La principal resistencia a la firma del acuerdo comercial entre ambos bloques provino del sector agrícola europeo, desde donde se teme una inundación de carne y vegetales producidos con menos requisitos. Pero si bien hasta hace pocos días los granjeros del Viejo Continente seguían organizando bloqueos de avenidas mediante tractores en las principales ciudades europeas, ahora la situación parece haberse estabilizado un poco gracias al diálogo con las autoridades. “Quizás este acuerdo, finalmente, no sea tan malo. Es cierto que seguramente nos vamos a quedar sin granjas, pero no menos cierto es que tenemos la oportunidad de dedicarnos a la fabricación de tractores para vender a países del Mercosur. Según nos explicaron, lo más probable es que terminemos ganando mucho más dinero”, relataba ayer ante las cámaras de televisión un granjero que participó en varias de las protestas contra el acuerdo.

Las autoridades de la Unión Europea pergeñaron esta solución al ver la gran variedad de modelos de tractores que se usaban para bloquear rutas. “Tras años de manejar tractores en el campo y también en la ciudad, esta gente sabe más del tema que nadie en el mundo”, explicó un legislador del Parlamento Europeo.

“Honestamente, después de tantas décadas de espera, yo hubiera preferido esperar cuatro añitos más y que el tratado se firmara durante un gobierno de derecha”, estanciero para quien la felicidad nunca es completa.