Los comienzos de Robert Moré en el teatro no responden a un llamado: ni a inscripciones ni al de la vocación. Antes fue vidriero, cobrador, reveló fotos, repartió cartas y trabajó en un taller mecánico. Hoy reparte su vida laboral entre el teatro (en todas sus posibles ramificaciones para la supervivencia), los medios y la publicidad.

Moré cree que siempre se trata de un 1% de talento y 99% de sudor en todas las áreas. También cree en las cábalas. Hace cosas... antes de entrar a todas sus obras e incluso dentro: haga de quien haga, en la época que sea, el personaje de turno se las ingenia en algún momento de la función para hacer el saludo del señor Spock (de la emblemática serie de televisión Star Trek).

La realiDAT es un unipersonal, un espectáculo de humor en el que los tres personajes que encarna se cambian en escena como en los años 90. La crítica política y social se vuelve grotesca y la provocación desde lo dicho y desde la interacción con el público es constante.

La idea de este proyecto nació hace unos dos años, cuenta el artista, por la necesidad de transmutar en algo positivo la depresión por la que estaba atravesando. “En la búsqueda de procesar, aceptar y enfrentar lo que me pasaba, fui buscando lo que sentía que podía hacer y que pudiera sacarme de ese lugar, a través del humor. Volver a escribir solo y dirigirme, como hace 30 años, fue otro de los desafíos”. Al mismo tiempo, buscó algo que pudiera compartir para traer un respiro al ritmo vertiginoso y apremiante del que siente que todos somos víctimas gracias a las redes sociales. “Sanar abandonando el lugar del payaso triste para poder generar risas entre todos, reflexión y fastidio en la falsa moralidad y los prejuicios” fueron objetivo y medio.

La realiDAT habla del deterioro de las relaciones sociales, de la polarización de las ideas y, por encima de ello, de la estupidez como manifestación cultural. “Hoy asistimos al empoderamiento del estúpido, como dice Copolla. Enfrentamos el orgullo de ser ignorante. Nunca en la historia de la humanidad la ignorancia fue una virtud como lo es hoy en día”.

Para llevar adelante la empresa, Moré buscó cuidadosamente a sus cómplices. Es para él una alegría y un orgullo, dice, que gente tan talentosa como Hugo Millán, Pablo Caballero, Maru Fregossi y Laura Vidal sean los principales sostenes de esta “locura” que se ensaya hoy en su propia casa.

Robert Moré tiene la certeza de que la gente va a generar empatía con los personajes y va a celebrar escuchar chistes y situaciones que se salen del camino del medio, porque está latente la necesidad de escuchar voces transgresoras que se rían de todo. “Cada personaje, en su forma de ver el mundo, rompe con esquemas que se han instalado y parecen sagrados. La gente va a celebrar el humor y, si todo sale bien, muchos se van a ofender. Porque hoy día no se discuten las ideas, no se intercambian opiniones para generar consensos, se discute para tener la razón: hay una grieta que lleva a que los que piensan como yo hacen todo bien y los que piensan diferente hacen todo mal. Se radicalizó todo. Por eso es necesario el humor para poder reírnos de los nuestros, de los otros y tratar de encontrarnos. Actuamos como una manada de mandriles discutiendo el decanato de Peñarol o Nacional, o la forma correcta en la que se hace una torta pascualina. El humor no debe tener límites, sino un contexto que respetar”.

Capítulo aparte y conocido por todos fue lo ocurrido en la sala 1 del teatro Circular a meses de su 70° aniversario (celebrado en 2024), en setiembre de 2025. Los daños fueron en el techo y el piso del hall y de la sala, en la parrilla de luces y en las luminarias. A pesar de la colaboración de socios y no socios y del apoyo de diversos medios y autoridades, la millonaria reparación aún no ha sido completada. Cuenta Moré que incluso mucha gente dejó de ir al Circular pensando que no está funcionando, a pesar de que la sala 2 nunca cerró sus puertas. La situación es, por todo esto, muy complicada, pero Moré piensa que “el teatro siempre resiste”. “Me tranquiliza pensar que vamos a resurgir como el ave Fénix. El teatro es parte de la comunidad, es un emblema cultural y vamos a reabrir la sala 1 renovada y con más fuerzas. El apoyo de la gente asistiendo a los espectáculos de la sala 2 es fundamental en lo económico, pero sobre todo desde la solidaridad que implica acompañar en momentos difíciles”.

La realiDAT. Viernes y sábados de enero a las 21.00 en la sala 2 del teatro Circular. Entradas a la venta por Redtickets.