Con un empate y una derrota ante el Centro de Integración Libre y Solidario de Argentina (Cilsa) de Santa Fe en partidos ajustados, y dos victorias 20-0 ante el Club Rosarino de Lisiados (CROL) que no pudo completar el plantel de cinco jugadores, la Asociación Pro Recuperación del Inválido (APRI) culminó primera en su zona y clasificó a la siguiente fase de la Liga Argentina, que se disputará en formato pentagonal.

APRI logró una primera fecha con abultados resultados y confirmó su buen momento en esta segunda presentación en suelo argentino. Actualmente se preparan para la próxima presentación a disputarse en setiembre, con fecha y localía aún por definirse.

Un paso más cerca

Miguel Acosta, entrenador del equipo uruguayo que finalizó su vínculo con APRI tras la primera fase del torneo que incluyó esta doble fecha, contó a Garra que no sólo fueron los ganadores de la zona, sino que “quedamos primeros en la tabla general de toda la Liga Argentina”.

Claudio Sablio, pivot de 44 años, y Luciano Varela, ala pivot de 26, integrantes de APRI, desglosaron el partido a partido de esa segunda fecha y proyectaron el camino que aún les queda por recorrer.

“Esperamos mucho más de nosotros mismos, y lo que no se logró anteriormente en otros torneos, ahora pudimos plasmarlo con más tranquilidad”, resumió Varela.

Como los equipos viajan por el fin de semana para disputar las fechas, suelen jugarse cuatro partidos en menos de 30 horas. Sobre esto, Sablio narró: “El primer partido lo llevás, el segundo partido te cansa, el tercer partido pesa y al cuarto partido te aseguro que te quema los brazos”.

Cuando recuerda la primera fecha, Sablio lamenta no haber contado con los cinco titulares: “No había prácticamente banco para rotar, en el cuarto partido de la primera fecha nos ardían los brazos literalmente. Creo que, si hubiésemos tenido dos jugadores para rotar en el banco, no perdíamos el último partido con Cilsa”.

En esta fecha, CROL no se presentó, por lo que se disputaron únicamente los partidos con Cilsa. “Nos queda esa espinita porque no tuvimos recambio. Fuimos con el objetivo de ganar los dos partidos: en el primero jugamos bien, pero tuvimos muchos baches”, explicó Varela.

Una victoria en el segundo partido les podía dar la clasificación como primeros de su zona. “Arrancamos mal, pero como equipo nunca nos dejamos doblegar. Llegamos a ir perdiendo por 15 puntos, empezamos a achicar la brecha de a poco hasta que pasamos y llegamos a estar 12 arriba. Diego [Roldán] se fue por quinta falta, yo también, y Fabián [Martínez] se fue por dos faltas técnicas. Terminamos el partido con mucho menos puntaje en cancha”, relató el ala pivot.

Entrenamiento en la Asociación Pro Recuperación del Inválido.

Entrenamiento en la Asociación Pro Recuperación del Inválido.

Foto: Ernesto Ryan

En el básquetbol en silla de ruedas cada jugador en cancha suma puntos según su lesión. En la Liga Argentina cada equipo puede contar con 14 puntos y medio en simultáneo como máximo. “Creo que estuvimos jugando con diez puntos y con botijas totalmente nuevos –si bien pueden rotar en el plantel, los cuatro juntos nunca habían jugado–”, explicó Varela, y destacó que sus compañeros respondieron de muy buena manera.

Ruedas y tuercas

Como parte de la cobertura del desempeño de APRI en la Liga Argentina, desde Garra continuaremos presentando la historia de los integrantes de este plantel que representa al país.

Claudio Sablio tiene 44 años. Dice que no sabe hasta qué edad jugó Jorge Lapaz, un histórico jugador de APRI y la selección uruguaya, pero cree que lo hizo hasta los 52 o 55. “Calculo que los 50 años serían el límite físico para jugar; después el cuerpo no responde, por más entrenamiento que hagas. Si bien mi lesión es menor y yo puedo rendir más físicamente que mis compañeros, los 50 años serían el tope. Por eso quiero aprovechar estos seis añitos para tratar de dar lo mejor de mí”, resumió Sablio.

Es de Neptunia, del peaje de Pando, juega al básquetbol y tiene una lesión en la columna que no le permite hacer deportes convencionales. Es mecánico naval por estudios y tiene un taller automotor en el que trabaja desde hace cinco años. “Me acerqué al básquetbol en silla de ruedas por un amigo que jugaba y era cliente del taller. Habíamos iniciado una institución acá en Pinamar, pero el tiempo, la vida y las necesidades de crecer deportivamente nos llevaron a buscar otros horizontes”, afirmó.

Si no trabajara para su taller, no podría ir nunca a los entrenamientos, porque APRI es en el Prado, de 18.00 a 20..., y debe aprontarse antes de comenzar a jugar: “A las sillas hay que sacarlas, revisarles las cubiertas, poner los cintos y acomodarse; no es subirse y nada más”. Eso lleva diez minutos, y para Sablio lo importante es “estar a las 18.00 en cancha ya pronto para empezar a calentar. Vivo en la costa, cierro el taller a las 16.00 y poco y vuelo para allá para llegar en hora”.

Juega de pivot y hace tres o cuatro años que integra APRI; no obstante, es su primera Liga Argentina, ya que por distintos motivos no podía jugar más que amistosos. Al Sudamericano fue como asistente técnico, porque todavía no tenía papeles para jugar. “Como jugador estoy debutando, junto a otros dos muchachos”, destacó, y explicó que a futuro le gustaría dirigir una categoría o ser asistente técnico.

Foto del artículo 'APRI clasificó al pentagonal de la Liga Argentina'

Foto: Ernesto Ryan

“Lleva capacitación, experiencia en cancha y sobre todo en silla, porque ser técnico de básquetbol convencional no es lo mismo que un técnico de básquetbol en silla. Cambia completamente. Es muy diferente ponerse para un tiro y otras cosas técnicas que un técnico convencional no entiende”, resaltó Sablio.

Polideportivo

Luciano Varela tiene 26 años y trabaja en un jardín de infantes. En 2018 sufrió un accidente de tránsito por el cual le amputaron la pierna derecha y “si antes de eso siempre había hecho deporte –fútbol hasta la sub 19 de Rentistas, jugaba al vóleibol en la primera nacional y al padbol–, cuando pasó lo del accidente, encaré la recuperación por el lado del deporte que tanto me había dado y aún me da”, reflexiona.

En el trabajo lo apoyan mucho. Dice que en un día normal “después del mediodía es casi todo deporte hasta altas horas de la noche. Es lo que me llena, y tengo la suerte de que mi directora y mis compañeros de trabajo me apoyen con el deporte. Además, es un rubro en el que me pueden dar los días para que salga a competir al exterior, ya que casi no hay competencia local”.

Fue a APRI una vez a jugar al fútbol y le dijeron que había más deportes adaptados. Con ánimos de conocer la propuesta, probó casi todos los deportes. “De los que hay acá en Uruguay, por lo menos, hice casi todos. Cuando empecé con el básquetbol me gustó demasiado porque es un juego de roce, de equipo, y me enganché”, recordó.

Dentro de APRI y en la selección de básquetbol en silla de ruedas su puntaje es 4, porque su lesión es “amputación sobre rodilla”; juega de pivot o ala pivot para aprovechar el “juego físico y sucio”.

“Al mes y medio de que me amputaron vi un video de fútbol para amputados y busqué por internet cómo y dónde se jugaba. Apenas me habían sacado los puntos y ya estaba jugando, a los seis meses tuve la suerte de representar a Uruguay en un Mundial”, contó Varela, y detalló que no fue la única experiencia de rápida inserción en el deporte adaptado: “Un compañero jugaba al tenis y me acerqué un viernes, el siguiente martes arrancaba un torneo para ver quién viajaba Argentina a un premundial. Se jugaron ocho partidos y gané. Un viernes entrené por primera vez, el martes jugué y clasifiqué”.

También recordó que previo a la pandemia, en 2019, jugaba en un cuadro de fútbol de Argentina de forma remunerada e integró un equipo de vóleibol sentado con el que alcanzó un vicecampeonato en el país vecino.

Foto del artículo 'APRI clasificó al pentagonal de la Liga Argentina'

Foto: Ernesto Ryan

Pentagonal

El pentagonal que integra APRI se completa con Sica de Córdoba, Crigal de Río Gallegos, Fundación Sotelo de Tucumán y Cideli de Mar del Plata. Los dos equipos que encabecen la tabla al finalizar el pentagonal clasificarán al Final Four en Venado Tuerto, Santa Fe.

“Seguramente sea un pentagonal muy parejo, al menos mucho más que el otro, porque aquellos equipos que vienen por la zona baja de clasificación tienen grandes jugadores, que se desempeñan incluso en la selección argentina”, explicó Miguel Acosta, exentrenador de APRI. “De todas formas, el objetivo será ir a buscar la clasificación, y en una primera instancia Sica y Crigal asoman como los rivales directos; ambos terminaron invictos sus zonas de clasificación”, analizó.

Liderar la tabla general influyó de muchas maneras: “Elegir un lugar que nos quede cómodo, tanto para llegar como por las condiciones de alojamiento y de juego que presenta la cancha. Asimismo, ser organizadores nos permite armar el fixture y administrar energías durante una competencia que va a ser muy exigente”, alertó Acosta.

Por su parte, Varela vaticinó: “Va a ser complicado porque van a estar en Argentina casi todos los jugadores que juegan en Europa, que son como 12, pero creo que no es imposible. Tenemos claro que todos los cuadros ahora son rivales a vencer. Ellos saben que no es tan fácil contra nosotros, va a ser complicado para todos”. Además, contrastó: “Si nos metemos en el Final Four, los de equipos europeos no van a poder acompañar y nosotros vamos a estar bastante fogueados”.

“En nuestra zona no hubo ningún europeo en esta segunda fecha, eso en el pentagonal seguramente cambie. Puede afectar un poco en la planificación previa de los juegos, pero también es un aliciente, porque si superamos esta etapa, vamos a ir a jugar la llave final muy fuertes de cabeza y sabiendo que los rivales van a sufrir esas ausencias”, coincidió Acosta.