La murga sin padre ni padrino cumple, un año más, su promesa y vuelve al carnaval. Esta vez llega como la campeona, con su espectáculo En la mala, que fue reconocido como el mejor del concurso 2025, y con la figura máxima, Imanol Sibes, que está pronto para llevar a los tablados la figura de José Gervasio Artigas.

Este año Doña Bastarda presenta Patria o tumba. Emiliano Tuala, letrista de la murga, habló con la diaria sobre lo que se viene, el proceso de trabajo y qué implica salir después de ganar el primer premio.

¿Qué podés adelantar del espectáculo de este año?

Vamos a encontrar a Artigas haciendo terapia; con una fuerte crisis de identidad, va a salir a buscar la patria con los orientales. Ese juego nos va a permitir abordar la patria en sus distintas caras.

La patria solemne, la patria como el mármol y como lo cotidiano, esa lucha o juego entre la patria como algo estancado y la patria más transgresora y maleable. La patria de los libros, la no oficial, las instituciones; la patria como ofensa, como superioridad. Y vamos a abordar la excepcionalidad uruguaya, ese relato tan conocido de Uruguay como una isla y un país excepcional.

Artigas va a ocupar el rol de la persona que viene a transgredir, a preguntarse qué es la patria con una mirada más amplia, y los orientales van a ser la voz conservadora.

Es un espectáculo irreverente porque mete el dedo en la llaga de la uruguayez, que es una cuestión sagrada para los uruguayos. Nos vamos a hacer algunas preguntas sobre el tema, cuán conformes estamos con la deriva de nuestro país.

La identidad es un tema que toca fibras sensibles.

Si lo que uno hace despierta algún tipo de debate, es un éxito. Lo peor que le puede pasar a una obra artística popular es pasar desapercibida, que nadie se indigne, que a nadie le dé para pensar, que no remueva nada.

¿Cómo fue el proceso de creación del espectáculo?

Nosotros siempre hacemos espectáculos que son historias, en los que un bloque tiene que ver con el otro. Definir el espectáculo es muy importante porque es el piso sobre el que se construye todo lo demás. Cuando pensamos un espectáculo lo primero que pensamos es cuánto tenemos para decir al respecto. Cuando arrancamos con Patria nos dimos cuenta de que teníamos mucha cosa para decir y que iban a quedar cosas afuera; eso siempre es un buen síntoma.

Este es un espectáculo con una mirada que quizás no parezca de coyuntura, es muy global y tenemos temas universales. Podemos hablar de instituciones educativas o de conflictos bélicos, y son cosas que trascienden a nuestro país. Pero es una murga que también tiene mucha coyuntura: los temas universales están atravesados por cosas cotidianas. Nos gusta hacer salpicón clásico, y este año es más clásico que de costumbre, bien ochentoso.

¿Cambia algo cuando tenés que escribir un espectáculo después de haber ganado?

Se siente un poco más la presión de que te preguntan qué es lo que vas a hacer. Tenemos claro que queremos tener un buen nivel artístico. El triunfo dura poco. Lo importante es que lo del año pasado no parezca una casualidad, sino decir “esta murga tiene una identidad y mantiene cierto nivel”, más allá de cómo nos vaya en el concurso.

¿Han probado el espectáculo con público? ¿Han recibido alguna devolución?

Empezamos a ensayar con público a mitad de diciembre; eso sirve mucho porque es un muestreo, tenés un termómetro. Hemos tenido festivales y hemos quedado muy conformes y contentos. Creo que estamos logrando lo que queríamos hacer. Cada público tiene su forma, no es lo mismo un ensayo que un festival, un tablado que otro, y después tenés el concurso, que es otro universo. Pero la sensación general es que vamos por buen camino.

¿Se termina de escribir un espectáculo de carnaval?

Los espectáculos de carnaval son organismos vivos que te van demandando cosas. Hay que revisar lo que escribiste, a veces queda muy serio o muy en joda, o pasa algo nuevo o algo no funciona. Siempre tenés espacio para ir modificando lo hablado a partir de las cosas que van surgiendo; eso está en constante mutación. Un espectáculo de carnaval se está escribiendo eternamente, se termina de escribir el último día en que te presentás.