El presidente Mauricio Macri volvió a pronunciarse hoy tras su derrota electoral en las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) frente a la fórmula integrada por Alberto y Cristina Fernández. “No podemos volver al pasado, el mundo ve esto como el fin de la Argentina”, aseguró, refiriéndose a la votación del domingo, que lo dejó a él con 32,08% de los votos y al opositor Frente de Todos con 47,65%.

Si bien en un momento se mostró esperanzado -“Vamos a revertir la elección de ayer”, llegó a decir-, durante la mayor parte de la conferencia el presidente apareció resignado ante una derrota en octubre a la que parece considerar segura, enojado con los argentinos por el resultado de las urnas y exigente con la fórmula opositora: "Tenemos que entender que el problema mayor es que la alternativa kirchnerista no tiene credibilidad y confianza en el mundo. Eso es algo que debería hacer una autocrítica el kirchnerismo y resolverlo”, aseguró. El mandatario no se refirió a que él mismo se ocupó durante toda la campaña de hacer justamente esta profecía y que, como presidente, dispuso de todos los mecanismos para evitar que se cumpliera: los mercados se tambalearían si él perdía, advirtió, pero no tomó medidas para evitarlo o mitigar su impacto.

“Si se confirmase que el kircherismo gana la elección el problema va a estar”, dijo, refiriéndose a la devaluación del peso y el precio del dólar, que cerró a 57 pesos, lo que implica un crecimiento de 23%. Y agregó: “Esto es solo una muestra de lo que puede pasar (…) Es tremendo lo que puede pasar”.

En uno de los pocos pasajes de autocrítica, Macri reconoció: “los votos que no nos acompañaron representan bronca acumulada del proceso duro económico que tuvimos que recorrer”, que atribuyó a “la herencia que recibimos que era muy difícil”.

“Me comprometo desde mi tarea como presidente a garantizar la convivencia”, dijo antes de concluir: “Y los que tienen visibilidad, tienen más responsabilidad de mostrar esta actitud para no generar más daños para la economía”.