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Deporte Fútbol
Federico Martínez y Diego Zabala, de Liverpool, contra Peñarol por el Torneo Clausura, el 18 de octubre, en el Parque Viera. · Foto: Guillermo Legaria, Agencia Gamba

Federico Martínez y Diego Zabala, de Liverpool, contra Peñarol por el Torneo Clausura, el 18 de octubre, en el Parque Viera.

Foto: Guillermo Legaria, Agencia Gamba

Clausura: Liverpool le ganó a Peñarol y los mira a todos desde arriba

Con gol de Federico Martínez en la recta final del encuentro, el equipo de Belvedere sacó un gran triunfo ante el carbonero, que fue insultado por su público.

La derrota mañanera de Montevideo City Torque le puso el único condimento que le faltaba a uno de los partidazos de la fecha. Liverpool jugó mejor, impuso condiciones y terminó ganando 1-0 ante Peñarol, que volvió a jugar rematadamente mal. Federico Martínez anotó el único gol de la noche para estampar justicia en el resultado. El negriazul es líder del Clausura.

El equipo aurinegro se fue insultado por su público, con un ambiente de fuerte reprobación y algunos problemas que se dieron en la salida del Parque Viera. Más allá de la expulsión de Jesús Trindade, los de Diego Aguirre dejaron una pálida imagen y quedaron casi descartados en la lucha por el torneo corto; se deben aferrar a la anual para llegar a la definición.

Uno lo buscó, otro lo aguantó

El primer tiempo se fue sin goles y dejó una clara muestra de que se jugó con mucho nerviosismo por lo que había en disputa; el que ganaba, llegaba a la cima del Clausura en soledad. Dentro de un trámite impreciso y de mucha pierna fuerte en la mitad de la cancha, a los dos les costó en el último tercio, apresurados y fallando pases sencillos; la pelota iba de un lado hacia otro sin coherencia.

Los equipos intentaron ser directos con suerte dispar, aunque los de Jorge Fossati tuvieron algo más de paciencia en el manejo. Peñarol nunca pudo poner en ventaja a Leonel Jaime ni a Leandro Umpiérrez. El carbonero fue un equipo rengo por izquierda y centralizó demasiado atacando en forma de embudo, lo que facilitó a la defensa de los de Belvedere.

Liverpool fue más peligroso, por las apiladas de Martínez por derecha y los arranques de Ramiro Degregorio por izquierda. Pese a plantarse mejor en campo rival, el negriazul inquietó más con remates lejanos que con jugadas elaboradas, aunque en varios pasajes merodeó el área contraria.

Para el final quedó la expulsión de Trindade, que tenía amarilla y fue abajo de forma arriesgada en la última del primer tiempo. Esteban Ostojich no lo perdonó. El negriazul se fue al vestuario con mejores sensaciones y la tranquilidad de arrancar el segundo tiempo con uno más. El público aurinegro reprobó el primer tiempo de su equipo, que volvió a estar lejos de su potencial desde el juego.

Para soñar

Para el segundo tiempo, Diego Aguirre cambió el sistema. Peñarol pasó a jugar 4-4-1, con Eduardo Darias de lateral derecho, Thiago Espinosa por izquierda, Umpiérrez en el doble centro con Eric Remedi y Jaime pasó a volante zurdo. El carbonero se replegó y fue un equipo de respuesta. Si bien Jaime estuvo más activo, no encontró socios.

En la primera mitad, el dominio negriazul tuvo pasajes, en el complemento fue constante. Los de Fossati se plantaron en campo rival con tenencia y profundizando por las bandas, para terminar en centros ante un rival hundido. Lo que les costó a los de Belvedere fue filtrar pelotas por el medio.

El premio a la insistencia llegó antes de la media hora. Uno de los tantos envíos al área lo paró de pecho Martínez, que sacó un derechazo imposible de atajar. Fuerte, bien colocado, esquinado y abajo. Se tocó el escudo y corrió hacia su gente, que en el festejo empezó a ilusionarse con llegar a una nueva definición en el campeonato uruguayo.

Aguirre mandó variantes, pero Peñarol no pudo. Franco González intentó ser la manija y Umpiérrez quiso darle verticalidad, pero los dos estaban muy solos y en pocas ocasiones se combinaron. Abel Hernández fue controlado por la línea de tres y Remedi llegó fundido por el trajinar. En el carbonero fue todo muy individual y, generalmente, perdió la pelota rápido.

En Liverpool, Zabala se ubicó bien atrás de los volantes para recibir y habilitar, mientras que Rubén Bentancourt volvió locos a los defensores, especialmente a Pezzella, con quien tuvo un duelo aparte.

Los de Belvedere se defendieron con la pelota y lejos de su arco ante un rival que ni siquiera se arrimó al área contraria para dar sensación de empate.