Es hora de que el discurso médico y mediático en torno a la (in)fertilidad comience a mostrar el tema en su totalidad, en lugar de concentrarse casi únicamente en la edad materna.
¿De qué me sirve tener óvulos congelados, si el resto de mi cuerpo no está en condiciones de atravesar un embarazo saludable, si no tengo la salud mental para sostener las noches sin dormir, ni las rebeldías adolescentes?