Las Estudiantinas en San José fueron la cuna del que -al día de hoy- es el conjunto más ganador en la historia de la categoría humoristas. Desde su desembarco en el carnaval de Montevideo en 1995, Sociedad Anónima atravesó distintas etapas: un primer período de adaptación a las reglas no escritas del concurso, trayendo un aire de frescura por aquel entonces; la época exitosa con la obtención de un quinquenio incluido, en donde se transformó en uno de los títulos más queridos del carnaval; y la transición de los últimos años hacia otras formas del humor, con paladares más exigentes a la hora de evaluar.

Son más de tres décadas de escenarios para el conjunto maragato, que bajo la batuta de Carlos Barceló sigue siendo animador de la fiesta de Momo, apostando fuerte con su espectáculo Ataduras, que este lunes se presentó por segunda vez en el Teatro de Verano.

En la previa, en la sede de AUTE en la avenida Agraciada, la barra de Sociedad Anónima se terminó de maquillar temprano. Hizo una pasada de la actuación en la que se midió el tiempo, y luego se reunió en una especie de charla técnica para ajustar detalles tanto de puesta en escena como de textos.

Ahí parado, escuchando atentamente y fumando un cigarro, está Cléber Esteche. El Pato, ese humorista que el público de febrero adora y que, con su decir tan particular, sigue logrando risas y carcajadas, como cuando comenzó esta aventura de Sociedad Anónima a principios de los 90.

A sus 52 años, el artista, que ganó reiteradas veces la mención a figura de la categoría, cuenta con dos pasajes por el conjunto. El primero hasta 2007, cuando hizo un impasse para salir en Jacquets, los Calmantes y Virgilios. El segundo empezó en 2014 y continúa hasta ahora, en el que, además de componente, es uno de los letristas de cada espectáculo.

Confiado de que la propuesta de 2026 puede ponerlos en lo más alto del concurso -algo que se confirmó tras su actuación en la segunda rueda- y convencido de que humoristas no es “una categoría en decadencia”, Esteche habló de todo un poco con la diaria.

¿Qué es Sociedad Anónima para vos?

Es una familia. De hecho, Carlos [Barceló] y yo somos los fundadores que quedamos. Empezamos de muy guachos. Tengo un amor tremendo por Sociedad Anónima. Es mi casa.

¿Cuál es el aporte al carnaval del humor que hacen ustedes?

Cuando llegamos era un humor sano. Nosotros no decíamos una mala palabra. Era un humor de situación, de golpe y porrazo. De inocencia más que nada. Nos costó un poquito entrar. Pero después como que quedó una marca registrada, mismo por los Gauchos Patones, que la gente los identifica mucho. Costó los primeros años, pero la gente aprendió a querer a Sociedad Anónima.

Se ha hablado en los últimos años de una crisis de los humoristas, ¿lo ves así?

Yo creo que es circunstancial. Este año, por ejemplo, la categoría parodistas está medio floja. Yo pienso que hay años de los humoristas que han estado muy buenos, algunos otros no tanto. Pero como dicen algunos, que es una categoría en decadencia, no es así. Para mí hay años buenos, años malos, años regulares.

¿Se les exige más que al resto?

Pasa que el humorista tiene que inventar la historia. El parodista, por ejemplo, se agarra un libro o una película y se la adapta. Nuestra categoría tiene que crear la historia y tiene que ser convincente, tiene que estar buena, tiene que tener humor. Hay mucho de originalidad, sobre todo en los textos. Más allá de que podés llevar una idea o algo, los humoristas tienen una creatividad que muchas categorías no la tienen.

¿Cómo encaran el trabajo de escritura con Barceló?

Tiramos una idea general. Después él escribe por su lado y yo por el mío. Luego juntamos los textos y vamos viendo qué puede quedar y qué no.

¿Qué influencias tenés en el humor? ¿Qué te gusta ver?

Me gusta mucho el humor inglés: Monty Python, Mr. Bean. También me encanta Roberto Gómez Bolaños. Ese es un salado, tremendo humorista. Decalegrón, el Agente F86. Soy variado, porque también me gustaban Olmedo y Porcel, aunque era más chabacanos.

¿Y el humor de ahora? ¿Lo que sale en las redes?

El stand up no me gusta demasiado. No me cuelgo con el humor en redes. Tengo Instagram y lo uso solo para el trabajo.

¿Qué otras cosas hacés además de carnaval?

Soy comunicador. Tengo un programa de radio en San José hace 20 años. Además, hacemos actuaciones durante el año con el grupo chico de Sociedad Anónima.

¿Cómo ves la propuesta que están presentando este año?

Para mí es un espectáculo precioso. Creo que hace años no se daba de tener un espectáculo tan redondito, en mi opinión. Es muy disfrutable.

¿Sentís esa gratificación a nivel de ser una de las grandes figuras del carnaval o te sentís que estás un poco por debajo en la consideración?

A mí me gusta el reconocimiento de la gente. Es lo principal. Es un concurso, ni hablar, y siempre querés ganar. Pero yo me quedo contentísimo cuando subo a un escenario y la gente se ríe. Lo demás que viene es un mimo. A mí me encanta hacer reír.