciendo del bienestar de la gente la variable de ajuste de la economía”.

Pero para el MPP, los costos que hay que bajar "no son los de los salarios y el financiamiento del Estado, sino los del transporte, la energía, la logística y los arrendamientos, además de generar las condiciones para incorporar la tecnología necesaria para producir más y de mejor calidad”.

Otro problema que el sector identifica es la “pérdida de expectativas en las posibilidades del gobierno”. “Las mayores dificultades que tuvimos en este período y el menor aumento relativo de los salarios y de los ingresos, la disminución de las políticas de apoyo a iniciativas sociales, la insuficiente divulgación de información de las dificultades que tuvimos, la poca capacidad para comparar la evolución en Argentina y en Brasil con la evolución en Uruguay, produjeron un desgaste natural en las expectativas creadas y ahora vamos a tener que remontar esa realidad”, admite el documento.

Por eso, se considera “imprescindible pasar de una actitud defensiva a una ofensiva política, con elementos nuevos para una nueva etapa. Superando la fragmentación de las demandas populares, construyendo una nueva síntesis con los movimientos sociales, la cultura, los intelectuales y los actores productivos, que unifique las demandas en un programa que exprese las aspiraciones de las mayorías nacionales”.

El sector considera “imprescindible modificar, al menos parcialmente, una política económica que está cerca de agotarse”. “Se necesita incorporar elementos nuevos: mantener los incentivos a la inversión, pero a la inversión productiva que incorpore tecnología y mano de obra nacional, especialmente mujeres y jóvenes, direccionando la instalación de nuevas capacidades productivas que no compitan con la producción nacional, sino que mejoren las condiciones de inserción del país en cadenas de valor globales”, se sostiene.

Para el MPP, “la industria nacional, así como la pequeña y mediana empresa deben ser protegidas con fuertes incentivos que disminuyan el peso de sus costos fijos y mejoren el acceso al crédito que financien la incorporación de tecnología para incrementar su productividad, que les permita competir en mejores condiciones para la captación de mercados”.

En tanto, “las compras públicas deben orientarse hacia lograr buenos precios y calidad de los bienes y servicios que adquiere el Estado, pero sin olvidarse de privilegiar la industria y el trabajo nacional”.