Una quinceañera recibe, el día de su cumpleaños, una carta que le encomienda arrojar las cenizas de su madre, a quien nunca conoció, en “el lugar donde nacen las olas”. Contra las advertencias de su abuela y con el apoyo de su pequeño vecino Leo, “se embarcará en una travesía extraordinaria que la llevará a escapar de la sospechosa tranquilidad de Villa Serrana”.

Con El lugar donde rompen las olas, Federico Puig Silva obtuvo en 2022, por segunda vez, el premio en Dramaturgia del concurso Juan Carlos Onetti, organizado por la Intendencia de Montevideo. Sin embargo, invitado a revisar el contexto de escritura de la pieza, advierte que siente este tipo de ejercicio como un acto de vanidad.

“Creo que, como en todos los trabajos artísticos que vengo haciendo, hay dos contextos: primero, las gotitas de todos los días que van llenando el océano de emociones y de razones que son el universo de la escritura. Piriápolis y mi abuela y el campo que tenían y perdieron, y la rambla con las olas que son pocas, y mi madre y las sierras y el nombre buenísimo de la obra, que se le ocurrió a mi esposa caminando nomás. Algo más o menos digno capaz se podía hacer con ese título. Así que había que jugar con las historias que escuché toda mi vida, intentando darles un poquito de magia para que sea más divertido”, explica.

Además de sus circunstancias personales, el autor identifica otro factor de peso: “la escritura propiamente dicha”. “Sería como intentar nadar y sobrevivir en esa masa gigante de agua que se fue armando en un par de años con cada gotita. Como cuando vuelvo de un viaje largo y realmente quiero llegar a casa, intenté hacerlo lo más rápido posible; fueron cuatro o cinco días de teclear frenético en una computadora en una cama en un cuarto en invierno que algunas veces tenía un sol que calentaba algo y la mayoría de las veces se quedaba oscuro y de madrugada. Y después editar muchísimo”.

Mientras la puesta iba tomando forma, al dramaturgo lo ocupaban asuntos familiares: “Como Sebastián Calderón es dramaturgo y el equipo es un equipazo, se pusieron el proyecto al hombro y trabajaron mucho para hacer del texto algo mejor para el teatro mientras María Emilia, mi esposa, y yo recibíamos, con enormes montañas de baba, a Luisa a este mundo. Quizás me hubiera gustado una lectura algo más política del texto en la escena: poner algo más de foco sobre, como dice la obra, que ´este no es un buen mundo, y las pájaras no les cantan bellas a sus hijos para que sepan tranquilos dónde está el hogar; las pájaras cantan para alertarse de la muerte y gritan fuerte para poder ser escuchadas porque la oscuridad no deja que se vean y para cuidarse de los hombres". Desde hace algunos años vengo acercándome, desde mis intersecciones que tienden al privilegio y gracias a muchas mujeres bien picantes que me han rodeado, a intentar adoptar una perspectiva de género en mi vida —que también son mis trabajos— y entiendo que los varones tenemos un rol importante si realmente queremos —y en esas tres palabras parece que está el tema— un mundo más igualitario en términos de género. En ese sentido, entiendo que el texto ofrece un montón de lecturas posibles por muchas de las cosas que pasan en la obra y que quizás es mejor no adelantar… Pero no se lo he dicho a Sebastián y cuando él lea esta nota seguramente me invite a tomarnos un café o, mejor, un par de cervezas”.

Sobre la posibilidad de que haya descubierto alguna nueva arista de los personajes al verlos en acción, Puig apunta: “En mi práctica artística de estos últimos años vengo alejándome cada vez más del teatro tradicional y me he convertido en un descreído de la actuación representativa. Y de repente, como siempre pasa cuando vuelve uno a algo que quiso mucho, veo a esta gente extraordinariamente talentosa y me dan ganas de otra vez ponerme a escribir cosas para que sean actuadas”.

Puig, además, es psicólogo, pero matiza la incidencia de su formación en la escritura: “El tema es que trabajo como psicólogo desde paradigmas de conocimiento muy racionales y basados en perspectivas científicas más o menos positivistas. Muy aburridos. Por otra parte, también son interesantes filosóficamente cuando se los piensa en relación a que nada tiene un significado en sí mismo, sino en función de cómo se interpretan las cosas; el mundo que vivimos, entonces, es una interpretación y una convención, como las artes escénicas. Pero eso es más para una charla en un bar o para los estudios de performance. Aunque también es verdad que tener formación en psicología, como en casi todas las formaciones, lo cambia mucho a uno. Así que al final no sé”.

Un autor y una criatura

Puig está en Shenzhen, China, donde participa de un Programa de Innovación Tecnológica para jóvenes científicos latinoamericanos en torno a la inteligencia artificial en el ámbito artístico educativo. “Estoy acá porque soy docente de la Facultad de Artes, del Taller López de la Torre. Y aunque en mi espacio de trabajo la IA no es una herramienta demasiado popular por buenas razones, que incluyen la homogenización creativa y cognitiva, los sesgos universalistas del norte global y las consecuencias climáticas, yo he venido experimentando creativamente con estas herramientas”, cuenta.

“La razón es que entiendo que su instauración en la mayoría de los aspectos de nuestra vida es una realidad que ya está presente. Lamentablemente, la eficiencia económica sigue siendo el norte de las decisiones de la mayoría de las personas; ahora la pelea es por generar un control de daños que tienda a una mayor inclusión de estas herramientas, a su democratización, a su uso desde una perspectiva crítica y a su desarrollo situado y contextualizado. En ese marco, estoy intentando establecer una cooperación con una universidad china en torno a un proyecto de extensión con niños, niñas y adolescentes en el que venimos trabajando en el Taller López desde hace casi cuatro años”, agrega.

“Lo otro que estoy haciendo aquí es no estar presente en tareas de cuidado en Montevideo con mi pequeña de siete meses, lo cual es una contradicción muy grande y vergonzosa de mi parte respecto a estas discusiones sobre la igualdad de género que vengo intentando dar en el ámbito de las masculinidades, y también es un gesto enormemente generoso por parte de mi esposa”, agrega.

El lugar donde nacen las olas, de Federico Puig Silva, con dirección Sebastián Calderón Henry. Del Jueves 29 al 1º de febrero en la sala Zavala Muniz del teatro Solís. Entradas $ 650 en TickAntel. 2x1 para la diaria.