Los Institutos de Formación Docente (IFD), fundados en las décadas de 1940 y 1950, significaron para el interior del país un importante esfuerzo de descentralización educativa, con la formación primero de maestros y después de profesores, y la creación a nivel local de masa crítica. Esta expansión de la educación terciaria conjugó los aportes de la sociedad civil y del Estado, en una trayectoria similar a la recorrida por los liceos del interior. Esas décadas, marcadas en lo cultura por la Generación del 45 o la Generación Crítica, asistieron a la multiplicación de centros de estudio y de publicaciones de diverso tipo, las cuales se centraron especialmente en la problemática del país y en los espacios fuera de la capital. Esta feliz conjunción de creación intelectual, inquietudes de los vecindarios locales y renovados esfuerzos estatales, puede verse en el surgimiento de los IFD.
Estas obras que conmemoran su devenir se inscriben en los campos de la historia de la educación y la historia local y, por lo tanto, plantean retos y dificultades inherentes a los mismos. La primera, en permanente construcción, ha investigado las teorías pedagógicas y su adecuación a realidades específicas, las tensiones entre discursos y prácticas, y el multiforme funcionamiento de los centros educativos (con abordajes que pueden ir desde planteos documentalistas y clásicos a otros sociológicos en la senda de Piere Bourdieu). La historia local, por su parte, ofrece un cultivo variopinto, con producciones amateur y otras académicas y profesionales. En relación a Carmelo y Rosario, las investigaciones realizadas sobre el siglo XX, espacio temporal donde se despliega la historia de estos institutos, son escasas, dispersas y desiguales. Doble reto, entonces, el de estos dos libros, al insertarse en campos de estudio irisados de problemas.
El texto sobre el IFD de Carmelo, editado por Romina Bevegni, Bettina Gallo, Laura Robaina y Gabriela Rovetta, cuenta con el trabajo de diversos equipos formados por profesores y estudiantes. Dividido en dos secciones, una de tipo histórico y otra de carácter didáctico-pedagógico, este planteo recuerda las publicaciones promovidas por Reyna Torres en su paso por la dirección del Liceo Daniel Armand Ugón (DAU) de Colonia Valdense. Cabe señalar que la fundación y el desenvolvimiento de los IFD de Carmelo y Rosario ofrecen rasgos parecidos, constatación que podría extenderse a otros institutos del interior del país.
El factor que puede aportar matices es la particular conformación histórica de las sociedades locales. El Carmelo de la década de 1940, por ejemplo, estaba marcado por una economía volcada hacia lo portuario, con el funcionamiento del astillero, los Talleres Carmelo y el varadero. La formación de maestros, dependía de docentes locales, situación repetida a lo largo del interior. En el caso carmelitano la maestra Nilda León preparaba a los estudiantes para dar exámenes libres en Montevideo. En marzo de 1950, mediante una asamblea a la que asistieron cincuenta maestros, se decide crear un Instituto Magisterial. Una vez inaugurado, en una situación común, empezaron a dictar clases maestros, profesores y profesionales. Este rol activo de la sociedad civil y de educadores locales contribuye a relativizar el relato Estado-céntrico que suele campear en el imaginario de los uruguayos. Las oficializaciones, en este como en otros casos, serán bastante tardías. Recién en 1968 se concretará, asumiendo el nombre de Instituto Magisterial Artigas.
El libro sobre el IFD de Rosario en vez de apelar a una labor colectiva, apunta a la firma individual, siendo su autor el profesor Federico Hellbusch. El texto, mediante archivos del instituto, testimonios orales y prensa (fuentes también utilizadas en el trabajo carmelitano), se propone repasar y tensionar discursos, prácticas y representaciones surgidos en el devenir de la institución. Se puede señalar, asimismo, una preocupación atenta a la periodización, con el recorte de cuatro tramos temporales: 1) 1945-1962, desde las primeras reuniones hasta la oficialización del centro. 2) 1962-1973, desde su funcionamiento oficial, hasta la destitución del director Omar Pita. 3) 1973-1985, la dictadura. 4) 1985-2026, con la salida a la democracia y los cambios educativos y tecnológicos.
La fecha de creación del IFD es discutida, porque si bien en 1945 ocurrirán las reuniones de la sociedad civil, recién el 18 de marzo de 1946 será fundado el instituto, según se expresa en un Acta labrada a tal efecto. La creación de este centro estuvo envuelta en una pugna con un instituto magisterial que existía en la ciudad de Colonia del Sacramento, dirigido por Ada López, el cual no llegó a ser oficializado (la capital departamental tendría que esperar a la instalación del Cerp SW en 1999 para convertirse en un referente educativo). En la historia del instituto rosarino emerge nítida la figura del director Omar Pita. Al igual que Omar Moreira, destacado docente, narrador e historiador, fue uno de los principales intelectuales de la zona este del departamento, con una constante curiosidad volcada a la historia, la geografía y la economía, y en sus últimos años a la ecología. Sus alumnos, sin duda, guardan un recuerdo indeleble.
Pensar la educación, en los espacios nacionales y departamentales, es también pensar en los lugares donde se imparte, rescatando a los diversos actores que le dieron forma a estas instituciones. Es pensar, aspecto insoslayable, a la educación en modo local y territorializado.
Romina Bevegni, Bettina Gallo y otros (editores), Voluntades, Vocación, Oportunidades. IFD Carmelo, 75 años, Carmelo, ANEP, 2026, 293 páginas. Federico Hellbusch, Reconstruyendo la identidad. Investigación Histórica del Instituto de Formación Docente de Rosario, Rosario, IFD José P. Varela, 2026, 64 páginas.
