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Deporte Fútbol
Matías Arezo, de Peñarol, y Felipe Álvarez, de Racing, el 4 de octubre, en el estadio Centenario. · Foto: Sandro Pereyra, Agencia Gamba

Matías Arezo, de Peñarol, y Felipe Álvarez, de Racing, el 4 de octubre, en el estadio Centenario.

Foto: Sandro Pereyra, Agencia Gamba

Peñarol le ganó a Racing con gol en la hora de Matías Arezo

Una gran jugada de Franco González le dio el triunfo al carbonero para conservar la diferencia en la cima de la anual.

Peñarol volvió a jugar mal y volvió a ganar en el final. Se repitió lo mismo que ante Boston River, en el mismo escenario. Lo numérico sigue empujando para el equipo de Diego Aguirre, que ya tendrá trabajo en la semana para mejorar el nivel futbolístico.

“La vuelta vamos a dar”, terminó cantando el público carbonero. El aurinegro mantiene cuatro puntos de ventaja sobre Deportivo Maldonado en la anual y quedó a uno de Liverpool en el Clausura, a la espera del encuentro entre Nacional y Montevideo City Torque.

Costó arrancar

El partido se demoró unos minutos porque no había ambulancia en el estadio Centenario y, sin ella, no se podía arrancar el juego. El letargo quedó de manifiesto en todos los actores del espectáculo, que dejaron una primera mitad pobre y con el empate sin goles brindando total justicia.

El primer tiempo fue táctico y con poco riesgo de los dos lados. Hubo alguna situación de gol, pero poca cosa para lo mucho que se jugaban ambos equipos. Racing se paró 4-1-4-1, presionando mucho en la mitad de la cancha. Cuando tenía la pelota, Esteban da Silva se soltaba para jugar cerca de su tocayo de apellido, Sebastián. El equipo de Sayago desplegó su juego por izquierda, con las incursiones de Yuri Oyarzo, pero le faltó peso en el área. Las más claras llegaron con remates de afuera y, en ambas, respondió bien Washington Aguerre.

Peñarol no tuvo circuitos, Leonel Jaime entró en contacto con el balón, pero con poco éxito. Leandro Umpiérrez no pudo influir. El carbonero también tuvo dos: un tiro a distancia de Thiago Espinosa que tapó bien Federico Varese y un mano a mano de Matías Arezo que no logró sacarse de arriba al golero y después quedó muy abierto para definir.

Más allá de las llegadas puntuales, el juego no enganchó al público, que se metió por momentos en el partido. Son dos equipos que suelen sentirse más cómodos respondiendo y, a ambos, les costó asumir el protagonismo.

Otra vez en la hora

Racing, con los cambios, pasó a jugar 5-4-1. El equipo fue más sólido atrás y apeló a la velocidad de Franco Suárez y Rodrigo Gadea, sin éxito. El elenco de Sayago quedó más lejos del arco de Aguerre.

Peñarol juntó a Jonathan Rodríguez con Arezo, pero le siguió costando la generación antes de llegar a los delanteros. Arezo tuvo la más clara, llegando solo por el segundo palo en una jugada que suele ser la llave de cerrojos en partidos complicados, pero elevó el disparo.

El trámite durante toda la noche fue de pelotazos restados y segundos balones luchados. En ese trajín, el duelo fue de intentos que murieron lejos de las áreas. El ritmo intentó ser vertiginoso, pero las imprecisiones lo hicieron tedioso.

Todo eso hasta el ingreso de Franco González. Al Cepillo le alcanzaron segundos en cancha para apilar racinguistas por izquierda, entrar al área y mandar el centro de la muerte. Arezo, que había fallado una vez por el segundo palo, la mandó a guardar. Peñarol no jugó bien, pero ganó como cuadro grande y sigue siendo el equipo que mete más goles en los últimos 15 minutos de los partidos.