Cinco años después de que fuera impulsado, en la anterior legislatura, por las entonces senadoras Sandra Lazo, del Frente Amplio (FA), y Gloria Rodríguez, del Partido Nacional (PN), la cámara alta aprobó este miércoles el proyecto de ley que establece que los espectáculos musicales que tengan financiamiento del Estado deben contar con un mínimo de 30% de mujeres y disidencias en sus grillas. El proyecto original proponía un cupo de 50%, pero el porcentaje se redujo durante el debate en la Comisión de Derechos Humanos y Género del Senado. La iniciativa se aprobó solo con los votos del oficialismo y ahora pasará a estudio de la Cámara de Diputados, donde el FA no tiene mayoría, por lo que será necesario negociar.
“La presente ley tiene por principio promover la igualdad de oportunidades y de trato en el acceso, participación y desarrollo de la actividad musical, así como prevenir y remover las prácticas discriminatorias que afecten a las personas por motivos de género, identidad de género, orientación sexual, raza, etnia, discapacidad, edad, origen social o cualquier otra condición”, señala el proyecto. En el articulado se detalla que el cupo “será exigible en los eventos musicales organizados por instituciones públicas o que reciban recursos, aportes, exoneraciones o cualquier otro beneficio económico de origen público”, y especifica que “se entenderá por eventos musicales toda actividad organizada, de carácter público o privado, con o sin fines de lucro, que convoque a un mínimo de dos artistas solistas o agrupaciones musicales, en una o más jornadas, ciclos o programaciones anuales”.
A su vez, afirma que el cupo para mujeres y disidencias “se entenderá cumplido” cuando la grilla incluya “propuestas artísticas solistas de mujeres o disidencias, independientemente de cómo esté compuesta la banda que acompañe”, y a “bandas de música de integración mixta, que cuenten con un número de integrantes mujeres o disidencias de un 30% o superior a este”.
El proyecto plantea además sanciones para organizadores que incumplan la ley. Por un lado, establece una multa por un valor equivalente al 6% de la recaudación bruta del evento; por el otro, dispone que quienes incumplan “no podrán recibir apoyo económico de ningún organismo del Estado para futuros eventos, por un período de un año”. Lo recaudado de las multas se destinará al “fomento y la promoción a proyectos de artistas mujeres o disidencias de la música nacional”, señala el texto, que atribuye al Instituto Nacional de Música del Ministerio de Educación y Cultura la responsabilidad de que la ley se cumpla.
El debate en el Senado
“El objetivo de este proyecto no es decirle a nadie lo que tiene que escuchar ni interferir sobre la libertad artística. El objetivo es intervenir sobre las condiciones de acceso –igualdad de oportunidades– a espacios de participación cuando existen recursos de origen estatal”, dijo durante el debate parlamentario la senadora frenteamplista Constanza Moreira, presidenta de la comisión de la cámara alta que estudió el proyecto, según consignó Búsqueda.
Su compañera de bancada Patricia Kramer, que además de ser senadora es cantante, afirmó que la ley de cupos para mujeres y disidencias en la música “abre puertas a las nuevas generaciones”, en tanto “ver algo como posible te modifica, y esto modifica la idea de lo posible y no solo repara la desigualdad del sistema existente”. “Estas medidas no solo benefician a las artistas a las que alcanza, sino que nos benefician como sociedad en su conjunto”, agregó.
Algunos de los legisladores de la oposición que fundamentaron su voto en contra aseguraron que lo que rechazaban no es el objetivo de la ley, sino las herramientas que se proponen para llegar a ese objetivo. El senador colorado Pedro Bordaberry, por ejemplo, dijo que no lo votaba porque considera que la apuesta es por “otro camino”, que respete la libertad de empresa, de creación artística y el derecho del público “sin necesidad de imponer cupos ni amenazar con multas”.
Por su parte, el senador nacionalista Rodrigo Blás dijo que “no hay wokismo o imposición de moda que pueda cambiar la esencia de los seres humanos, y mucho menos cuotificarla”, y llamó a dejar de “hacer leyes donde se da preferencia a determinados grupos sobre otros”.
