En el Arena Corinthians, en San Pablo, el Corinthians brasileño derrotó a Wanderers 2-0, en el partido de ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana. Era una serie abierta, con serias chances para Wanderers pensando en la revancha, pero un gol brasileño sobre el final complicó la cuestión.

La incidencia de Vágner Love fue determinante para que Corinthians se pusiera en ventaja en el marcador: el delantero tiró la diagonal, recibió el balón de Pedrinho y pasó al medio para la llegada de Clayson, que con buen control orientado y perfecta definición contra el palo de Ignacio de Arruabarrena puso el 1-0 a los 19 minutos del primer tiempo. Con el pase previo al gol, el delantero con apodo romántico desacomodó a la defensa bohemia. Un enamorado del gol. Antes de la anotación del Timão Wanderers no estaba mal parado en la cancha. Tal vez fue Nacho González quien estuvo más cerca de abrir el marcador para el bohemio, que en su visita a Brasil vistió de celeste. Después sí, dos veces pudo caer el segundo del local, primero con una habilitación cruzada de Love –bravísimo, muy picante– y una bicicleta fallida de Pedrinho (era un golazo) que se fue afuera, y en segunda instancia Gabriel la tiró al área y encontró al zaguero Gil, que intentó buscar a un compañero pero se topó con la salida anticipada de De Arruabarrena. Pasó el sofocón.

Pudo ser, pero no

Sobre todo en los últimos 20 minutos del partido pareció verse a un Wanderers que coqueteaba con tener alguna situación peligrosa, o bien arrimarse al empate. El empuje, las ganas y la vehemencia de Damián Macaluso lo dejaron afuera de la cancha por un corte en uno de sus ojos, y por él entró a jugar Federico Andueza. Y parecía estar conforme Román Cuello con la disposición táctica de su equipo, tan así que fue por obligación que movió el banco de suplentes (luego entrarían los chiquilines Emiliano Coitiño por Barreto y Lucas Lópes por Nicolás Albarracín). El contragolpe era la clave, con la velocidad del chileno Christian Bravo y las llegadas del olimareño Gonzalo Barreto. Previo a esas sensaciones, Vágner Love seguía intentando y de manera muy peligrosa en el área uruguaya. Y también Pedrinho, otro de los buenos valores que presentó Corinthians. De Bravo hablamos, y fue él quien sacudió el arco del golero Cássio, quien luego del remate del chileno tuvo que volar hacia su izquierda para tirar la pelota al córner. Cuando parecía mantenerse en el marcador sólo ese gol en contra cayó el 2-0 en favor del poderoso Corinthians. Fue un golazo de Pedrinho, desde lejos, de zurda y contra el palo.

Una lástima. La serie se define el jueves en Montevideo, en el Parque Central. Es muy difícil, pero se puede.