El Ministerio de Salud Pública (MSP) anunció este lunes la creación de la Unidad Especializada en Género y Generaciones, que se concretó a través de una ordenanza firmada el 16 de julio por la ministra Cristina Lustemberg. La resolución responde a lo que mandata la Ley 19.846 –de igualdad y no discriminación entre mujeres y varones, aprobada en 2019–, que establece que “todos los organismos públicos deberán contar con Unidades Especializadas en Género que favorezcan la aplicación de los derechos y principios” que apuntan a la igualdad de género.
El documento ministerial designa como coordinadora de la nueva unidad a Karina Ruiz, licenciada en Trabajo Social, que hasta ahora se desempeñaba como coordinadora del programa de Prevención de Violencia Basada en Género y Generaciones del MSP, y que en el pasado estuvo al frente de la División de Violencia Basada en Género del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), entre otros cargos vinculados al área.
La ley especifica que las unidades especializadas en género tienen como cometido “asesorar al organismo al que pertenecen para transversalizar la perspectiva de género en la planificación, en la gestión humana, en el cumplimento de sus funciones y en el presupuesto”, y evaluar el cumplimiento de las políticas públicas que implementan en esta materia. A su vez, son responsables de “elaborar informes que generen insumos para las instancias de rendición de cuentas sobre la implementación de las políticas de igualdad de género” de la institución, coordinar capacitaciones en la temática para el funcionariado, y desarrollar estrategias de comunicación para visibilizar el trabajo al respecto.
En diálogo con la diaria, Ruiz aseguró que la unidad del MSP incluirá además una “mirada interseccional de las políticas sanitarias”, no solo desde la perspectiva de género y de generaciones, sino también en materia “étnico-racial, de diversidad sexual, discapacidad, territorialidad, estatus migratorio”. La coordinadora detalló a su vez que la unidad forma parte de la Dirección General de Secretaría de la cartera, en consonancia con otra disposición de la ley que establece que estas entidades tienen que depender “de los ámbitos de mayor jerarquía institucional”.
El MSP informó este lunes en sus vías de comunicación oficiales que la unidad tendrá el “doble rol” de “fortalecer la gestión institucional” del ministerio, “incorporando la perspectiva de género y generaciones de forma transversal”, y “promover esta perspectiva en las políticas de salud del país y en el Sistema Nacional Integrado de Salud” (SNIS). Adelantó además que, como dispone la normativa, trabajará para “asesorar a las autoridades”, “coordinar acciones con otros organismos del Estado”, “promover la formación de los equipos de salud”, “generar evidencia e indicadores para reducir inequidades”, “fortalecer las estrategias de prevención, atención y respuesta frente a situaciones de discriminación y violencia que impactan en la salud”, y “promover acciones para el avance de las políticas de igualdad de género a la interna del MSP y en las políticas de salud del SNIS”.
La coordinadora resaltó que el MSP haya ido más allá de la ley al crear una unidad no solo de género, sino también de generaciones, en el entendido de que es necesario incorporar “esa mirada de curso de vida en el diseño, la implementación y la evaluación de las políticas sanitarias”.
Ruiz dijo que la idea es que “a fines de agosto” el equipo pueda presentar el plan de acción de la unidad “a corto y a mediano plazo”, con “acciones específicas” que, en línea con ese doble rol que asumirá, “van a incidir a la interna de la institución” –y por eso lo primero a elaborar es “un diagnóstico organizacional con perspectiva de género”, dijo– y en lo vinculado al SNIS y al trabajo “con todos los prestadores de salud, tanto a nivel público como privado, para promover la incorporación de esta perspectiva de género y generaciones en las políticas de salud en su dimensión integral”.
Respecto al funcionamiento interno, Ruiz señaló que la unidad “no se va a aislar, ni se va a distanciar de ninguno de los programas estratégicos del ministerio”, sino que, “por el contrario, tiene como principal cometido estar muy cerca” para “poder ayudar a identificar cuáles son las acciones que, en el marco de esos programas nacionales, tienen esa perspectiva de género y generacional”, y “cómo incorporar otras dimensiones” como la étnico-racial, la de discapacidad, la de diversidad o la del estatus migratorio.
Respecto al presupuesto para la unidad, dijo que va a estar definido en el plan que se presentará en agosto, donde se identificarán “las líneas de acción y el presupuesto asignado” en cada caso. De todas formas, explicó que “muchas de estas líneas estratégicas” van a estar contempladas en el Plan Nacional de Género 2025-2030, que elabora actualmente el Consejo Nacional de Género, y que contempla “sus acciones concretas con presupuesto”.
Las prioridades en violencia de género
Consultada sobre cuáles van a ser las prioridades de la unidad en materia de violencia de género, Ruiz enfatizó en primer lugar que el horizonte es “diseñar un modelo de atención que contemple, desde la salud, las distintas formas de la violencia y también el curso de vida”. En ese sentido, aseguró que se está trabajando “de forma muy cercana, articulada y coordinada” con el programa de salud perinatal, infancia, adolescencia y juventud, y se incluirá el de salud de las personas mayores, con el objetivo de “definir un modelo de atención integral a las violencias que sufren niños, niñas, adolescentes, mujeres y personas mayores desde una perspectiva de la salud, con sus competencias y responsabilidades”.
A modo de ejemplo, señaló que en este momento trabajan con prestadores públicos y privados en una meta asistencial vinculada a la atención a la violencia sexual en infancia y adolescencia. En ese marco, se les pidió como “primer hito o producto de la meta” un “diagnóstico situacional” de cómo se está abordando el tema en el ámbito de la salud y, en base a eso, el MSP realizará “una devolución a todos los prestadores” y “una capacitación específica, siempre con la mirada de reparación de daño”, para “avanzar hacia un modelo de atención en salud vinculado a las distintas formas de violencia”. La coordinadora dijo que la idea es que ese modelo termine de armarse “en un máximo de dos años”. “Pensamos que eso va a ser un salto de calidad en la atención, además de que esto también incluye las mejoras en cómo registramos la detección y la atención en violencia de género y generaciones”, apuntó Ruiz.
La referente agregó que las líneas de trabajo del MSP en violencia de género van a estar contempladas en el Plan Nacional de Violencia de Género 2026-2030, que también está en proceso de elaboración, y que tienen en cuenta los acuerdos que el ministerio mantiene en los espacios interinstitucionales en los que participa, como el Consejo Nacional de Género, el Consejo Consultivo por una Vida Libre de Violencia, el Consejo de Trata o el Sistema Integral de Protección a la Infancia y la Adolescencia.
