Un robot humanoide capaz de conversar, expresar emociones mediante gestos y desplazarse de forma autónoma dentro de un espacio cerrado es el proyecto que desarrolla Pablo Moraes, estudiante de la carrera Ingeniería en Control y Automática de la Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC) en Rivera. El prototipo forma parte de su trabajo final de carrera y busca convertirse en una plataforma abierta para experimentar con inteligencia artificial (IA) y lenguaje natural.
El robot, que se basa en un modelo abierto llamado InMoov, interpreta y comprende su entorno doméstico, lo que implica percepción visual, navegación autónoma y modelos de IA para que no solo detecte objetos, sino que comprenda situaciones. “Solo en la cabeza [el robot] tiene 16 motores, y para los movimientos del cuello tiene tres motores más. La idea es que pueda tener una buena cantidad de movimientos faciales para representar emociones como felicidad, alegría, que pueda mover la mandíbula, los ojos, mirar hacia los costados, hacia arriba, hacia abajo”, explicó Moraes a la diaria.
El objetivo del proyecto no es únicamente construir un robot funcional, sino generar una plataforma para experimentar con tecnologías de IA. “Lo que yo quiero hacer es dejar el robot como una plataforma abierta para probar algoritmos de inteligencia artificial”, explicó Moraes, quien integra desde 2022 el equipo Urubots de la UTEC, un grupo vinculado a competencias de robótica.
En la práctica, esto permitiría interactuar con el robot de forma conversacional. “Así uno puede hablarle y él va a responder. También podrá gesticular alguna emoción”, afirmó.
Un humanoide de código abierto
El robot que desarrolla Moraes se basa en un diseño open source (de código abierto), considerado uno de los primeros humanoides disponibles públicamente para ser reproducidos por investigadores y entusiastas. “Se considera el primer humanoide open source, que significa que es de código abierto: están disponibles en una página todas las piezas para descargarlas, imprimirlas y crearlas desde cero”, explicó.
Como parte del desarrollo, Moraes también creó una capa de silicona para simular la piel del rostro del robot.
En la página del modelo se señalan todas las ubicaciones en el mundo donde fue construido el robot, entre las que aparece Rivera.
El estudiante siguió las instrucciones del último modelo, que cuenta con más de 16 motores.
Posibles aplicaciones
Moraes aseguró que, una vez que la plataforma esté completamente operativa, el robot podría tener múltiples aplicaciones, desde entornos domésticos hasta usos en empresas o investigación. “Luego de tener la plataforma funcional, se puede aplicar en cualquier lugar, porque al tratarse de un robot al que se le pueden hacer preguntas y que puede responder de forma conversacional, se podría tener como un asistente, por ejemplo, como un recepcionista”.
En ese escenario, el robot podría cumplir tareas de orientación o asistencia dentro de organizaciones. “En una empresa, se le podría preguntar: ¿sabés cómo hago para llegar a tal lugar?”, ejemplificó.
Sin embargo, Moraes subrayó que el principal objetivo del proyecto es la investigación. “Aplicaciones son muchas, pero la principal es la investigación, que es lo más importante, al menos, para nosotros”.
Estado actual del proyecto
El desarrollo se encuentra en una etapa intermedia y aún requiere financiamiento para avanzar.
“Lo que necesitamos ahora son algunos materiales, insumos, por eso nos estamos postulando con proyectos para ver si conseguimos plata para terminar de armarlo”, contó.
Actualmente, el robot ya puede mantener interacciones básicas: “Hablar, responder y hacer algunos gestos básicos, como mover la boca y los ojos”.
Inteligencia artificial
Uno de los desafíos más importantes es dotar al robot de la capacidad de comprender su entorno. “Todo depende de los fondos que consigamos”, afirmó el estudiante, y remarcó que el robot por el momento no tiene piernas porque es “muy difícil” de conseguir que camine de forma humana.
El robot se encuentra sobre una base móvil, una especie de carrito que le permite moverse de forma autónoma en un entorno cerrado.
“Si yo estoy en la sala y necesito que vaya a la cocina y me traiga una bebida, tiene la capacidad de hacer ese tipo de cosas. También puedo presentarme ante él y después él recordará quién soy. Para todo eso necesitamos conseguir unos manipuladores, que son brazos robóticos. Estamos a la espera”, indicó.
Moraes afirmó que el proyecto busca integrar modelos de IA capaces de interpretar imágenes. Estos modelos permiten que la IA interprete lo que observa a través de cámaras. “Lo que pueden hacer es que, con base en una imagen captada por la cámara ubicada en los ojos del robot, él va a tener la capacidad de sacar una foto del entorno y ese modelo de lenguaje va a dar una descripción muy detallada de todo lo que se observa en la imagen”.
“Esa es una de las diferencias con los modelos tradicionales de lenguaje […] además está el hecho de pasar de ser solo una IA a tener una presencia corporal […] a ser un sistema autónomo que puede moverse, interactuar con la gente. […] Para las personas implica pasar de hablar con una computadora a dialogar con una figura”, explicó.
Asimismo, reconoció que al igual que los modelos de lenguaje, los robots corren el riesgo de alucinar respuestas. “Para eso tenemos que trabajar en algunas cosas más, pero es una posibilidad. Es importante tener varios sistemas de seguridad físicos en el robot”.
Robots en la vida cotidiana
Para Moraes, convivir con robots será algo cada vez más común en el futuro cercano. “Actualmente, muchos de los robots que ya son comerciales tienen una capacidad impresionante de hacer tareas domésticas, poner a lavar la ropa, limpiar la cocina”, afirmó.
Por eso consideró que la integración de estas tecnologías en la vida cotidiana es inevitable. “Yo creo que en un futuro no muy lejano va a ser algo natural convivir con robots e incluso ver a un robot hablando con otro”.
Robótica humanoide en Uruguay
El estudiante también destacó el crecimiento del ecosistema de robótica en el norte del país. Sostuvo que la UTEC se está convirtiendo en un “polo de robótica e inteligencia artificial” con el impulso de una maestría y planes de un doctorado en la materia.
Para Moraes, con una mayor inversión y cooperación internacional, el desarrollo del país podría acelerarse. “Yo creo que también necesitamos más apoyo, no sé si solamente sería nacional o también internacional”.
Ante el debate sobre si la IA reemplazará a los humanos, Moraes consideró que estas tecnologías funcionarán como un apoyo para mejorar la calidad de vida. “Todo va a servir como una ayuda para todos los humanos, para que tengamos más tiempo libre para hacer cosas que de verdad nos gustan y no estar 12 horas trabajando en una empresa, moviendo cajas de un lado para el otro”, concluyó.