Julia nació en México, es hija de padres uruguayos, matemáticos, que se mudaron a Inglaterra a dar clases en la Universidad de Cambridge cuando ella tenía dos años. Logró una beca en Estados Unidos donde continuó su desarrollo como atleta. Estudió Psicología, Sociología y obtuvo una maestría en Negocios. Ahora su horizonte es competir en los Juegos Olímpicos (JJOO) de Los Ángeles en 2028. Mientras Paternain lograba ese éxito inédito en Tokio, en Uruguay se asistió, no sin cierto asombro, a una reacción en redes sociales cuestionando su nacionalidad. “Si no nació en Uruguay, no es uruguaya”, podría resumirse la argumentación más básica.

El deporte de alto rendimiento goza de prestigio y es un espacio de referencia social y cultural. Complejizar el abordaje de lo que allí ocurre parece colaborar a construir imaginarios e identidades, y también puede ser una arena fértil para repensar las representaciones como espacio político, no neutro, como productor de sentidos y significados.

Según datos del Observatorio Nacional del Deporte (2019) hay 236.540 deportistas federados en Uruguay. De ellos, 204.317 son varones (86,4 por ciento) y 32.123 mujeres (13,6 por ciento). El relevamiento no contempla otras identidades de género que no sean las binarias, ni se tienen datos discriminados de 100 personas. La mayor cantidad de deportistas federados tiene entre 20 y 35 años. Casi todos viven y entrenan en Montevideo, Canelones, Maldonado, Colonia y Soriano. Pero ¿cuántos y cuántas lo hacen fuera del país? Aunque parece una pregunta sencilla de contestar, ni la Secretaría Nacional del Deporte (SND) ni el Comité Olímpico Uruguayo (COU) disponen de una sistematización clara al respecto. Hay aproximaciones, listas posibles que se pueden improvisar, pero no datos oficiales, tal como reconoció Rodolfo Collazo, exremero olímpico, actual jefe de misión del COU.1

Celestes y fronteras

En 2018, la SND y el Ministerio de Relaciones Exteriores firmaron un acuerdo denominado Celestes sin fronteras, donde se reconoce que existe “más de medio millón de uruguayos viviendo en el exterior”. Los dos organismos “confluyen en la visión de incluir a aquellos compatriotas deportistas radicados en el exterior, en sus planteles deportivos nacionales” generando una “sinergia entre deportistas y Estado que colaboraría de manera directa y concreta en el cumplimiento de los fines de la política nacional de migración”.2

El programa se creó en un contexto internacional en el que la migración y el transnacionalismo en el deporte de élite aumenta a escala mundial, otorgando posibles trayectorias para el desarrollo de deportistas de alto rendimiento.

Según explicó Fernando Cáceres, ex secretario nacional del Deporte (2015-2020) y asesor de la Unesco, “hay procesos progresivamente crecientes por los que los países procuran mejorar su representación y su performance deportiva. Una es una práctica ilegal, frecuente, que tiene que ver con la captación de ciudadanos de otros países, nacionalizarlos por el propio y hacerlos competir en su nueva nacionalidad. Otra vía, también creciente, son las iniciativas diplomáticas de captación de deportistas por parte de países que han sufrido olas migratorias y tienen una comunidad numerosa en el exterior”.

Sobre Celestes sin fronteras, Cáceres aclaró: “Estaba previsto que se les otorgara un pasaporte oficial que denominamos ‘pasaporte deportivo’ con la finalidad de reconocer y distinguir al deporte y al deportista, y así también facilitar las gestiones internacionales. El programa incluía la selección de algunos atletas en actividad o retirados que, por su trayectoria deportiva, su jerarquía profesional, valores humanos podrían cumplir algunas funciones de diplomacia deportiva”.

Recordó casos puntuales que fueron inspiración para el programa, como el del judoca Álvaro Paseiro, francés, de padres uruguayos, que compitió en los JJOO de Sydney 2000, donde logró un quinto puesto que consideró “importante para el país” y luego ganó dos medallas de bronce en los Panamericanos de 2000 y 2004. También el de Sofía Rito, nacida en Suecia de madre uruguaya, que compitió por Uruguay en los JJOO de Río de Janeiro 2016.

Si bien el actual titular de la SND, Alejandro Pereda, reconoció que existe la intención de retomar el programa, en 2021 el plan fue congelado, e incluso se eliminó el link en la web oficial debido a diversos escándalos -ajenos al deporte- por un mal manejo de pasaportes en Presidencia de la República.3

Movilidad de talento

Para Bruno Mora, magíster en Antropología y docente del Instituto Superior de Educación Física, “la migración de deportistas de alto rendimiento es un fenómeno global que emerge de las desigualdades entre las exigencias de algunos mercados deportivos y su relación con las posibilidades de financiamiento de las carreras como motor principal de esta migración desde el Sur global hacia el Norte global y de la periferia al centro”. Aunque tiene características similares al resto de las migraciones, presenta motivaciones peculiares como “recompensas que se brindan a través de becas, contratos, y patrocinios”. Se trata de un proceso que “también repercute en el reconocimiento social y profesional, estatus y reputación que impactan en el currículum de los deportistas, [además de] la búsqueda de experiencias en otros sistemas competitivos, otros países, otros medios y tecnologías, infraestructuras, acceso a suplementos médicos, a convivir con campeones y campeonas”.

Dos casos ejemplares

Aunque existe el convencimiento de las autoridades de que Brasil es el país que recibe mayor cantidad de deportistas uruguayos de alto rendimiento, no hay estadísticas disponibles.

En el norte, Estados Unidos es un destino frecuente para combinar la práctica deportiva con la formación universitaria en el exterior. Es el caso de Zoe Acosta, remera de Fray Bentos. “En 2021 me fui a vivir y competir en la Universidad de Syracuse, en Nueva York. Estuve cuatro años. El primero fue el más difícil. Me costó aprender el idioma”. Sobre las diferencias en la competitividad, Zoe cree que fuera de Uruguay “se encuentra mayor intensidad en la disciplina, y al pertenecer a equipos grandes hay más competencia”.

El desafío actual, recién retornada a Uruguay, es encontrar apoyos financieros para continuar en el remo, pero esa tarea no es sencilla. “En Estados Unidos se entrena y estudia y eso es respetado, ya que se entiende que necesitás tiempo para las dos cosas”, explicó.

Desde el COU, Rodolfo Collazo se refirió incluso a situaciones más extremas, como los JJOO de Invierno, para los que el país no tiene ningún tipo de infraestructuras para desarrollarlas. Pocos días después del diálogo mantenido con Collazo para este artículo, Nicolás Pirozzi (de madre uruguaya y padre chileno), que vive en Chile, conquistó la medalla dorada en el Slalom Gigante del Valle Nevado Spring Series, logro sin precedentes para nuestro país, y clasificó luego a los JJOO de Invierno de Milán-Cortina 2026, algo que no ocurre desde Nagano 1998.

Tampoco en los JJOO de verano los éxitos han sido frecuentes. En todo el milenio, después de la medalla de Milton Wynants en ciclismo conseguida en Sidney 2000, Uruguay sólo obtuvo tres diplomas olímpicos: en vela Alejandro Foglia (Londres 2012), en atletismo Emiliano Lasa (Río de Janeiro 2016) y en remo Bruno Cetraro y Felipe Klüver (Tokio 2021).

Jure sanguinis

El caso de Julia Paternain puede verse, quizá, como la punta de un iceberg. Al respecto, el antropólogo Bruno Mora sostuvo que es un fenómeno que no está asociado con la migración por rendimiento, sino con migraciones de otro tipo. “Crisis políticas, locales u oportunidades laborales, en las que madres y padres uruguayos migran pensando en un futuro mejor, tanto por su desarrollo profesional o posibilidades de trabajo o escapar de estas crisis. La ley uruguaya establece que la ciudadanía por sangre o jure sanguinis se sostiene en la premisa de que los hijos o hijas uruguayos son ciudadanos naturales del país, sin importar dónde nazcan. El impacto de este movimiento depende principalmente de que esas hijas o hijos tengan éxito deportivo, que elijan competir por Uruguay y que se vinculen al medio local”.

La movilidad de atletas desde impulsos personales o aquellos que se desarrollan en su totalidad en otros contextos, le brinda a Uruguay una mayor posibilidad de obtener ciertos resultados que sólo con los recursos disponibles en el ámbito local serían muy difíciles de conseguir.

Patricia Pujol y Virginia Ithurbide, periodistas.


  1. Un nuevo rol que tiene por cometido organizar cada delegación que va a participar en los juegos en los que interviene Uruguay. 

  2. Acuerdo entre el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Secretaría Nacional del Deporte, medios.presidencia.gub.uy, 20-12-2018. 

  3. Combinación de denuncias por el otorgamiento ilegal de pasaportes a ciudadanos rusos facilitados por una trama que integraba el entonces jefe de la custodia presidencial, Alejandro Astesiano, y por la entrega de un pasaporte al narcotraficante Sebastián Marset, cuyas derivaciones motivaron la renuncia del canciller de ese momento, Francisco Bustillo.