Ceibal consolidó en casi dos décadas un modelo de economía circular que permite revalorizar entre el 75 y el 80% de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) que gestiona. La iniciativa busca extender al máximo la vida útil de los dispositivos, reducir costos y minimizar el impacto ambiental, dijo a la diaria el gerente de planificación, compras y logística, Ignacio Gründel.

El ingeniero químico señaló que el proyecto de Ceibal brinda lecciones a otras instituciones públicas y privadas sobre la importancia de la circularidad, demostrando que “no es una moda”, sino una “necesidad para hacer que el negocio sea sostenible”.

“El plan ahorra millones de dólares por año en esta circularidad [...] El propio Ceibal es posible en gran medida porque, entre otras muchas cosas, se preocupa por este tema en su cadena de suministros. [...] Durante el 2024 medimos que el ahorro anual por reusar componentes había sido entre 2,5 millones y 3 millones de dólares”, afirmó.

La iniciativa cuenta con 25 centros desplegados en todos los departamentos del país a los que los estudiantes pueden llevar los dispositivos de forma gratuita, así como también permite enviar los equipos a través del correo para su recuperación. Además, cuenta con un móvil de reparación que realiza visitas periódicas a los centros educativos.

Según datos del Ministerio de Ambiente [MA] difundidos en redes sociales en octubre, cada ciudadano genera 11,5 kilos de residuos electrónicos al año, lo que representa cerca de 40.000 toneladas anuales a nivel nacional.

La Organización de Naciones Unidas advirtió en un informe del 17 de abril de 2019 que, a pesar de que los desechos electrónicos sólo representan el 2% de la basura sólida mundial, “también pueden significar hasta el 70% de los residuos peligrosos que acaban en vertederos”.

Asimismo, indicó que estos residuos contaminan las fuentes de agua y las cadenas de suministro de alimentos. “Incluso como parte de los intentos de reciclaje informal en algunos países en desarrollo, donde se quema el plástico que contienen para recuperar los metales valiosos, un proceso que emite sustancias tóxicas a la atmósfera y envenena a niños y adultos”, afirmó.

Plan de Gestión de Residuos Eléctricos y Electrónicos.

Plan de Gestión de Residuos Eléctricos y Electrónicos.

Foto: Gianni Schiaffarino

En qué consiste la propuesta

La iniciativa de Ceibal en materia de RAEE tiene tres pilares, comenzando por la selección de proveedores y “ecodiseño” de los dispositivos. “Cuando me preguntan dónde se juega el partido más importante, considero que es en el ecodiseño. Todo está fundamentado y basado en el diseño adecuado de los dispositivos”, indicó Gründel.

Los equipos son evaluados por medio de más de 80 pruebas de hardware y de software cada uno. “Cada tablet o laptop debe ser evaluada en múltiples aspectos, por ejemplo la resistencia en cuanto al uso, porque va a ser utilizada por niños o jóvenes. [...] El otro aspecto es que pueda ser reparada”.

La iniciativa tiene desplegados 500.000 dispositivos activos que deben ser atendidos de forma regular. El objetivo es extender la vida útil para lograr reducir costos, dijo Gründel.

Ceibal tiene habilitados 25 centros de reparación de dispositivos, que son empresas contratadas en su mayoría que aplican los manuales establecidos por el centro de innovación para reparar los dispositivos y cuentan con el stock de repuestos.

Los dispositivos de Ceibal representan menos del 1% de los aparatos eléctricos y electrónicos que se importan en Uruguay; no obstante, las prácticas del centro para recuperar estos aparatos significan el 14% de los RAEE que se procesan formalmente en el país.

Asimismo, la idea ha generado empleo directo para aproximadamente 150 familias. Gründel destacó que el proyecto tiene un impacto social en la formación de los alumnos sobre cómo cuidar su equipo y cómo gestionar los RAEE.

Reciclaje

El último pilar consiste en la recuperación de partes y el reciclaje. “Cuando se repara y extiende la vida útil (del dispositivo), quedan un montón de repuestos. [...] Recibimos miles y miles de dispositivos que los desmontamos completamente y recuperamos todas las partes posibles [...] para reparar otros equipos”, señaló Gründel.

El 40% de los repuestos que se utilizan para restaurar los equipos provienen de este proceso de recuperación de los dispositivos, añadió. Por año, Ceibal ha logrado captar 175 toneladas de componentes.

“Se separa desde los cables el plástico, el cobre, las carcasas de plástico, el aluminio, las bisagras, las plaquetas electrónicas y el proveedor lo que hace es encontrar destinos en otras operaciones industriales de cualquier parte del mundo donde compran esas partes usadas. [...] Hoy en día es un mercado enorme”, añadió.

Asimismo, sostuvo que se logra revalorizar entre el 75 y el 80% de los residuos que se recogen. “Cada 100 kilos que entran en un proveedor, unos 75-80 son recolocados, esa es la famosa circularidad”, destacó.

Según un documento de Ceibal, “el aluminio y el cobre se utilizan para la creación de alambres, las plaquetas de la computadora se derivan a Bélgica, donde se le extraen metales preciosos, el metal se transforma en varillas de hierro que se utilizan para la construcción de viviendas en Uruguay y el plástico viaja a Malasia para ser transformado en carcasas y mobiliario como mesas, sillas y macetas”.

Aprendizajes

A fines de noviembre, el MA aprobó el decreto que reglamenta la gestión integral de RAEE en Uruguay, obligando a que los fabricantes e importadores tengan un plan de gestión aprobado por el gobierno para poder operar e incluye objetivos de reciclaje, reuso y economía circular.

El plan de Ceibal fue uno de los aprobados por el MA, junto con otro de Antel.

“Cuando el MA y el gobierno deciden regularizar los residuos de estos aparatos, Ceibal tenía en marcha un recorrido muy grande. Lo que hicimos fue inscribir un proyecto de gestión de residuos que se adapte a lo que Uruguay estaba requiriendo”, explicó Gründel, quien dijo que autoridades de Ceibal y del Ministerio están en un “contacto permanente”.

De cara a los próximos cinco años, Gründel destacó que es clave que Uruguay maximice la recuperación de baterías y afirmó que el desafío del país es lograr que se cumplan las principales metas establecidas en el decreto 292/024, recientemente puesto en vigencia por el MA.

Por otro lado, destacó que Ceibal ha guardado en los últimos 20 años las baterías de los dispositivos debido a que Uruguay no cuenta con una “solución viable” para recuperarlas. “Tenemos más de 200 toneladas de baterías [...] Se están impulsando un par de proyectos en 2026 con privados y el MA para la aprobación de plantas destinadas a recuperar baterías. [...] Estamos en contacto y los proveedores tienen esperanzas de que durante el 2026 ya puedan estar operativas”, finalizó.