La Paloma - Ruta 15 km 0
Es uno de los balnearios más concurridos, y muchos han optado por vivir de manera permanente ahí por su tranquilidad. La Paloma ofrece una oferta variada de atractivos turísticos y servicios para los visitantes. Lo que más se destaca, al igual que en todos los balnearios de la costa rochense, son sus playas y su variada gastronomía. Subir al faro Cabo de Santa María, de 30 metros de altura, y recolectar caracoles de la costa del océano Atlántico es casi una obligación si visitás este territorio rochense. Sus playas más grandes, Bahía Grande, La Balconada y Los Botes, ofrecen olas para los aventureros y mucha arena para los que prefieren relajarse. Ver el atardecer desde donde sea es un placer que sólo la costa rochense puede dar.

Faro Cabo Santa María
Se empezó a construir en 1870 por la gran cantidad de naufragios que había en la zona. Tiene una escalera en espiral de 143 escalones, y desde su punto más alto la vista panorámica que brinda impresionante, ideal para hacer fotografías. Se puede visitar todos los días del año de las 10.00 a las 12.45 y de las 15.00 a la puesta de sol, dependiendo de las condiciones climáticas y el mantenimiento. Ticket: 30 pesos uruguayos por persona. No pueden ingresar menores de ocho años.

Arachania - Ruta 10 km 225
No es el más concurrido por los turistas en general, pero si hacés surf seguro conocés este balneario que está entre La Paloma y La Pedrera. Es el lugar perfecto para el relax y, por qué no, tener un contacto más ameno con la naturaleza. Se destaca que en algunas casas no hay luz eléctrica.

La Pedrera - Ruta 10 km 230
Sobre un acantilado rocoso se encuentra este balneario que cuenta con mucha historia. Sus dos playas más conocidas, El Desplayado y la Del Barco, tienen algo en común: son para disfrutar. El Desplayado, que cuenta con una bahía entre las inmensas rocas, es ideal para las familias, mientras que la Del Barco es especial para los jóvenes, específicamente para los surfistas, dadas las grandes olas. Los turistas estivales no pueden perderse ni por asomo el Carnaval de la Pedrera; sin embargo, este año seguramente no se haga por la situación sanitaria, producto de la covid-19, según anunció el intendente rochense, Alejo Umpiérrez.

Cabo Polonio - Ruta 10 km 264
Sol, playa, rocas, faro y casitas pequeñas y rudimentarias sin luz y sin agua corriente. Así se definiría en pocas palabras el Cabo Polonio, la joyita de Rocha. El Parque Nacional Cabo Polonio es una extensa área protegida que conserva características típicas de la costa atlántica. El ingreso al parque y al balneario se hace exclusivamente por vehículos todo terreno o, si estás autorizado, en camionetas 4x4. Es una cita obligada visitar sus hermosas playas, la Del Sur y la Calavera, como también lo es sentarse sobre las rocas en la falda del faro para ver a los lobos marinos. El Cabo ofrece una variada gastronomía, en especial de mariscos.

Barra de Valizas - Ruta 10 km 271
Sus dunas son lo que más se destacan. Apenas uno se sube al Cerro de la Buena Vista, lo primero que ve es el faro de Cabo Polonio, a unos siete kilómetros, que se pueden recorrer por la arena. Durante esa caminata por la costa pueden observarse los restos de la barcaza estadounidense Don Guillermo, encallada en 1952. Valizas, al igual que el Cabo Polonio y la mayoría de los otros balnearios rochenses, es hogar de pescadores artesanales. El balneario está recostado sobre el arroyo del mismo nombre, y posee una marcada identidad de pueblo sencillo y cálido.

Aguas Dulces - Ruta 10 km 277
Colmado de ranchos sobre la costa, este balneario se destaca por su variada gastronomía y su historia. Su nombre tiene que ver con sus manantiales de aguas dulces que, en épocas de la conquista española, fueron lugar de paso obligado para las embarcaciones que navegaban el Atlántico para abastecerse de agua bebible. Al igual que en los restantes balnearios se pueden hacer largas caminatas por su playa, por ejemplo, hasta Valizas, que está a unos siete kilómetros. Es posible sorprenderse con el hallazgo de más de un resto de los tantos naufragios ocurridos en la zona, como el del Arinos (con su leyenda del tesoro perdido) o el del Stavanger.

Punta del Diablo, Rocha. (archivo, enero de 2020)

Punta del Diablo, Rocha. (archivo, enero de 2020)

Foto: Pablo Vignali, adhocfotos

Punta del Diablo - Ruta 9 km 298
Varios kilómetros al este de Aguas Dulces se encuentra este paradisíaco balneario, que se conoce como “el pueblo de los pescadores” por una larga historia que comienza en los años 40. Sus playas son lo que más se destacan, unas por ser más tranquilas y otras por ser más bravas en cuanto a su oleaje. Su variada gastronomía, en especial de mariscos, es lo que lo hace un lugar rico en sabores. Tiene campings, hoteles, complejos de cabañas y casas de todo tipo para veranear. La feria artesanal, tanto en el día como en la noche, es un lindo paseo, y de paso, por qué no, podés darte un gustito. Playa Grande, yendo hacia Santa Teresa, es la playa más calma y más serena del balneario, mientras que La Viuda es recomendable para practicantes del surf.

Santa Teresa - Ruta 9 km 302
El Parque Nacional Santa Teresa, que está entre Punta del Diablo y La Coronilla, es uno de los más grandes de América Latina, del que se destaca su fortaleza. El parque tiene unas 3.000 hectáreas de extensión, de las cuales 1.400 están cubiertas de bosque, pobladas con más de dos millones de árboles exóticos y nativos. Tiene zonas de recreo, de picnic, paseos públicos, playas, camping, complejos de cabañas, una piscina seminatural conocida como El Chorro, una pajarera y múltiples servicios como supermercados, restaurantes, panaderías, mecánica automotriz, entre otras cosas.

Chuy - Ruta 9 km 340
En el límite con Brasil se encuentra la Barra del Chuy. Este balneario está ubicado estratégicamente en el “corredor” que forman la laguna Merín y el océano Atlántico. Los comercios, freeshops, son un atractivo claro para quienes deseen hacer compras. Las cabalgatas y caminatas sobre la playa “más oceánica” son una obligación para quienes concurran a este balneario. Las opciones de alojamiento son diversas. Al igual que en Punta del Diablo, predominan las casas y los complejos de cabañas, y existe también una excelente oferta de camping.