La inflación volvió a disminuir por séptimo mes consecutivo en enero y se ubicó en 3,46% —por debajo de la meta al 4,5% que trazaron las autoridades económicas—, por lo que el Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central del Uruguay (BCU) promueve un sesgo expansivo de la tasa de política monetaria (TPM) que, con seis recortes consecutivos, la llevó desde el 9% en julio hasta el 6,5% en enero, con un último recorte de 100 puntos básicos.

Con un calendario modificado por los “cambios en el contexto global”, este martes se realizó una reunión adicional y el Copom decidió por unanimidad una nueva reducción de la tasa de interés en 75 puntos básicos hasta 5,75% con el objetivo de “consolidar la orientación de la política monetaria que permita la convergencia de la inflación a la meta de 4,5% anual y el mantenimiento de las expectativas alineadas a la misma”.

Según el comunicado, la inflación está cercana al piso del rango de tolerancia. A su vez, las expectativas a dos años consolidaron su alineamiento con la meta trazada por las autoridades económicas y, para febrero, analistas y mercados financieros convergieron en 4,5%, mientras que las empresas registraron un nuevo descenso hasta el 5%.

Un factor de relevancia es la situación a nivel mundial. La misiva sostuvo que, por un lado, “persisten los factores estructurales que han favorecido la debilidad del dólar en los últimos meses”, mientras que, al mismo tiempo, los acontecimientos en Medio Oriente, donde Estados Unidos e Israel lideran una avanzada militar contra Irán, “dieron lugar al fortalecimiento actual, característico en este tipo de episodios”. “Este escenario geopolítico impulsó la suba en los precios de la energía, en particular del petróleo, ante el riesgo de interrupciones en el abastecimiento, en un contexto de elevada incertidumbre respecto a la escalada del conflicto”, alertó el BCU.

Al margen de lo anterior, la institución consideró que “se mantienen los factores de base que han favorecido el escenario desinflacionario en Uruguay”. Explicó que, enmarcado en el “nivel de incertidumbre” que generó el conflicto, “los riesgos sobre la inflación lucen ahora más balanceados que en las reuniones precedentes”, aunque creen que “el más relevante sigue siendo que la inflación se ubique por debajo de la meta en el horizonte de política monetaria”, mientras asumen “que los efectos inflacionarios derivados del conflicto no se prolongarían significativamente en el tiempo”.

“En este contexto dinámico y volátil, en el que los supuestos sobre los efectos y la duración del conflicto resultan especialmente relevantes, el Banco Central realizará un monitoreo continuo de la evolución de estos acontecimientos y de sus implicancias para la inflación y las expectativas, a fin de adoptar las próximas decisiones de política monetaria”, adelantó la institución.

El contexto internacional

Mathías Consolandich, economista de la consultora Exante, dijo que la decisión del Copom llega en un momento difícil a nivel internacional porque la situación en Medio Oriente configura “un shock que potencialmente es adverso para la economía uruguaya y para el resto del mundo”, ya que los episodios de inestabilidad geopolítica traen “mayor volatilidad a los mercados y generan un reposicionamiento de los portafolios de los inversores”.

Lo anterior, sin embargo, no cambia el hecho de que en Uruguay la inflación “está abajo de la meta, con un riesgo de incumplir incluso lo que es el rango de tolerancia”, y tampoco que la economía ingresó en recesión técnica con los datos que pauta el indicador mensual de actividad económica que presentó el BCU”, elementos consistentes con que el BCU siga bajando la TPM y flexibilizando la política monetaria.

Los efectos sobre la economía global son varios. El principal canal de impacto es el energético porque el conflicto “se centra en una de las principales regiones productoras de petróleo y de gas natural en el mundo”, lo que llevó a que el barril Brent operara en 85 dólares a un nivel “casi 40% mayor del que teníamos a fines del año pasado”.

A nivel de los mercados, observaron “caídas abultadas de las bolsas internacionales, principalmente en Europa”. “También vimos un incremento de las tasas de interés a plazos largos, probablemente ponderando un escenario en el que el shock de precios de la energía derive en mayor inflación para las economías. Por otro lado, hubo un fortalecimiento bastante marcado del dólar”, acotó.

La divisa norteamericana “subió frente a varias referencias y revirtió buena parte de la caída que había tenido en el conjunto de este año”, consignó. El dólar en Uruguay volvió a una cotización por encima de los $ 39. Lo anterior es consistente “con el dólar operando como reserva de valor”; con que “Estados Unidos es exportador neto de petróleo” y un aumento en el precio “supone un shock positivo en términos de intercambio para los países exportadores, lo que suele apreciar sus monedas”; y con “el aumento de las tasas a plazos largos”, que pueden reflejar “una expectativa de más inflación por el shock de la energía”.

Para Consolandich, el dólar a nivel local va a estar “muy atado” a lo que pase en otros puntos del planeta, por lo que si se observa un fortalecimiento del dólar en estos últimos días, “es probable que el dólar en Uruguay siga también esa tónica”. En su visión, la clave está en el tiempo que se extienda el conflicto: “Creo que la duración y la intensidad del conflicto en Medio Oriente y el impacto que eso tiene en la volatilidad que veamos en los mercados va a ser un determinante central de la evolución que tenga el dólar afuera y, por ende, de la evolución que tenga el dólar en Uruguay”, cerró.